¡Respirar es vivir!



¿Te has descubierto conteniendo la respiración cuando estás tenso? ¿Respiras más rápido cuando estás emocionado? ¿Has conocido a una persona que te corta la respiración? Desde el inicio de los tiempos la respiración se ha asociado a la vida, a la energía esencial del Universo, al espíritu, pues el aliento es una metáfora para el alma. La respiración es el primer indicio de vida, sin embargo, pasa completamente desapercibida por la mayoría de nosotros. Aprender a controlarla puede convertirse en la herramienta para mejorar la concentración, la salud y hasta para fortalecer el proceso de crecimiento personal.

Mucho más que absorber oxígeno

Respirar es un acto involuntario en cierta medida. Nosotros podemos regularla a nuestro antojo, pero en realidad no controlamos de forma consciente este proceso todo el tiempo, sino que es el centro respiratorio en el bulbo raquídeo el que se encarga hacerlo automáticamente. Para ello recibe receptores químicos, que le informan sobre la necesidad de aumentar o disminuir la concentración de dióxido de carbono y de oxígeno. Por esto cuando estás haciendo ejercicio se acelera la respiración, pues se debe compensar la necesidad extra de oxigeno de los órganos e hiperventilas cuando estás en crisis. Es un sistema perfecto que responde a las necesidades físicas, pero también emocionales. Las emociones pueden afectar la forma en que respiras y viceversa.

Los pulmones actúan como un filtro del aire, que se encarga de distribuir el oxígeno a la sangre, que lo llevará a todas y cada una de las células de tu cuerpo. Los pulmones son los que te permiten tomar consciencia de tu existencia, del momento presente. Cuando estás agobiado o molesto el primer consejo que escuchas suele ser Respira;y es que el simple hecho de inhalar y exhalar te ubica en el momento y lugar. Es por esta razón que el sistema respiratorio se asocia con la supervivencia, la existencia y la libertad.

Cuando una persona tiene problemas con la respiración, siente ahogo u opresión sin una razón física obvia, puede ser porque a nivel subconsciente se sabe en medio de una situación en la que se coarta la libertad. Ya sea por una relación absorbente, exigente y castrante o por una situación de vida que no le permite ser feliz, hacer eso que trae placer. Dejar de lado el pasado, reír, hacer espacio para crecer puede permitir que vuelva a fluir la vida, la alegría, por todo tu cuerpo.

Todo lo que sientes, la forma en la que procesas a nivel emocional las circunstancias que te rodean se reflejan de inmediato en la respiración. Esto hace que se convierta en una excelente herramienta de diagnóstico para el autodescubrimiento, para entender tus emociones y reacciones. Por ejemplo, ¿identificas la forma en que se corta la respiración cuando estás asustado? ¿Y la forma en que respiras cuando estás relajado y tranquilo? Identificar la forma en que reaccionas ante ciertos estímulos utilizando tu respiración es una forma de entender tus procesos.

Respirar con propósito

Respirar es un proceso que está íntimamente ligado a lo que sentimos y lo que somos, es un puente entre estos ámbitos y por esta razón puede convertirse en una forma de aprender a conectar nuestra conciencia con el cuerpo. Los ejercicios de respiración son una forma sencilla de estar en el aquí y el ahora, de escapar de la trampa del pensamiento exacerbado o de los sentidos engañosos, de convertirnos en un ser que vive el presente. Hay cientos de ejercicios, pero no necesitas convertirte en un experto. Con ser consciente de tu ritmo de respiración y controlarlo puede ser suficiente.

Pero conocer cómo respiras también puede aprovecharse para mejorar tu estado de ánimo, encontrar tu centro y manejar la ansiedad; pues esos patrones físicos se pueden repetir en otras circunstancias, incluso de forma consciente, para replicar ese estado de ánimo en el momento que lo requieras. Tu respiración engañaráa tu cerebro y le convencerá de que todo está bien. Por ejemplo, cuando estás estresado, molesto o ansioso la tendencia es a acelerar la respiración. Cerrar los ojos y concentrarte en tu respiración, intentando llevarla al ritmo sosegado que tienes cuando estás tranquilo y relajado te ayudará a controlar esas emociones.

Respirar puede ser más que ese acto involuntario, poco consciente. Cuando no te has apropiado de tu respiración sueles hacer una respiración superficial, incompleta, llenando sólo parcialmente los pulmones. Es hora de cambiar eso. Comienza parándote unos minutos cada día. Puede ser camino al trabajo, en el tren, antes de dormir, donde sea y haz una inspiración profunda, llenando bien los pulmones y la panza de aire. Luego deja salir lentamente el aire, relajando los músculos de tu cuerpo. Repite varias veces y siente cómo se expanden tus pulmones, llenándote de vida.

Respirar en 4 tiempos

Una de las formas más sencillas de apropiarse del ritmo de la respiración es la llamada respiración cuadrada. Esta técnica utilizada en distintos tipos de meditación y en yoga, busca encontrar un equilibrio. Mantiene tu mente ocupada y te proporciona una sensación de calma y concentración, aún en situaciones de mucha presión y estrés.

Practicarla es muy simple: inhala profundamente durante 4 segundos, por la nariz. Trata de llenar de aire tu estómago, la respiración debe ser profunda y completa. Luego, debes retener el aire 4 segundos más. Exhala durante 4 segundos, expulsando completamente el aire de tus pulmones por la nariz. Evita hacerlo por la boca, no hace falta hacer ruido. Espera 4 segundos adicionales. Repite.

Si sientes que te falta el aire, que debes parar en algún punto y respirar largo, puede ser que estás forzando tus tiempos. Recuerda que los tiempos de cada fase deben ser iguales, no vale contar más rápido y luego más lento, esto sólo te forzará y te empujará a romper el cuadrado. Puedes practicar este ejercicio de respiración varias veces al día. Mejorará tu capacidad de concentración, te ayudará a deshacerte del estrés y te permitirá equilibrarte.

El objetivo de cualquier ejercicio de respiración siempre será hacerte consciente del proceso y mejorar la oxigenación celular. Precisamente por esto a veces lo único que necesitas es parar el tren de pensamiento, las actividades, todo. Parar unos segundos y respirar profundamente, entendiendo que ese simple movimiento es lo que te permite estar vivo, estar en el momento presente, en este lugar y circunstancia. Cada bocanada de aire es un homenaje al presente, es un pequeño acto que encierra el mayor milagro de todos: la vida.

Begoña Ramos
Crecimiento y Superación Personal.
Tlf. 91 032 77 15  y 635 02 70 42
www.centroreikiesluz.com

 

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