El pie: nuestra base estructural



Los pies representan la forma en que estamos plantados en el suelo. Nuestro contacto con la tierra, con la vida y con los demás. También representan nuestras actitudes, posiciones y convicciones… quien no conoce la expresión: “Me he plantado”.

Las convicciones y los pies hacen que nos plantemos en nuestras posiciones. También pueden expresar nuestras dudas o precauciones sobre un asunto o persona “ir con pies de plomo”.

Existen otras expresiones que hacen referencia a la capacidad de adaptación al mundo y a la realidad exterior, por ejemplo; tener los pies en el suelo, haber nacido de pie…etc., los pies indican el arraigo, el origen de uno, y por lo tanto saber dónde estamos y hacia donde queremos ir. Todas estas metáforas nos ayudan a entender el aspecto emocional que subyace en los pies: nuestra base estructural.

Siempre recordaré a un paciente que tuve… para el cual lo más importante era “pisar fuerte “en la vida. Pero paradójicamente sus recidivas de esguinces, ponían en tela de juicios sus convicciones.

Antes de pasar a exponer las disfunciones más comunes que podemos hallar en los pies me gustaría hacer una breve exposición anatómica de esta zona.

El pie, principalmente, tiene una doble función: soportar el peso del cuerpo y permitir el desarrollo dinámico del paso cuando se camina. Esto supone, simultáneamente, flexibilidad y resistencia; consta de 26 huesos de tamaños variables, 31 articulaciones y 20 músculos. Sin embargo debido, sobre todo, a nuestra estructura corporal y hábitos del calzado este puede llegar a sufrir grandes deformaciones.

Anatómicamente el pie consta, básicamente, de 4 zonas: ante pie, medio pie, centro pie y tobillo. El ante pie, o zona anterior, formada por las falanges, dedos y metatarsianos que serían la continuación de estos. La zona media, el empeine, formada por un conjunto de huesos: escafoides, cuboides, cuñas- que dan lugar a los arcos del pie y juegan un papel importante, los pies planos o cavos. El retropié, zona posterior, formada por el calcáneo, talón y astrágalo que, junto con la tibia y el peroné, van a dar lugar a la articulación del tobillo que es una de las zonas más sensibles del pie donde estos cuatro últimos huesos van a estar unidos por una especie de cuerdas llamadas ligamentos, que cuando se rompen o distienden, dan lugar a los esguinces de tobillo sobre todo en la parte lateral externa del pie.

Desde el punto de vista global de la Osteopatía, gran parte de los problemas de la articulación del pie tiene un origen en regiones o zonas más distantes como, las rodillas, pelvis, lumbares e incluso la región cervical y ATM- articulación temporomandibular- articulación que permite la apertura y cierre de la boca, y guarda una estrecha relación con el oído interno dónde se regula el equilibrio, la estática y el modo que permanecemos de pie.

Un ejemplo de las repercusiones de zonas más distales sobre los pies

son las disfunciones de la región lumbar. Una lumbalgia común, incluso una hernia discal podría provocar un desequilibrio pélvico que afectaría a la rodilla creando molestias que darían lugar a una alteración de la pisada, que a su vez provocaría, más tarde, esguinces de tobillos recidivantes, fascitis plantar, neuroma de Morton.. etc. En Osteopatía, esta cadena lesional se conoce como lesiones descendentes, muy corriente en consulta.

Entre las lesiones más comunes del pie encontramos: La fascitis plantar; es una inflamación o tensión de la fascia del pie, una envoltura muscular tendinosa que recubre la planta del pie, cuya principal sintomatología es dolor al apoyar el pie en el suelo, ya bien sea por la mañana al levantarnos o caminando. Sobre todo los pies cavos favorecen esta patología, debido al exceso de arco plantar, a veces esta fascitis va a dar lugar a un incremento irregular de hueso en la base del talón, lesión conocida por espolón calcáneo.

El neuroma de Morton es una inflamación de los nervios digitales del pie sobre todo entre el tercer y cuarto dedo, causa también impotencia funcional y dolor al caminar.

Algo que parece irrelevante pero que condiciona la salud articular y tendinomuscular del pie es el calzado, sobre todo si este es estrecho a nivel de los dedos.

También el abuso del tacón, cuándo es más de 3 cm contribuye, sin lugar a dudas a que éstas y otras patologías del pie tenga lugar.

Los esguinces de tobillo, sobre todo los esguinces laterales externos, gran número de ellos suelen hacerse recidivantes debido a que los ligamentos del pie se vuelven hiperlaxos por la falta de un tratamiento correcto. Se hace imperativo corregir los desajustes articulares del pie sobre todo las articulaciones en la que está implicado un hueso vital del pie: el astrágalo

Estudio de un caso práctico

Ana María, 40 años, era una mujer que había luchado mucho por alcanzar la posición profesional que tenía ahora, Jefa de Departamento de Ventas. Era una profesional sensible a las necesidades y problemas de sus compañeros que formaban su equipo de ventas. Cuando vino a mi consulta llevaba dos meses con un dolor en la planta del pie que la molestaba nada más levantarse por la mañana y calzada. Como bien decía ella, era un suplicio. El médico de su empresa la había diagnosticado fascitis plantar. No había obtenido una mejora significativa con los tratamientos que le habían facilitado: antiinflamatorios, masajes, electromedicina, aplicación de hielo…. etc. Cuando la conocí el dolor ya hacía mella en su carácter.

El tratamiento de Ana María primero consistió en hacer un estudio de su postura para ver qué implicaciones había de otras áreas de su cuerpo. Me comentó que antes de la fascitis plantar había tenido una lumbalgia muy fuerte de la que aún se estaba recuperando. Las fascitis plantares, muchas veces, son reflejos de tensiones a nivel de la espalda baja y de posturas defectuosas. La corrección de los desequilibrios pélvicos y lumbares y, a continuación, el tratamiento del pie en sesiones posteriores resolvió la dolencia.

Todas las lesiones físicas tienen un componente emocional subyacente. En el caso de Ana, me comentó: – Nunca me supe” plantar” ante los demás-. Era una mujer demasiado empática con los problemas ajenos, y le costaba decir no.

Por tanto no era de extrañar que “plantar “el pie le doliera.

Como antes señalé, los pies expresan, entre otras cosas, nuestras convicciones, nuestra posición, la manera en que estamos plantados ante un asunto.

Durante posteriores sesiones tuvo un espacio para poder contactar y resolver los conflictos emocionales que formaban parte de sus problemas físicos.

Para ayudarla a descifrar el lenguaje emocional, de su problema musculoesquelético, utilicé la Biodescodificación, una terapia que se complementa perfectamente con la Osteopatía.

Eutiquiano Endje
www.cuerpozen.com

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