Hablamos del peligro que tiene el cloro y los metales pesados en el agua de la ducha



¿Qué ocurre con el agua que ingerimos directamente? Sabemos lo significante que es que esta se encuentre libre de cloro, trihalometanos, pesticidas, metales pesados, etc., pero, ¿y aquella con la que nos duchamos? 

Debemos concienciarnos de los peligros que tiene el agua clonada, pese a contener esta unos beneficios, a medio y largo plazo puede llegar a suponer un problema, tanto por su ingesta como por ducharnos con ella.

Los trihlometanos son unas sustancias químicas que se forman por el contacto del cloro con la materia orgánica presente en el agua, con los bromuros, el pH o la temperatura. Los metales pesados pos su parte, como por ejemplo el plomo, se encuentran presentes en las tuberías antiguas, y por su contra, las nuevas presentan en sus plásticos disruptores endocrinos. 

Estos elementos pasan a nuestro organismo por tres vías: la ingestión directa (al beber), por inhalación (ducha, al lavar la vajilla…) o por la absorción dérmica, y muchas veces no reaccionamos ante las consecuencias que pueden conllevar inhalación o la absorción dérmica al no ser estas cuestiones tan sonadas como la propia ingestión directa.

Invitamos al lector a que realice el siguiente experimento para concienciarse de ello: cogemos agua de nuestra ducha en un cuenco, vaciamos parte de ella en un vaso, le echamos tres gotas de un reactivo que mida el cloro presente en el agua (los hay a la venta en multitud de sitios, supermercados, tiendas de productos para piscinas…) y veremos que se pone de color amarillo, señalando que hay cloro en el agua. 

Lavamos unos segundos las manos en el cuenco y volvemos hacer la misma prueba en otro vaso. Le echamos otras tres gotas de reactivo y observaremos que no se pone amarilla, ¿por qué? Nuestra piel ha incorporado el cloro por  absorción dérmica, igual pasa con el resto de tóxicos presentes en el agua.

Algunos estudios científicos han investigado acerca de dichos tóxicos y sus efectos en nuestra salud a largo plazo. Se ha detectado un aumento de cáncer de vejiga entre aquellas poblaciones que cloran a diferencia de las que no lo hacen, ya que la afecta directamente a la flora intestinal. 

Esta esta se ve afectada debido al ácido y el óxido que el cloro contiene. La oxidación en particular también influye en el colesterol, los problemas de bronquitis. En el caso del perclorato, este afecta a las tiroides y las temidas dioxinas, a varios tipos de cáncer.

Otras zonas adhieren flúor en exceso en el agua, por lo que en la mayoría de los países ha sido suprimido. Pese a todo, en algunas comunidades autónomas todavía se añade.

Finalmente tenemos los pesticidas, herbicidas, restos de medicamentos y algunos metales pesados que no siempre se eliminan de forma sencilla en las plantas depuradoras. Este es el motivo por el que aconsejamos el uso de filtros que eliminen dichos elementos. 

Cabe destacar que el agua de nuestro país es segura y se encuentra respaldada por multitud de análisis que lo corroboran pero aún así muchas personas no optan por ingerir a diario esos contaminantes mencionados anteriormente, ni en mínimas cantidades. Por esto mismo recomendamos filtros para eliminar dichos residuos. 

Es esencial que los filtros estén certificados, ya que un análisis realizado acerca de aquellos filtros fabricados en China nos desvela que todos eliminan el cloro, si, pero mediante otra sustancia química igual de mala o peor: el sulfito cálcico (E226), de la que no se muestra ninguna advertencia acerca de la presencia de estas bolitas blancas que se muestran en la fotografía adjunta, en los etiquetados de dichos productos. 

Mayormente este tipo de producto se comercializa en los herbolarios o en las tiendas bio, que por falta de información en su etiquetado (ya que no existe un etiquetado obligatorio reglado en este tipo de productos) acaban por recomendar los productos por desconocimiento.

Alkanatur
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