¿En qué consiste la verdadera felicidad?



Cómo padres y educadores podemos reflexionar sobre esta pregunta y llegar a conclusiones que nos marquen las pautas de una buena educación.

Se me ocurren muchas respuestas que quiero compartir en estas letras:

  • Sabemos que ser consciente no está relacionado con ser intelectual. Necesitamos reconocer los limites de la razón y trascender a este pequeño yo para transitar con un verdadero bienestar.
  • Procurar que siempre la tecnología este el servicio de la humanidad y no al revés asegurará nuestra permanencia.
  • La autoestima es confiar es nuestro valor espiritual y en la capacidad de desarrollarlo. Sólo si conectamos con nuestro tesoro interior conseguiremos un estado de paz y armonía.
  • Nuestra naturaleza tiende a colaborar con los demás. Las reglas que apuntan a la competitividad nos destruyen.
  • Conocer nuestra vulnerabilidad, nuestras verdaderas necesidades (Apoyo, comprensión, consuelo, ayuda, compañía, respeto, atención…) y compartirlas con amor nos ayuda.
  • Perdonarnos y perdonar nos ilumina el camino. Siempre podemos volver a empezar. Aprendemos mucho con el sufrimiento.
  • Ser agradecido a todo lo que te ha dado una chispita de amor. Reconocer el milagrode estar vivos.
  • Somos felices cuando somosvirtuosos. Podemos cultivar deliberadamente las virtudes tales como la generosidad, la comprensión, la compasión, la paciencia, la bondad.
  • Es necesario desarrollar nuestra capacidad de atención para elegir en cada momento la respuesta más adecuada. Creamos nuestra realidad.
  • Observar en cada instante cuál es tu motivación. Que la atención y la intención se hagan compañeras de viaje en busca de una trasparencia que nos conduzca a la Verdad.
  • Ser altruistaes una aspiración que da sentido y coherencia a nuestra existencia.
  • Nuestros estados emocionales pueden transformarse si los atendemos con amor y paciencia. Observar la ira adecuadamente nos conduce a la compasión.
  • Estamos relacionados con todos los seres sintientes del planeta. Es una responsabilidad, cuidar de todos y de todos en la medida que podamos.
  • Tener una conducta ética es imprescindible para poder dormir tranquilos.
  • Estar presente necesita de un estado de relajación y apertura.
  • Estar alegres y disfrutar de la alegría de los demás. Escuchar tu corazón en cada momento.

Una buena educación debe ayudar al niño a darse cuenta de que el verdadero estado de felicidad está en su interior. Que no hace falta ir a buscarlo fuera. Debe facilitar al niño encuentros para fomentar ese estado puro de silencio y de clama. Una vez que el niño es capaz de ser consciente de su hogar, de su alegría, de sencillamente ser, sabrá ir enfocando de forma natural cuales son las semillas que quiere cultivar. Aprenderá a reconocer sus emociones sin miedo, sabrá poner limites y construir una vida con sentido.

La personalidad y el carácter del niño se construyen desde el amor. El adulto, para ser un buen acompañante, ha de estar muy atento, ser humilde y escuchar mucho. Saber que el niño siempre nos enseña con su frescura y espontaneidad.

Es responsabilidad del adulto preservar el interés y la curiosidad del menor por aprender. Es necesario reconocer el aprendizaje como algo abierto y espontaneo, no tan metódico. Respetar los ritmos de concentración del menor y las características particulares de cada uno permitirá que el desarrollo del potencial se despliegue con soltura y ligereza.

No desligar la creatividad y el juego del desarrollo del niño. La confianza y la libertad son claves para continuar. Las actividades artísticas son herramientas de expansión y crecimiento. Debieran estar muy presentes en la escuela. (Canto, baile, música, plástica, interpretación, etc.)

Los jóvenes necesitan conectar el aprendizaje con la utilidad social, con su comunidad, con su vocación, sus ilusiones, deseos y aspiraciones poner en acción aquellos que están aprendiendo y sentir que su corazón crece con sus conocimientos.

No nos olvidemos que el adolescente tiene capacidad de relacionarse con sus amigos por amor, capacidad de amar sin miedo, vocación de estar al servicio de ayuda y una gran capacidad de aprender. Pongamos luz amorosa en su desarrollo, permitiendo que esté conectado con su riqueza interior. Dejemos que puedan continuar siendo felices.

Marcela Çaldumbide
www.eljuegodeconocerse.com


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