Lugol – Dr. Clark



En el año 1829 el doctor francés Jean Lugol se dio cuenta que, añadiendo ioduro de potasio al agua, este incrementaba la solubilidad del iodo (iodine) mismo. A partir de ahí comenzó a utilizar una solución que hoy día lleva su nombre (Lugol) y que es una combinación de ioduro potásico y iodo (iodine) en agua. 2 gotas de Lugol contienen 5 mg. de iodo y 7,5 de ioduro. Este ioduro es la forma reducida del iodo con un electrón más.

Durante su ejercicio como profesional de la medicina el Dr. Lugol trató con éxito a miles de pacientes con enfermedades infecciosas y degenerativas graves y hace décadas, los médicos mandaban a la población en general suplementarse con entre tres y doce gotas diarias de iodo en forma de Lugol como preventivo.

Es importante que sepamos que, actualmente, el 95% de la población tiene déficit de iodo ya que en los años 60 se añadía como acondicionador a la masa de panadería, hasta que a mediados de los años 80 el bromo, que es un elemento tóxico sustituyó al iodo.

En los últimos años, para agravar el déficit de iodo generalizado por la no ingesta del mismo se une la toxicidad de metales pesados como el flúor, cloro y sobre todo el bromo. Resultando que el 70% de la población tiene problemas derivados de un déficit de iodo.

Según estudios de investigadores como la Dra. Clark y el Dr. Brownstein, debemos suplementarnos con Lugol a diario, ya que más del 90% de la población sufre un déficit, entre moderado y severo, de iodo desde hace aproximadamente 20 años, época en la que comenzó la “explosión” de patologías autoinmunes, esterilidad, cáncer, etc…

Fíjense lo importante que es el iodo para la salud que, por ejemplo, una mujer sana necesita sólo para sus mamas 5 mg. de iodo al día (los tejidos que más iodo necesitan son las mamas y la tiroides).

También necesitan cantidades importantes de iodo para mantener el correcto funcionamiento y evitar la enfermedad, tejidos como la próstata, el tracto gastrointestinal, las glándulas salivares, los huesos, el tejido conectivo, los tejidos del resto del cuerpo, resaltando el fluido cerebroespinal, cerebro (sustancia negra), ovarios, cuerpo ciliar del ojo y los plexos coroideos del encéfalo.

La mayor acumulación de iodo está en la mama (50 mg. aproximadamente) y el total acumulado en el cuerpo humano es de 1.500 a 2.000 mg. El organismo de la mujer necesita más iodo que el del hombre, por eso tiene más problemas de tiroides y de enfermedades autoinmunes.

En un organismo normal se necesitan aproximadamente al día unos 6 mg. de iodo para la tiroides, 5 mg. para las mamas y unos 3 mg. para el resto del cuerpo y es junto al magnesio y al selenio uno de los minerales más deficitarios en nuestro cuerpo.

Pero, ¿por qué es tan importante la suplementación con iodo?, pues básicamente porque estamos en déficit, como ya afirmé anteriormente, y es de los elementos más importantes para mantener nuestra salud y el equilibrio ya que es necesario para la producción de todas las hormonas y se encuentra en cada una de los trillones de células de nuestro cuerpo.

Investigadores como el Dr. David Derry afirman que el iodo es el mejor antibiótico, antiviral y antiséptico de todos los tiempos, además carece de efectos secundarios y no genera resistencia bacteriana. Los antibióticos por su parte pueden sobrecargar el sistema cardiovascular, el hígado y además destruir toda nuestra flora intestinal.

Resulta increíble que, a pesar de la sobredosificación de antibióticos por parte de la medicina alopática en las últimas décadas, la tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas aumentó en más del 50%, lo que lo convierte en una de las primeras causas de mortalidad. Al aumentar el uso de antibióticos aumentó también el número de infecciones resistentes y en estos casos de resistencia a los antibióticos, los médicos deberían dirigir su mirada a productos como el Lugol.

Podríamos preguntarnos si la ingesta de iodo proveniente de sal iodada sería igual de útil que la suplementación con Lugol, pero no es recomendable ya que la sal iodada contiene solo unos 75 mcg/gramo, en forma de ioduro potásico, lo cual es una cantidad muy baja y poco absorbible por el cuerpo, mientras que la concentración en el Lugol es mucho mayor y en forma de ioduro y iodine.

Es importante saber que la mejor forma de suplementación de iodo es esta forma de Lugol (ioduro y iodine), ya que la mama usa principalmente iodine (cuyo déficit altera la estructura y función del tejido mamario), por eso el ioduro de la sal iodada no ayudaría en lesiones precancerosas de la mama y el Lugol sí lo haría; durante más de 40 años los quistes en las mamas se han tratado con Lugol.

La tiroides utiliza principalmente ioduro, la próstata contiene iodine, la piel ioduro y los riñones, bazo, hígado, sangre, glándulas salivares e intestino, contienen ambas formas: iodine y ioduro.

Cuando hay un déficit de iodo en mama y en tiroides, estos tejidos aumentan de tamaño para compensar la deficiencia y por lo general las formaciones anormales de mama, ovarios, útero si corregimos el déficit de iodo el tejido anormal vuelve a su estado original.

A nivel de tiroides cuando existe déficit de iodo se genera un hipotiroidismo en el cual la eficacia del sistema inmune baja. Si utilizamos hormonas tiroideas sintéticas, estas aumentan la necesidad de iodo y bajan la efectividad de las células para retener este, por lo que aumenta el déficit de iodo y por tanto la hipofunción de la glándula.

Este déficit de iodo además de hipotiroidismo puede generarnos bocio, hipertiroidismo, cáncer de mama, ovarios, útero, esófago, estómago, próstata, etc., y desde hace aproximadamente 100 años que se viene relacionando el hipotiroidismo con el cáncer de mama y se sabe que en las mujeres con cáncer de mama hay un exceso de bromo y flúor, y esto está directamente relacionado con el déficit de iodo en los tejidos. En los casos de cáncer, la suplementación con Lugol induce al suicidio de células cancerosas y además puede funcionar como oxidante y reductor, por lo cual es un potente agente anticancerígeno, ya que en el cáncer los mecanismos de oxidación y reducción se han agotado. Por otro lado, cuando el iodo se incorpora a los lípidos de las células, las ayuda a estabilizarse y a mantener un ciclo vital normal.

Funciones principales de la suplementación con LUGOL

  • Incrementa la excreción urinaria de metales pesados.
  • Incrementa la excreción de tóxicos, bromo, flúor, cloro.
  • Si hay exceso de bromo en una glándula hay déficit de iodo ya que el bromo es similar en tamaño y estructura por lo que se une a los receptores de iodo en el cuerpo. Un exceso de bromo puede traernos: delirio, retraso psicomotor, esquizofrenia, alucinaciones, poca concentración, depresión, irritabilidad, migrañas, desequilibrios hormonales y cáncer.
  • Es antibacteriano, sobre todo contra salmonellas y shigellas y micobacterias. También es un excelente antivírico, antifúngico y además es efectivo contra protozoos. La mayor parte de los patógenos en contacto con el Lugol, mueren en un plazo no superior a los 90 segundos.
  • Evita y reduce los quistes, sobre todo en mamas y ovarios.
  • Ayuda en déficit de atención, arteriosclerosis, fatiga, fibromialgia, patologías autoinmunes, hipotiroidismo, hipertiroidismo, hemorroides, migrañas, hipertensión, problemas de próstata, quistes sebáceos, bocio, infecciones vaginales y cáncer.
  • Es el más seguro de los elementos traza y puede ser ingerido durante largos periodos de tiempo ya que un supuesto exceso se eliminaría por orina en 24 horas.

Ignacio Chamorro
Director de Instituto Clark España
Miembro de la Dr. Clark Research Association
www.clarktherapyon-line.com

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