¿QUE ÉS EL DHARMA YOGA TIBETANO? 

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¿DE DÓNDE PROCEDE?

Podríamos definir el Dharma Yoga como la esencia de la antigua sabiduría de los Lamas Yoguis tibetanos, celosamente custodiada en sus monasterios a lo largo de los siglos. Las raíces del Ddharma Yoga proceden de un linaje que ha pasado de maestro a discípulo hasta nuestros días de forma ininterrumpida. La esencia de este sistema es “UNA PODEROSA COMBINACIÓN ENTRE ASANAS Y PRÁCTICA INTERNA”. Trabajas tu Ser Esencial de dos maneras: La práctica física hace fuerte y saludable tu cuerpo, la práctica interna hace fuertes y saludables tu corazón y tu mente. Hagamos un poco de historia en este punto, pues en la tradición de Dharma Yoga el linaje es muy importante, es sinónimo de garantía y fiabilidad.

El antiguo arte del yoga en su forma más primitiva llegó al Tíbet desde su lugar de procedencia, la India, hace más de mil años. Entre los siglos X y XI se produjo una importante migración de yoguis y mahasidas procedentes de la India que se establecieron en distintas regiones de Tibet para divulgar su enseñanza, a petición de varios reyes y nobles regentes que gobernaban en la Tierra de las Nieves. Existen numerosas historias acerca de cómo estos regentes enviaron emisarios a buscar a los mejores y más reputados maestros de la India para restablecer una práctica espiritual que se encontraba corrompida en algunas zonas por supersticiones rituales. Entre estos destacados yoguis indios, la influencia del gran mahasida Naropa tuvo un papel extremadamente importante en la historia posterior del Tibet, y sus enseñanzas las siguen practicando hoy día miles de budistas en todo el mundo. El método de Dharma Yoga consiste en la investigación y el análisis de todo aquello que abarca el término sánscrito dharma, es la sabiduría que ayuda al yogui o a la yoguini en su progreso espiritual. Etimológicamente hablando, el término Dharma proviene de la raíz sánscrita dhr, que significa “proteger”. Dharma, pues, son todas aquellas prácticas internas y externas, físicas y mentales, que protegen la mente de caer en estados que la alteran y le roban la paz. Se trata de un estudio profundo de la propia mente, sumado al poder de las asanas físicas, ambos conectados a nuestro proceso emocional y espiritual. Este aprendizaje es del todo apasionante, pues interactúas desde tu practica con el complejo y, a menudo, agotador espacio donde habitan tus sentimientos.

Todas las secciones del método Dharma Yoga tienen como objetivo entrenarte a diario para que se manifieste ese ser maravilloso que ya eres. Desde tu esterilla, desde tu sesión diaria de asanas, entrenas la mente en el amor y la compasión infinitos, y en una sabiduría muy especial: la impermanencia sutil, entender que tanto tú propio cuerpo como todo lo que te rodea estáis sujetos al cambio constante. Entender que nada es fijo relaja la manera en que nos relacionamos con las cosas. ¿Qué sentido tiene enervarnos ante situaciones que son pasajeras? Aquello que tanto te molesta cambiará más pronto que tarde, pero el estado de inquietud que ha generado en tu interior deja lastres que cuesta borrar, y, lo que es peor, genera la tendencia de volver a redundar en este tipo de reacción.

Tanto el yoga físico como su indispensable complemento, la meditación, deben estar conectados al estudio de la propia mente para asegurarnos un progreso completo y correcto.  Nuestras asanas deben ir acompañadas de una actitud interior transformadora, una motivación que nos impulse más allá de las tendencias autocentradas, solo así alcanzaran la categoría de práctica de yoga y dejaran de ser SOLO estiramientos. 

Todo el saber del Dharma Yoga Tibetano se contiene en un poderoso lema:
“Medita haciendo Yoga… Haz Yoga mientras Meditas”   

Las secuencias energéticas se convierten en meditaciones activas. Otro de los aliados fundamentales de la práctica son los “pranayamas energéticos” exclusivos de la tradición tibetana, que se convierten en una “Respiración Sanadora” y te capacitan para que TU te conviertas en tu propio terapeuta y, si te formas en ello, puedas también ayudar a los demás
 En tu interior aguarda dormida la fuente de la energía  pránica, la fuente de la alegría y el gozo infinitos, deseando que la despiertes.

El Dharma Yoga Yoga tiene la cualidad de inundar de confianza todas las partículas de tu ser y de activar tu poder interior como no te imaginas.
Un Yoga que te llena de SABIDURÍA en mayúsculas porque la magia de este antiguo linaje sigue vivo hoy día y se instala en tu corazón.

Marta Moll, formadora de Dharma Yoga, reconocida por grandes maestros del linaje, y avalada como eslabón en esta cadena ininterrumpida de transmisión de la enseñanza.
www.institutodharmayoga.com
www.escuelalaicadebudismoymeditacion.es

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