Retiro de Yoga: Mejor solo que bien acompañado



¿Cuántas veces has estado a punto de ir a ese retiro de yoga que anuncian en tu escuela o que has visto en alguna revista? Este artículo está dedicado a todas aquellas personas que todavía tienen dudas sobre si regalarse esta inolvidable experiencia, por miedo a ir solas.

Mucha gente piensa que para ir a un retiro de yoga hace falta haber practicado durante mucho tiempo esta milenaria disciplina. Si bien existen escapadas para practicantes más avanzados, hay una gran variedad de retiros que se podrán adaptar a tus verdaderas necesidades. Es conveniente leer detenidamente el programa que ofrezcan los organizadores y preguntarles en caso de duda para acertar con tu decisión. 

¿Por qué mejor solo que bien acompañado? Puede que estés tratando de convencer a algún compañero de clase, a tu pareja, o incluso a tu madre para que te acompañe. Así es como hemos hecho por primera vez la mayoría de los asiduos a estos viajes y sigue siendo una estupenda opción. Pero cuando no coincidimos con nuestros amigos, nos quedamos con las ganas de ir, y pensamos que ya habrá otra oportunidad. Es mejor ir solo que bien acompañado porque esa persona puede tardar en llegar, y si estás leyendo este artículo, es porque hay algo dentro de ti que necesita un cambio. ¡Cámbialo ya!

Haz las paces contigo mismo, permítete crecer y reducir el sufrimiento. Toma las riendas de tu vida, que nadie lo hará mejor que tú. Sin tener que entrar en confidencias o revelar secretos inconfesables que será mejor dejar en manos de los profesionales, en un retiro de yoga podrás liberar tus nudos a través de los ejercicios de respiración, posturas, meditaciones o mantras. 

Además de crecer intelectualmente, unos días alejado de tu rutina te ayudarán a aclarar dudas, a resolver conflictos internos y, en definitiva, sentirte mejor contigo mismo. Normalmente vamos a trabajar, a la compra, a la ducha, solos, pero cuando queremos apuntarnos a unas clases de yoga, nos gustaría que nos acompañara alguien, con más motivo aún si queremos pasar unos días fuera de casa.

En ocasiones nuestra personalidad está acumulando cansancio, tristeza, inseguridades y sin saber por qué, empiezas a fijarte en los anuncios, en los artículos o en canciones que de alguna manera te relajan. Sí, puede que sea una señal. Si las palabras “calma, tranquilidad, relajación” te van reconfortando, es el momento de ponerle alma y corazón al asunto.  Comienza a buscar en internet o en alguna revista y descubres la cantidad de retiros a los que puedes asistir.

Trabajé como guía acompañante en viajes durante algunos años, teniendo la oportunidad de conocer muchos países y extraordinarias personas. Viajé sola por trabajo y por placer sin ningún miedo, pero confieso que la primera vez que asistí a un retiro de yoga convencí a alguien (que no practicaba yoga) para que me acompañara. 

La sensación que podría resumir en una sola palabra de aquella primera experiencia podría ser “libertad”. A pesar de haber andado sobre rocas ardientes de un volcán en activo, haber flotado en el Mar Muerto, o volado cerca del Everest, en aquel mi primer retiro de yoga encontré una verdadera sensación de libertad.

Me costaron un poco los madrugones, el comer en silencio saboreando las comidas (donde alguna sonrisa silenciosa se me escapó), pero las clases de yoga, las meditaciones, los paseos por la naturaleza y la presencia de los compañeros con las mismas ganas de crecer dio sentido al que fue mi primer retiro de yoga que hoy recuerdo con mucho cariño. Gracias a aquel viaje transformador y a cómo me ayudó el yoga, sigo asistiendo a todos los que me puedo permitir, para compartirlos después.

Quiero compartir algunas recomendaciones que pueden ayudarte a escoger el taller adecuado para ti:

Comienza por un retiro de fin de semana. Los hay que incluyen algunas excursiones o visitas y, si eres principiante en el mundo del yoga, no habrá tantas horas de práctica. Si no te termina de convencer, al menos habrás conocido sitios nuevos.

Investiga sobre el alojamiento donde irás, así no te llevarás sorpresas. Muchos se realizan en conventos y residencias religiosas con habitaciones limpias y austeras. Otros en lugares en plena naturaleza, cabañas de madera o bungalows. Existen opciones para todos los bolsillos y aunque hay alojamientos muy lujosos, no hará falta invertir demasiado en tu primer retiro para encontrar un lugar mágico con increíbles vistas.

Lee los comentarios en redes sociales de la escuela, el centro, o profesores de yoga que lo organicen, ya que esto te dará la confianza suficiente para saber que no vas a invertir en ninguna experiencia indeseada.

Puede que encuentres algunos blogs o artículos de personas famosas que han querido banalizar o ridiculizar un retiro de yoga o similar para subir su audiencia o porque, sencillamente, no eligieron el viaje adecuado.

La gente que suele ir tiene las mismas inquietudes que tú, por ello, aunque no sepas ni los nombres ni apellidos, no harán falta para entenderse en un lenguaje en el que no siempre son necesarias las palabras. 

Después de tu retiro, estoy segura de que no tendrás ningún pudor en ir a comer solo, es más, en algunos momentos lo desearás. No necesitarás ni el móvil ni la televisión y saborearás tus alimentos aún más en el silencio. 

Cuidado que estos viajes no son adictivos, pero sí necesarios al menos una vez al año. No somos los mismos después de esta inefable experiencia.

Ver la sonrisa, la mirada cómplice y el abrazo de tus alumnos cuando regresamos de un retiro es amor puro. 

Seguramente al regresar de unos días de retiro, obtengas la respuesta. 

Miriam Blázquez
Próximos retiros en La Hospedería del Silencio
www.hospederiadelsilencio.comwww.ecocentro.es


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