No puedo más, quiero dormir. Descodificación Biológica de los Trastornos del Sueño.



Una noche en blanco, otra contando ovejas, otra te levantas a leer y tomar un vaso de leche tibia o un plátano porque contienen triptófano, otra la angustia por no dormir va aumentando y ya no te deja pensar claro, otra y otra más, …

Lo pruebas todo. Te han dicho que antes de dormir va bien una infusión, un poco de melatonina, Valeriana, Hipérico o Pasiflora, visualizarte durmiendo, respirar profundo 30 veces, dormir con sábanas blancas o claras, mantener una rutina, usar la cama para dormir y no para actividades o evitar comidas copiosas. Lo pruebas y una vez funciona y otra no. Alguna vez te han funcionado los somníferos, la acupuntura, quizás el Reiki o mindfulness pero una y otra vez te cuesta dormir o te despiertas en medio de la noche. La consecuencia es que estás más cansado/a, irritado/a, te falta concentración y energía y aumenta el estrés diario. Y sientes miedo cuando se acerca la noche porque “hay que atravesarla”. Es un sufrimiento con la sensación de sobrevivir y no de vivir.

Dormir es una necesidad biológica natural que tiene como objetivo la recuperación de los tejidos que se han desgastado durante el día y hacer reserva de energía para el nuevo día. El cansancio es la forma en que nos damos cuenta de que hay que tomarse un respiro para que nuestro cuerpo no se sobrecargue. Es en palabras de Laurent Daillie la señal de alarma bio-lógica perfecta para advertir al individuo que debe parar.

En la persona que tiene insomnio este mecanismo no funciona y la mayor parte de las veces las causas de esto son inconscientes y pueden tener su origen en la vida de la persona o en momentos anteriores a su existencia o sea su transgeneracional. Hay que encontrar soluciones que permanezcan en el tiempo.

Día y noche funcionan como un reflejo de actividad y descanso y por lo tanto de las dos fases de la enfermedad o sea de estrés y recuperación. Cuando se vive un evento estresante se activa el sistema nervioso simpático, que mantiene las funciones a tope para poder conseguir salvar la vida. Para el inconsciente todo es muy dramático porque se trata de vida o muerte, no entiende de intermedios. Cuando el peligro ha pasado el cuerpo se recupera del desgaste y necesita del reposo y del sueño para conseguirlo plenamente. Así funciona en la naturaleza. Los animales dormirán si no hay ningún peligro alrededor y si no tendrán que vigilar. ¿Qué lleva a las personas a mantenerse durante la noche vigilando? La mayor parte de las veces es el tener uno o varios conflictos activos o pendientes de solución. Eso es pensar y pensar en los problemas intentando encontrar una solución.

Cuando la persona se va a la cama cansada, se estira, siente las extremidades frías y no consigue dormir porque entra en actividad inmediata es porque está en una situación de preocupación, miedo, estrés. También si se duerme profundo al principio de la noche pero se despierta al cabo de 1, 2 o 3 horas de sueño y no vuelven a dormir hasta las 5 o 6 de la mañana. Tiene que ver con la fase de estrés.

En cambio hay otras que se despiertan entre las 3 y las 4 con calor, sudor general o en partes localizadas del cuerpo, la cabeza embotada o enrarecida, algún dolor y necesidad de ir a orinar. Luego retoman el sueño con más o menos facilidad. Aquí se está en fase de recuperación o vagotonía. Es fundamental entender que esta fase dura mientras se reparan los tejidos para no interrumpir el proceso. Ayuda el colocarse hielo en la cabeza para disminuir el edema cerebral residual, dormir con la cabeza elevada y no beber en exceso.

Son dos modos distintos en cuanto a la cronología y para entenderlo observamos la naturaleza que tiene un ritmo biológico específico. El día comienza al amanecer o unas dos horas antes de que salga el sol y termina al atardecer momento en que la glándula pineal comienza a secretar la melatonina hormona que regula el ritmo natural o circadiano. Si una persona no puede dormir y toma melatonina le está diciendo a su cuerpo: ¡no escuches el mensaje de peligro! Y esto es intervenir en el proceso natural que te pide mantenerte en alerta. La pregunta que nos haríamos ¿Cuál es el peligro?, ¿Dónde está el depredador?, ¿Qué es lo que temo? y las respuestas están en la vida de la persona que emocionalmente le mantienen atrapado/a.

En la terapia de Descodificación Biológica Original te podemos acompañar para trabajar estos trastornos del sueño. El objetivo es cuidar tu salud emocional y física. En el espacio terapéutico de la Escuela de Descodificación Biológica Original hemos acompañado casos con alteraciones del sueño como por ejemplo:

Una mujer de 49 años tiene insomnio crónico desde los 7 años. ¿Qué pudo cambiar en ese momento para comenzar a tener un mal sueño? La muerte de su abuela con quien dormía en su habitación. Era la persona que le contaba un cuento, le acariciaba, le colocaba la manta y ella dormía relajada, tranquila sabiendo que estaba protegida. Sus padres habían delegado estas funciones en la persona que había sido su fuente de amor. Cuando su abuela fallece ella continua en la misma habitación pero sintiendo cada noche la ausencia y para la psique de un niño, estar solo es igual a morir. Pero la pregunta es ¿por qué con 49 años aún continua sin dormir bien una noche entera? Porque para su inconsciente biológico el peligro permanece. Es la “guerra que no ha acabado”, porque la herida de sentirse “abandonada” permanece abierta. Poner palabras sobre lo que ha sentido y acompañar a la niña que tuvo que dormir sola de un día para el otro sintiéndose sola y abandonada son suficientes para que pueda comenzar a dormir sin medicamentos u otras ayudas.

Un niño de 9 años lleva 3 sin poder dormir una noche entera y se despierta con terrores nocturnos, grita, se agita hasta que le acompañan y puede volver a dormir. Así llevan casi cada noche desde los 6 años y han consultado a pediatras, han probado acupuntura y muchas otras terapias sin resultado evidente. ¿Qué pudo cambiar en la vida de este niño a los 6 años? Nada, todo fue igual y él comenzó con su despertar después de pasar un día de cumpleaños en casa de un amiguito. Ese día jugó, nadó en la piscina y disfrutó como uno más en la fiesta, pero a la noche tuvo su primer despertar violento. Pregunto por los miedos, por los hermanos, por la situación de los padres en ese momento y todo ha ido bien. Cuando llegamos al embarazo encontramos una situación altamente traumática como para dar lugar a este síntoma. La madre estaba embarazada de 6 meses en el momento en que durante una gran tormenta vio como un niño era arrastrado por el agua y no pudo hacer nada para salvarle. El inconsciente que está ligado a las fechas, le recuerda perfectamente el número inscrito con dolor, 6 y es a partir del momento en que el niño va a una piscina teniendo 6 años que vuelve a revivir por asociación el drama de un instante. La madre nunca había hablado con el niño de esta terrible vivencia y cuando lo hace el niño le escucha y marcha a jugar. Lo integra de forma natural y su ritmo de sueño vuelve a estabilizarse.

Un hombre de 53 años tiene el sueño alterado “por épocas” desde su adolescencia. Pasa períodos en los que puede descansar y otros que a lo sumo duerme dos horas y lo logra con ayuda de medicamentos. No está particularmente estresado y su vida es, según la define, “más bien estable y rutinaria”. Le pregunto por las situaciones de estrés, abandono o separación en su vida, la de su familia o antes de su existencia y dice que ha sido todo muy normal incluso ha tenido una infancia muy feliz. Pregunto por muertes inaceptables en la vida de sus ancestros o por lo inacabado en la familia. Hablamos de las guerras, los desplazamientos, las migraciones, las desapariciones y no recuerda nada significativo pero preguntará a sus padres. La sorpresa fue enterarse que un hermano de su padre a la edad de 16 años desapareció durante casi un mes y fue hallado su cadáver semienterrado en el cauce de un río. Nunca se supieron las causas aunque se hicieron muchas hipótesis y sobretodo nunca se supo quien estuvo detrás ni cuál fue el móvil. El caso se cerró sin poder encontrar al depredador que en el inconsciente familiar aún anda libre. Fue un evento tan altamente doloroso para la familia que se cerró el capítulo ahí mismo, se sacaron las fotos y nunca más se habló de su existencia a tal punto que la madre de este hombre tampoco sabía la historia. Un duelo no realizado que pulsa por salir. Enterarse, poder atravesar el dolor a nivel corporal, integrar el proceso y sobretodo cerrar un ciclo para que el inconsciente familiar pueda descansar es fundamental para que vuelva la armonía a la familia. Lo no acabado vuelve una y otra vez haciendo fuerza para que otros finalicen. Aquí los actos psicomágicos aportarán la calma del cierre, de la conclusión definitiva de un proceso de dolor.

Muchas historias están detrás del mal funcionamiento de un proceso tan natural como es el dormir. Se trata de ver en qué fase del sueño hay una alteración para poder localizar el conflicto que hay detrás y descodificarlo. Dormir bien es una necesidad biológica a respetar pero muchas veces hay historias ocultas, no dichos, fantasmas que no permiten un sueño reparador. Hablar, despedirse de las historias, cerrar las heridas abiertas es la mejor medicina para caer en los brazos de Morfeo y pasar una noche placentera.  

Ángeles Wolder Helling
Directora de la Escuela de Descodificación Biológica Original
Formación – Talleres – Terapia
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