Vivimos deprisa. Las responsabilidades se acumulan, la mente parece no desconectar y, cuando llega la noche, muchas veces el cuerpo está cansado pero los pensamientos continúan funcionando a toda velocidad.
Estrés, nerviosismo, irritabilidad y dificultades para dormir pueden convertirse así en compañeros habituales de nuestro día a día. Y es precisamente en la búsqueda de una mayor serenidad donde algunas plantas medicinales han ocupado tradicionalmente un lugar destacado.
Entre ellas encontramos la pasiflora (Passiflora incarnata), conocida popularmente como flor de la pasión, una planta especialmente apreciada en fitoterapia por sus propiedades relajantes y por su uso tradicional para aliviar estados leves de tensión nerviosa y favorecer el sueño.
Su extraordinaria flor, de aspecto casi hipnótico, esconde una larga historia de utilización medicinal que ha llegado hasta nuestros días.
Pasiflora: una planta con siglos de historia
La pasiflora pertenece a un amplio género de plantas originarias principalmente de las regiones tropicales y subtropicales de América.
Su nombre, flor de la pasión, tiene una curiosa procedencia. Los misioneros cristianos que llegaron a América interpretaron las diferentes estructuras de su flor como símbolos relacionados con la Pasión de Cristo, de ahí el nombre Passiflora.
Más allá de su belleza y simbolismo, distintas especies de esta planta han sido utilizadas tradicionalmente por sus propiedades medicinales.
Actualmente, la Passiflora incarnata continúa siendo empleada en fitoterapia, especialmente como ayuda en estados de inquietud, estrés leve y dificultades para conciliar el sueño.
¿Qué contiene la pasiflora?
Las partes aéreas de la Passiflora incarnata contienen diferentes sustancias vegetales, entre las que destacan especialmente los flavonoides, además de otros compuestos presentes en cantidades variables.
La investigación científica ha tratado de comprender los mecanismos responsables de sus efectos sobre el sistema nervioso. Una de las hipótesis estudiadas está relacionada con el GABA (ácido gamma-aminobutírico), uno de los principales neurotransmisores inhibidores del cerebro y estrechamente relacionado con los procesos de relajación.
Sin embargo, la acción de una planta medicinal no suele depender de una única sustancia, sino de la interacción entre diferentes componentes.
Por eso, más que pensar en la pasiflora como un «tranquilizante natural», resulta más adecuado entenderla como una planta tradicionalmente utilizada para favorecer la relajación y acompañar al organismo en momentos de tensión nerviosa.
Principales beneficios de la pasiflora
1. Ayuda en momentos de estrés y nerviosismo
Hay épocas en las que sentimos que todo nos sobrepasa.
El trabajo, las preocupaciones familiares, los cambios vitales o simplemente una agenda demasiado exigente pueden mantenernos en un estado permanente de activación.
La pasiflora se utiliza tradicionalmente para aliviar síntomas leves asociados al estrés mental, como inquietud, nerviosismo o dificultad para relajarse.
No elimina aquello que genera estrés, pero puede formar parte de una estrategia más amplia de autocuidado que incluya descanso, ejercicio, alimentación equilibrada, respiración consciente y una mejor gestión de nuestras rutinas.
2. Puede favorecer el descanso y el sueño
Uno de los usos más conocidos de la pasiflora está relacionado con el sueño.
Muchas personas no tienen necesariamente un problema de sueño permanente; simplemente les cuesta desconectar.
Se acuestan y comienzan a repasar conversaciones, tareas pendientes, problemas o situaciones que todavía no han ocurrido.
En estos casos, favorecer un estado previo de relajación puede facilitar la transición hacia el descanso.
Por ello, la pasiflora se utiliza tradicionalmente para ayudar a conciliar el sueño en situaciones de tensión nerviosa leve.
Y aquí encontramos una cuestión importante: dormir bien no consiste únicamente en acumular horas.
Un descanso adecuado influye en nuestro estado de ánimo, capacidad de concentración, energía y bienestar general.
3. Una aliada cuando la mente no se detiene
A veces el cansancio no está en el cuerpo, sino en la cabeza.
Pensamos demasiado, anticipamos situaciones, repasamos una y otra vez lo sucedido y terminamos agotados por nuestra propia actividad mental.
La pasiflora puede ser interesante dentro de una rutina destinada a disminuir progresivamente la activación al final del día.
Apagar las pantallas antes de acostarnos, reducir los estímulos, bajar la intensidad de la iluminación, practicar unos minutos de respiración consciente o tomar tranquilamente una infusión pueden convertirse en pequeñas señales que le dicen al organismo:
«El día ha terminado. Ya puedes descansar».
4. Tradicionalmente utilizada frente a algunas molestias asociadas a la tensión
La pasiflora también ha sido utilizada tradicionalmente por sus propiedades antiespasmódicas.
La tensión emocional puede manifestarse físicamente de muchas maneras: sensación de «nudo» en el estómago, molestias digestivas, tensión muscular o determinadas cefaleas.
Esto no significa que cualquier dolor o problema digestivo pueda tratarse simplemente con pasiflora. Cuando los síntomas son intensos, recurrentes o aparecen sin una causa clara, es importante buscar valoración sanitaria para conocer su origen.
Pasiflora y maracuyá: ¿son lo mismo?
Aquí conviene hacer una distinción.
Aunque pertenecen al mismo género botánico, la pasiflora medicinal y el maracuyá no son exactamente lo mismo.
La especie más utilizada tradicionalmente con fines medicinales es Passiflora incarnata, mientras que el conocido maracuyá o fruta de la pasión procede principalmente de especies como Passiflora edulis.
El maracuyá es una fruta aromática y nutritiva que aporta fibra, vitaminas, minerales y diferentes compuestos vegetales.
Por tanto, podemos disfrutar de la fruta de la pasión dentro de una alimentación equilibrada, pero no debemos atribuir automáticamente al fruto los mismos usos terapéuticos que a los preparados medicinales de Passiflora incarnata.
¿Cómo se puede tomar la pasiflora?
Actualmente podemos encontrarla en diferentes presentaciones:
- Planta seca para infusión.
- Extractos líquidos.
- Tinturas.
- Cápsulas o comprimidos.
- Preparados que la combinan con otras plantas.
La cantidad adecuada puede variar considerablemente dependiendo del tipo de preparado y de su concentración. Por este motivo, en productos comerciales es recomendable seguir las indicaciones del fabricante o consultar con un profesional sanitario o especialista en fitoterapia.
La tradicional infusión de pasiflora
Preparar una infusión puede convertirse además en un pequeño ritual de desconexión.
Más allá de la propia planta, reservar unos minutos para detenernos, dejar el teléfono a un lado y beber lentamente una taza caliente también contribuye a crear un contexto favorable para la relajación.
La pasiflora suele combinarse con otras plantas tradicionalmente empleadas para favorecer la calma, como melisa, valeriana o lavanda.
Sin embargo, combinar varias plantas con efectos sedantes no siempre significa obtener mejores resultados. Es conveniente valorar cada caso y tener en cuenta otros medicamentos o productos que se estén utilizando.
Precauciones: natural no significa inocuo
Que una sustancia proceda de una planta no significa que pueda utilizarse de cualquier manera.
La pasiflora puede provocar somnolencia o disminución del estado de alerta en algunas personas, por lo que conviene observar cómo responde nuestro organismo antes de conducir o realizar actividades que requieran especial atención.
También debemos extremar las precauciones cuando se combina con medicamentos sedantes, ansiolíticos, hipnóticos u otras sustancias que depriman el sistema nervioso central, ya que sus efectos podrían potenciarse.
Durante el embarazo y la lactancia, así como en niños y adolescentes, su utilización debería realizarse únicamente siguiendo el consejo de un profesional sanitario.
Y si el insomnio, la ansiedad o el nerviosismo son intensos, persisten durante semanas o interfieren significativamente en la vida cotidiana, recurrir exclusivamente a una planta medicinal puede hacer que pasemos por alto un problema que necesita una valoración específica.
La pasiflora como parte de un ritual de calma
Quizá uno de los aspectos más interesantes de las plantas medicinales sea que nos recuerdan algo que con frecuencia olvidamos: nuestro organismo necesita momentos de transición.
No podemos vivir todo el día acelerados, respondiendo mensajes, resolviendo problemas y acumulando estímulos para después exigirle al cerebro que se duerma inmediatamente cuando apagamos la luz.
La calma también necesita espacio.
Una infusión, unos minutos de silencio, una respiración más lenta, una luz tenue, dejar el teléfono lejos de la cama o simplemente permitirnos no hacer nada durante unos minutos pueden formar parte de ese proceso.
La pasiflora puede acompañarnos en ese camino, especialmente cuando necesitamos disminuir el ritmo y favorecer la relajación.
Porque, en ocasiones, cuidar nuestra salud no significa hacer más.
Significa aprender a detenernos.
César M.S.
Holístico SOMOS UNO
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