¿Dónde escondiste tu voz?



Cómo recuperar tu autenticidad

A lo largo de los años nos hemos entrenado a siempre tratar de decir lo que es correcto, evitar lo incorrecto y que nos juzguen lo menos posible.

De hecho, tenemos una enfermedad, la de lo políticamente correcto, que se ha extendido por todas las áreas de la sociedad, incluso en aquellas que pudieran parecer transgresoras existe esa búsqueda de la corrección constante.

Ya sea en tu grupo de amigos, en el trabajo, en la familia o en los medios, siempre estamos buscando decir lo que va a ser aceptado y lo que será juzgado lo menos posible.

Te invito a reflexionar sobre esto un momento:

¿Cuántas veces al día has notado que dejaste de ser tú para ser alguien distinto cuando te expresas?

¿Notaste como buscas las palabras correctas? O ¿Cómo te sientes completamente incorrecto en la forma como te expresas? O incluso ¿Cómo al enfurecerte dices cosas que crees que son verdaderas y tienes la razón, pero de las que finalmente te arrepientes?

Lo correcto e incorrecto de lo que expresamos tiene muchos matices, sombras y claros que nos hacen estar juzgando constantemente nuestra naturaleza, nuestras expresiones y cada vez nos hacen sentir menos auténticos.

¿Te gustaría recuperar la autenticidad de tu expresión en el mundo?

Voy a ser rápido y conciso. Afrontémoslo, no eres auténtico porque temes ser juzgado o no te gusta ser juzgado. Y esperas ser aceptado por todos.

El problema con esto es que la gente te va a juzgar siempre. Siempre. Sí, leíste bien, no te vas a escapar de eso.

Le hemos dado a los juicios un tremendo poder sobre nosotros, cuando realmente no tienen ninguno. Y cuando digo juicios no sólo hablo de las críticas, los juicios también tienen una polaridad positiva.

Y cuando los aceptas como verdaderos, cualquiera de las dos polaridades, te quedas limitado.

Y los juicios no son nada más que las opiniones de los demás, no hay verdad alguna en ellos, simplemente los tomamos como verdad porque a alguien le dimos autoridad sobre nosotros, pero realmente no lo son.

Uno de los mejores regalos que puedes darte en la vida es aprender a RECIBIR juicios, no aceptarlos como verdaderos, ni rechazarlos, ya que esto ultimo te mantiene pegados a ellos. Sino recibirlos, simplemente recibirlos.

Existen muchas formas de recibirlos, sin embargo, una de las que mejor me ha funcionado a mí, a mis clientes y alumnos, es la de considerar todos los juicios, los que nos hagan o los que nos hagamos nosotros mismos, como un simple Interesante Punto de Vista.

Cuando tienes esta consideración sobre cada juicio que pasa por tu mente o que alguien te dice, dejas de alinearte con ellos y comienzas a ser libre.

¿Puedes sentir la liberación?

Son sólo Interesantes Puntos de Vista. No tienen más verdad que eso.

Este es el momento en que puedes comenzar a divertirte más en tu vida.

¿Y si la vida no tratase acerca de hacer lo correcto sino de ser tú y divertirte con ello?

Otra de las cosas que puedes hacer para comenzar a ser más auténtico cuando te expresas es hacerte esta pregunta: Si yo fuera yo ¿Qué diría (o haría)?

Quizás lo has notado, o quizás no, pero en muchos momentos de tu día te expresas como tu madre, como tu padre, como tus abuelos, como tu pareja, como tu jefe o como algún amigo, etc.

No es que eso sea algo malo en sí, vamos, realmente no hay nada malo en sí, pero si estás buscando tu voz, seguramente quieras saber que dirías tú en lugar de ellos.

Puede darse el caso de que cuando hagas esa pregunta no encuentres una respuesta inmediata, no te preocupes, sigue en la pregunta, sigue haciéndola, puede que a veces la respuesta llegue de forma mental, sin embargo, otras muchas veces se mostrará contigo diciendo o haciendo algo diferente a lo que solías hacer, más conectado contigo, más auténtico.

El mundo necesita en este momento más personas que hablen y se expresen con su verdadera voz, cuando lo hacemos cambiamos realidades, conectamos personas, creamos negocios, mejoramos relaciones.

Tu voz no es sólo la forma en la que hablas, es toda la expresión de tu ser en cada gesto, cada palabra, como te mueves, como miras, como piensas y como recibes de los demás. Tener tu voz es también saber escuchar, escucharte y escuchar al mundo, sin perderte.

Tu voz, tú, puedes cambiar el mundo, hacerlo un lugar más amable y generoso para todos.

Te has juzgado, pero justo eso que has juzgado, es uno de los regalos que el mundo necesita para ser mejor. ¿A qué esperas para entregarlo? Como dice una amiga, desobedece, sé feliz y cambia el mundo.

Mariano Godoy
Facilitador de La Voz Correcta Para Ti
http://vidasanaweb.com.ar/web/directorios/marianogodoy/

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