La Bioelectrografía en la consulta

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El gran problema actualmente de la medicina es el diagnóstico, ningún médico lo va a admitir pero entre el 75 y el 90% de los tratamientos aplicados no funcionan y no solucionan nada, debido al mal diagnóstico ofrecido.

Si esto es así en la medicina oficial, que tienen mucha más capacidad y maquinaria para ello, cómo va a ser fácil para un Terapeuta de Reiki o cualquier otro terapeuta holístico, (Homeópatas, Naturópatas, e incluso psicólogos), no es la función de un terapeuta de Reiki diagnosticar, pero tener un buen análisis físico y emocional, tener esa información nos hace mejores terapeutas, sin duda.

Se han ido desarrollando para nosotros, Terapeutas Holísticos, algunos aparatos que podrían servirnos, como el Quantum, de dudosa calidad en el diagnóstico, el EIS, o el NESS pero éstos, como en general la mayoría, a un precio bastante elevado, lo que supone una inversión muy fuerte para un terapeuta que empieza y que no sabe si podrá rentabilizarlo.

Además, todos estos aparatos casi siempre nos hablan exclusivamente de la parte física, dejando olvidada la espiritual o emocional, cuando para Reiki, por hablar de mi especialidad, la raíz de la terapia es el terreno emocional y mental.

Así que cuando Newton Milhomens desarrolló la bioelectrografía como sistema de análisis, su intención era encontrar un sistema menos invasivo que los métodos de diagnóstico tradicionales y que pudiese llegar a todo el mundo, por su bajo coste y su facilidad de aprendizaje, y sobre todo, sobre todo, que pudiera captar la esencia energética del paciente.

Un tratamiento con Reiki, Flores de Bach, Acupuntura e incluso Psicología, suele ser en el 90% de los casos largo y lento, porque estas disciplinas suelen trabajar desde la causa más primaria hasta conseguir la sanación completa si se le da el tiempo necesario, esto no significa que no haya mejorías durante el tratamiento, sino que esas mejorías, en muchos casos, son tan sutiles que parece que dicho tratamiento no está funcionando, lo que provoca que el paciente se canse y lo deje a medias. Para que esto no ocurra el terapeuta tiene que hacer ver constantemente al paciente como va evolucionando, haciéndole notar conscientemente el antes y el ahora, “recuerdas como estabas en relación a tal o cual tema cuando llegaste?, compáralo con ahora”, suele dar resultado pero… ¿y si tuviéramos una herramienta con la que comparar gráficamente el resultado?, ¿y si pudiéramos mostrarle visualmente el antes y el después del resultado de la terapia, más allá de sus percepciones subjetivas?.

Pues la tenemos, y es fácil y sencilla, además de requerir una mínima inversión. Es la bioelectrografía.

La bioelectrografía nos habla a todos los niveles, físico, emocional y energético del estado del paciente. En cuanto a la cantidad de energía vital, exceso o defecto de ésta  por ejemplo (sensación de apatía y abatimiento o de hiperactividad y excesiva vitalidad), nos puede indicar si profundizamos, desequilibrios hormonales, es decir, físicos.

A  nivel físico, puede mostrarnos todo tipo de patologías, órgano por órgano, puntualizando y llamando nuestra atención sobre los órganos más afectados por una infección o inflamación, entre otras cosas, así como la tendencia o no a padecer cáncer o algún tipo de degeneración.

Un buen Terapeuta de Reiki sabe reconocer a través del órgano afectado qué desequilibrio emocional o mental puede padecer nuestro paciente, y viceversa. Además de que con la Bioelectrografía podemos corroborar, debido a poder ver los órganos afectados, si el desequilibrio emocional se corresponde con lo que vemos, y si el proceso de sanación va dando resultado, pudiendo ver una mejoría importante en los órganos también.

A nivel emocional puede, incluso mostrarnos el grado de depresión, si está o no asentada, si hay una tendencia a padecerla, pero va más allá, puede mostrarnos desde el sentimiento de culpa, causante de bloqueos en el plexo solar provocados por traumas o acontecimientos pasados hasta el grado de tristeza, por ejemplo.

Pero ¿en realidad dónde está el grado de utilidad de la bioelectrografía? ¿Realmente como terapeuta qué me aporta?, si aún tenemos dudas de ello, por mi experiencia y la de la mayoría de mis alumnos es el grado comparativo lo que más nos aporta, no sólo la capacidad que nos da de contrastar lo que el paciente dice que le ocurre, si no, como hemos dicho, la capacidad de ver una evolución en la sanación de manera palpable.

Es decir, más allá del diagnóstico o análisis que podemos llegar a tener, o la profundidad con que podemos llegar a conocer la patología que afecta y cómo afecta a nuestro paciente, es la posibilidad de comparar, visualmente el progreso de éste, no sólo para nosotros sino también para él, que es lo más importante.

La forma de trabajar sería hacer un primer análisis durante la primera consulta, el paciente nos cuenta en la entrevista todo lo que le aqueja, superficialmente y según su percepción, y a esa toma de datos que, hasta ahora era la base para desarrollar el tratamiento, añado el análisis bioelectrográfico. Hago mi análisis de las fotos tomadas y todo lo que me dicen a nivel orgánico o físico y a nivel emocional y mental, y observo la similitud o no con lo que el paciente siente que le aqueja, desarrollo el tratamiento más adecuado para lo que mi análisis ha desvelado y trabajo durante un mínimo de 8 semanas sobre ello o según veamos si es necesario seguir durante más sesiones, y volvemos a hacer otra toma de fotos, otra sesión de bioelectrografía (nunca antes de 8 sesiones para poder ver realmente los cambios asentados) y comparamos. Si el tratamiento ha sido adecuado, la predisposición del paciente era correcta y el tratamiento ha durado el tiempo suficiente, veremos rápidamente los cambios efectuados en nuestro paciente, independientemente de que él aún no lo sienta o no lo vea.

Compararemos visualmente y también gráficamente, lo cual, para nuestro trabajo como terapeutas nos da una base de mayor confianza y fe en la terapia, y tener la certeza de estar haciendo las cosas bien, es una de las armas más poderosas que podemos tener ya que eso nos llena y nos completa como terapeutas, la confirmación de que nuestro trabajo es válido y que realmente estamos llegando y ayudando a las personas que se acercan a nosotros.

Pero también para nuestros pacientes, sientan o no el cambio en sí mismos, sean capaces o no de reconocerse en los beneficios de la terapia, podemos mostrarles, darles algo en lo que apoyar nuestro trabajo y sin confusión ni duda decirles: “aquí tienes tu mejoría, si aún no la sientes pronto la sentirás”.

Realmente para mí como Terapeuta es una satisfacción poder hacer esto, tener una herramienta que me permita ver con claridad si mi trabajo es o no adecuado. Realmente es un gran apoyo.

¿Quieres tenerlo tú?, ¿deseas tener esta herramienta en tu consulta que te diferencia de otros terapeutas? Está en tu mano, porque es una técnica realmente fácil de aprender y utilizar, basta con aprenderse los parámetros  y patrones que se dan en las fotos y después simplemente aplicar los criterios adecuados.

Carmen Cid Díaz
Maestra y Terapeuta Profesional de Reiki
Directora del Curso de Terapeuta Profesional de Reiki
Profesora por la IUMAB de Bioelectrografía Aplicada
www.bioelectrografia.es

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