La urgencia de lo ecológico



Esta pandemia ha obligado a parar el mundo y su industria. Los beneficios a nivel de polución han sido inmediatos, vemos el cielo más azul, respiramos mejor y los niveles de co2 en el planeta han descendido a niveles de hace décadas. Pero este descanso planetario no va a ser suficiente, el calentamiento global nos afecta a todos, y la biodiversidad ha sido atacada por intervención directa del hombre en todo el planeta.

Pero como anunciaba hace unos días National Geographic, hemos tenido también un aumento brutal de plásticos de un solo uso, entendible a nivel hospitalario, pero no en nuestras compras. Hemos regresado en unas semanas a la fruta en bolsas, las ensaladas en bolsas, para permanecer en una falsa seguridad. Urge tener plásticos biodegradables y no de un solo uso, si hoy en día no disponemos de ellos es por falta de interés de la industria, y ésta siempre corre ante la exigencia del consumidor, nunca nuestro consumo responsable fue tan importante.

Aunque sorprenda esta afirmación, nunca hemos tenido menos variedad de frutas, verduras, legumbres y cereales en nuestros supermercados. Nos hemos acostumbrado a que éstas tengan un aspecto uniforme, haciendo que parte de la producción se deseche. La industria ha ido relegando especies, eligiendo sólo las que más producción tienen y no la variedad. En vez de adaptarnos a la naturaleza, hemos ido manipulándola para que se adapte a nosotros, eliminando sostenibilidad. Aunque sea una expresión muy manida, no disponemos de planeta B, hemos de cuidar el que tenemos con mimo.

La biodiversidad es el sistema inmune de nuestro planeta, sin ella estamos abocados a sufrir multitud de problemas, intensificados por una globalización poco respetuosa con el medio ambiente. En la naturaleza, animales, plantas, bacterias y virus conviven desde hace miles de años en sinergia, en equilibrio. Los monocultivos, la eliminación de especies, los pesticidas, los fertilizantes químicos y la falta de variedad genética en los cultivos que quedan, empobrecen nuestros ecosistemas con el consiguiente perjuicio a la salud planetaria e individual.

Pero que va a suceder después, ¿seguiremos igual? Aparte de la exigencia a la industria y a las autoridades políticas, ¿qué podemos hacer en nuestro día a día para cambiar esto, nuestro consumo y hábitos?

Compra energía verde. Hoy muchas compañías ofrecen el que el 100% de tu suministro lo sea, y si todos apostamos por ellas, no quedara ni una sola compañía que no se pase a lo verde.

Compra ecológico y de cercanía. España es uno de los mayores productores de fruta y verdura de Europa, tanto en ecológico como en convencional, y tener en nuestros supermercados productos que producimos aquí importados de otros países se hace innecesario. Aquí el consumidor ejerce el poder supremo, si no se compran, no se venden. La apuesta por productos ecológicos garantiza biodiversidad, menos polución y un salario digno para agricultores y ganaderos. De cercanía, ecológico y de temporada son tres armas para frenar el cambio climático. Se nos olvida que la mayor superficie ocupada por el hombre en la tierra no es las ciudades donde vivimos, si no los terrenos que utilizamos para la agricultura y ganadería, una agricultura ecológica, que respeta ecosistemas nos garantiza un planeta limpio. No solo en comida, cada vez es mayor la oferta ecológica en cosmética, higiene, ropa etc. Existe gente con proyectos interesantísimos en todos los ámbitos que solo necesitan nuestro consumo para avanzar.

Reduce tu consumo plástico. Acude a tu comercio con bolsas de varios usos, apuesta por el granel, elige materiales respetuosos con el medioambiente. Elige lana o algodón para tu ropa

Modera tu consumo y hazlo más ético. Esta es una buena ocasión para valorar que necesitamos y que no, para apostar por empresas que la ecología sea su eje fundamental en sus valores.

Recicla. Tenemos muchas asignaturas pendientes en esto, separar aún más los residuos, no parar de hacerlo por el estado de alarma. Pero no solo en tu basura, hemos caído en la comodidad de tirar con extrema facilidad cosas a la basura por que su bajo precio nos invita a comprar otro, más bonito o de moda.

Educación. Los valores de la ecología, de la nutrición deben de ser instaurados en infancia, enseñar a nuestros hijos a reciclar a respetar la naturaleza. El que tanto centros educativos como padres inculquen conocimientos y valores hará que tengamos un mundo mejor.

Existen multitud de cosas más que como individuos podemos realizar en este momento, siempre podemos hacer cosas muy interesantes en nuestra vida diaria para mejorar el planeta.

Alejandro Sexto
Responsable del Área de Bienestar de Espacio Orgánico
www.espacioorganico.com


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