Nutrición Simbiótica, la simbiosis aplicada a una alimentación consciente



Estamos perdiendo bacterias amigas

Debido a la industrialización en los diferentes sectores de la actividad humana y el surgimiento de las sociedades modernas tecnologizadas, el planeta está sufriendo una dramática transformación sin precedentes en un tiempo récord, afectando negativamente al equilibrio de los diferentes ecosistemas y con ello la calidad del aire, el agua, la tierra y los alimentos. Asimismo, estos ecosistemas son poblados por miles de millones de microorganismos que, de forma natural, interactúan en armonía con el entorno haciendo posible que todo funcione correctamente.

Al igual que sucede en el medio ambiente, nosotros también albergamos en nuestro cuerpo vida microscópica con la que mantenemos estrechos lazos de simbiosis, y es así como nos constituimos como holobiontes humanos, es decir, sistemas biológicos formados por células humanas y microorganismos simbiontes asociados. La integración de microorganismos que forman nuestra microbiota está determinada, además de por nuestra alimentación, por la exposición al medio ambiente, y si este sufre un deterioro progresivo cabría esperar que inevitablemente a nosotros también nos afectara. De hecho, una de las de consecuencias que estamos experimentando el ser humano moderno es la pobre o inexistente exposición frente a especies de microorganismos que han coevolucionado con nosotros desde hace milenios, siendo su papel en la fisiología humana fundamental y su desaparición un riesgo importante para nuestra salud. El microbiólogo Martin J. Blaser, autor del libro Missing Microbes, nos habla de la “hipótesis de especies en extinción”, donde plantea que precisamente es en las sociedades modernas e industrializadas donde se estarían perdiendo especies de microorganismos ancestrales, responsables de nuestro equilibrio intestinal, capacidad enzimática y maduración inmunológica.

Los grandes comedores de sushi han sabido hacer buenas amistades

Un caso interesante de cómo los microbios influyen en nuestra fisiología fue presentado por un grupo de investigadores franceses de la Estación Biológica de Roscoff. Ellos descubrieron en individuos japoneses bacterias capaces de degradar un polisacárido muy abundante en las algas rojas, llamado porfirano, permitiéndoles obtener un beneficio nutricional mayor frente a individuos occidentales. La conclusión de la investigación fue que un tipo de bacteria marina llamada zobelliagalactonivorans transfirió sus genes, productores de la enzima porfiranasa encargada de degradar el porfirano, a las propias bacterias de la flora intestinal de los japoneses, dotándoles de una capacidad enzimática añadida. Ahora sabemos que la dieta de los japoneses rica en alga nori, ingrediente principal del sushi, le ha permitido gracias a la ayuda de su microbiota intestinal aumentar su capacidad enzimática, ¡un auténtico ejemplo de trabajo en equipo!

Una alimentación regenerativa y generosa con la microbiota saludable

La falta de interacción desde temprana edad con la naturaleza y zonas rurales, el parto por cesárea, la lactancia artificial, la contaminación ambiental, el exceso de higiene, el abuso de antibióticos y una alimentación anti-fisiológica compuesta por alimentos procesados y de mala calidad, reduce significativamente nuestra exposición frente a microorganismos, empobreciendo nuestra diversidad microbiana y nuestra salud.

La Nutrición Simbiótica enseña como enriquecer y regenerar nuestra microbiota a través de una relación amistosa con nuestros anfitriones simbiontes incorporando hábitos bacteriológicos, y una variedad de alimentos ricos en prebióticos y microorganismos regeneradores. Este tipo de alimentación desarrolla un modelo de nutrición dirigida al holobionte humano. Y es que la comida que elegimos llevarnos a la boca determina en gran medida la proliferación de unas especies de microorganismos frente a otras, así como su comportamiento según las condiciones del “ambiente” en las que estas se encuentren, esto es, nuestro ambiente intestinal. Por ejemplo, la fibra prebiótica presente en los alimentos integrales de origen vegetal no sólo sirve para estimular el movimiento intestinal y ayudar a la evacuación, sino también para estimular la proliferación de bacterias fermentativas amigables, especialmente bacterias acidolácticas del tipo lactobacilos y bifidobacterias, productoras de vitaminas, enzimas y sustancias protectoras de la mucosa intestinal. Por otro lado, es bien sabido que la proteína animal contribuye al crecimiento de bacterias putrefactivas formadoras de sustancias irritantes para la mucosa intestinal y genera una considerable carga residual.

La Nutrición Simbiótica es una poderosa herramienta de transformación que ofrece indicaciones prácticas para modificar fácilmente la composición de nuestra microbiota. Tiene en consideración el potencial de los microorganismos simbiontes para regenerar un sistema digestivo debilitado y proporcionarnos mayores posibilidades metabólicas, enzimáticas e inmunológicas, repercutiendo directamente en nuestro bienestar general, tanto físico como psicoemocional.

Los alimentos fermentados artesanos… el mejor alimento simbiótico es el que hacemos nosotros mismos

Con las diferentes técnicas de fermentación (ensalado, macerado, prensado, salmuera, adobado, ensilado, etc.) podemos elaborar, a bajo costo, alimentos vivos de alta digestibilidad ricos en micronutrientes, antioxidantes, enzimas y microorganismos regeneradores, cuatro elementos que, debido al deterioro ambiental y el estilo de vida moderno, necesitamos más que nunca.

Cuando fermentamos correctamente los vegetales, estamos multiplicando por miles de millones especies de microorganismos beneficiosos presentes en la tierra de forma natural. Al incluirlos habitualmente en nuestra dieta contribuimos a recuperar y equilibrar nuestra microbiota intestinal y aumentar la diversidad de especies. La producción de micronutrientes y enzimas durante la fermentación nos ayuda, no solamente a tener digestiones mejores sino a suministrar al cuerpo cofactores que participan en diferentes procesos metabólicos y de desintoxicación.

Si lo que pretendemos es conseguir un “alimento medicina“ es conveniente aprender bien las diferentes técnicas de fermentación y considerar los productos ecológicos y de proximidad como la mejor materia prima para este fin. De otra manera partiríamos de vegetales quimicalizados y crecidos en suelos empobrecidos, tanto en cantidad como en calidad de nutrientes y microorganismos beneficiosos.

CULTIVA VIDA: COSECHA SALUD

Mario Sánchez Écija – Naturópata
Colaborador Cursos de Nutrición simbiótica (Fermentados) y macrobiótica en Aula de Estudios de La Biotika
www.labiotika.es

Si te ha gustado este contenido, compártelo…
Share on Facebook
Facebook
13Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email