Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.



TODA LA FELICIDAD QUE LA HUMANIDAD PUEDE ALCANZAR ESTÁ, NO EN EL PLACER, SINO EN EL DESCANSO DEL DOLORLA FELICIDAD DEL CUERPO SE FUNDA EN LA SALUD, EN EL ENTENDIMIENTO Y EN EL SABER

Lumbago y dolor cervical, las enfermedades crónicas más diagnosticadas. 

El lumbago y el dolor cervical se han convertido en las dos dolencias crónicas que más se diagnostican en nuestro país a personas de más de 16 años, según refleja la Encuesta Europea de la Salud en España realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El estudio indica que uno de cada cuatro españoles padece, de forma frecuente, estos dolores reumáticos, lo que asciende a casi 10 millones de personas, una cifra muy superior a los que padecen hipertensión o alergias.

Algunas prácticas sencillas como hacer deporte, el reposo o unas simples normas básicas de higiene postural a la hora de hacer actividades cotidianas, podrían reducir estas preocupantes cifras. Aunque, en ocasiones, no son factores externos los detonantes, sino que la propia mala estructura de la columna o aquellos con una masa muscular débil sufren dolor lumbar o cervical.

Los consejos básicos que dan los Servicios de Reumatología son ejercicio suave, aprender a coger peso de forma adecuada, caminar o sentarse correctamente, y mantener una musculatura fuerte en la espalda para que el dolor pase rápido. En definitiva, hay que evitar toda clase de sedentarismo, no sólo se tendrá menos dolor, sino que el paciente se encontrará cada vez mejor.

¿Quién sufre de dolor de espalda?

Cualquiera puede sufrir de dolor de espalda, pero hay varios factores que aumentan el riesgo de padecerlo, entre ellos:

  • Envejecer. El dolor de espalda es más común a medida que se envejece. El dolor puede comenzar entre los 30 y 40 años de edad.
  • Tener una pobre condición física. El dolor de espalda es más común entre aquellas personas que no realizan ejercicio con regularidad (sedentarismo).
  • Aumentar de peso. Una dieta alta en calorías y grasas puede hacerle aumentar de peso. El sobrepeso puede hacer que la espalda se esfuerce demasiado y causar dolor.
  • Factores hereditarios. Algunas causas del dolor de espalda, como la espondilitis anquilosante, un tipo de artritis que afecta la columna vertebral, pueden tener un componente genético.
  • Tener otras enfermedades. Algunos tipos de artritis y cáncer podrían causar dolor de espalda.
  • Hacer algunos tipos de trabajo. Levantar, empujar y tirar al mismo tiempo que se tuerce la columna vertebral puede causar dolor de espalda. Si trabaja en un escritorio todo el día y no se sienta derecho, también podría tener dolor de espalda.
  • Fumar. Si usted fuma, es posible que su cuerpo no pueda llevar suficientes nutrientes a los discos de la espalda. La tos de fumadores puede provocar dolor de espalda. A los fumadores les toma más tiempo recuperarse, así que el dolor de espalda podría durarle más tiempo.

Otro factor es la raza. Por ejemplo, las mujeres de raza negra tienen de dos a tres veces más probabilidad que las mujeres de raza blanca de tener un disco dislocado.

Cuando las temperaturas bajan considerablemente todos tratamos de protegernos lo mejor posible del frío. Las actividades deportivas, lúdicas, laborales y hasta las propias de nuestra vida diaria “común y corriente” pueden realizarse con seguridad en condiciones de bajas temperaturas e incluso incrementaran nuestra salud y bienestar si sencillamente estamos bien preparados.

Lamentablemente el problema es mucho más complicado que ponerse ropas de abrigo, pues a las inclemencias ambientales pueden sumarse factores como:

  • Protección ineficaz.
  • Riesgos de desequilibrio de la temperatura corporal.
  • Dificultades de Termorregulación.

Las lógicas medidas de seguridad, profilaxis y prevención deben complementarse con una actitud de auto-cuidado.

El calor seco es recomendado por traumatólogos y fisioterapeutas

EFECTOS DEL CALOR SECO

Los efectos generales de las terapias con calor o hipertermia pueden resumirse en:

  • Incremento de la circulación sanguínea y linfática.
  • Estimulación del eje hipotálamo-hipofisiario y de la actividad suprarrenal, (termorregulación y actividad inmuno-endocrino-metabólica).
  • Aumento de las capacidades excretoras (orina, sudor, etc.) y por consiguiente de la liberación de toxinas.

Los efectos locales más importantes serían:

  • Vasodilatación.
  • Disminución del umbral de la molestia (antalgía)
  • Relajación muscular.
  • Incremento de las células sanguíneas implicadas en mecanismos de defensa y reparación.

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