Empezar de nuevo



¿Hay algo más difícil que dar el primer paso hacia una nueva dirección? Hay momentos en que deseamos emprender algo completamente nuevo, dejar de lado el pasado y empezar de nuevo. Esto no es tarea fácil, para lograrlo debes enfrentarte a tu peor enemigo: tus propias resistencias.

¿Por qué nos da miedo empezar?

Estamos acostumbrados a percibirnos dentro de roles bien definidos dependiendo de nuestra edad, estatus social, profesión, género y posición dentro del grupo familiar. Y esto puede servir como un atajo para definir lo que haces, pero se convierte en una limitación tácita. Esto es porque estos roles son construcciones sociales bien definidas por cada cultura, con ciertos parámetros que hemos aprendido a respetar. Cualquier ruptura a este patrón es un exabrupto que puede ser percibido como un desafío social que puede llevarte al aislamiento.

Nos han entrenado para seguir esas reglas, hasta el punto de que hemos aprendido a suprimir de forma automática la verdadera naturaleza humana: estamos hechos para fluir, para crecer, aprender y adaptarnos. Si nos estacionamos, nos marchitamos, nos entristecemos y deprimimos. Cada persona debería descubrir cuáles son sus intereses, sus deseos y seguirlos; pero se nos ha enseñado a respetar este orden social tan bien que después de cierta edad se condena la curiosidad, el deseo de emprender y cambiar.

Se supone que la infancia y la juventud es el momento en el que una persona debería experimentar, aprender y crecer. Al llegar a la adultez se espera que disfrutes de eso que has construido en el pasado, que te estaciones a descansar y esperar la muerte. Eso es como “debería” ser todo, pero la verdad es que los seres humanos somos dinámicos, nuestra mente nos exige seguir creciendo y adquiriendo conocimientos y vivencias. Estamos hechos para comenzar de nuevo todos los días del mundo, pero nos han enseñado a tener miedo del cambio, a lo nuevo.

Las resistencias

Esa programación que hemos recibido a lo largo de nuestras vidas se ha alimentado de los temores de nuestros padres, de nuestros abuelos y de las generaciones anteriores que repiten los mismos comentarios y enseñanzas sobre lo terrible del futuro, de la importancia de ser prevenidos y tener miedo del dinero, de los emprendimientos y todo lo nuevo. Quizá esas creencias fueron válidas en el momento histórico en el que vivieron, pero muchas son absurdas en el momento actual.

Nuestras resistencias pueden provenir de algunas de esas fuentes. Revisa algunos de tus “peros”. Seguro que cada vez que te planteas comenzar algo nuevo aparece una de estas resistencias adornadas de un pero. Por ejemplo“Quiero comenzar una carrera nueva en la universidad…pero estoy muy mayor y no podré hacerlo”. Es importante identificar estas resistencias porque debes reconocer que la inmensa mayoría de estas excusas o razonamientos que te impiden dar el primer paso hacia tu nueva vida no te pertenecen, no son reales. Son el reflejo de creencias ajenas de las que te has apropiado y has elegido creer.

El mundo exterior

Otra parte complicada de empezar algo nuevo tiene que ver con las personas que te rodean, ese mundo exterior. Si alguna vez has compartido tus anhelos o proyectos con una persona y esta te ha dicho, inmediatamente, que le parece una idea terrible y comienza a enumerar una serie de inconvenientes destinados a desalentarte, sabrás a lo que me refiero. Puede ser tu mejor amigo, tu pareja o tu familia, no falta quien se haga eco de esas resistencias y ofrezca argumentos poco sólidos para disuadirte.

Hay personas que te ayudan a ver tu proyecto desde distintas perspectivas y te plantean posibles inconvenientes reales para que puedas prevenirlos y evitarlos, de hecho, pueden ofrecerte soluciones para ello. Eso está muy bien y son personas positivas que buscan estimularte, pero debes sospechar inmediatamente de personas que ofrecen limitantes absurdas como edad, género, estereotipos, condición económica, posición social e incluso el qué dirán.

Estas personas negativas que desean disuadirte a toda costa de tus proyectos en realidad están utilizándote como espejo, se reflejan en ti y proyectan todos sus miedos, sus limitaciones, fracasos y frustraciones. Pueden ser personas envidiosas, que no son capaces de ver a otras personas rompiendo el patrón social y descubriendo su propia felicidad. Si ellos no son felices, entonces tú tampoco puedes serlo. Sobra decir que no necesitas esa clase de negatividad en tu vida.

Aprendiendo a empezar de nuevo

Estamos entrenados para tener miedo a empezar, a dar el primer paso y eso es porque una vez seas capaz de dar ese paso podrás romper las cadenas que te atan al temor, que te mantienen anclada al pasado y no te permiten crecer y desarrollarte plenamente. Ese primer paso en pos de tu felicidad, de tu deseo es el más difícil, pero también el más importante. Es la forma en que te probarás a ti mismo tu verdadero potencial, de todo lo que eres capaz.

Los seres humanos estamos hechos de posibilidad infinita, somos imparables siempre y cuando lo creamos de ese modo. Si tu actitud y tu corazón están en el lugar correcto, entonces no hay nada que no puedas hacer y aprender. La edad no es una limitante: hay octogenarios que se reciben de la universidad. Hay una profesora de yoga de 98 añosy cada día puedes encontrar cientos de ejemplos de personas que han logrado desafiar la barrera social de la edad. Tu género y posición social tampoco son relevantes: puedes lograr todo lo que quieras con un buen plan de acción y la actitud adecuada.

El primer paso es desprenderte: dejar atrás viejas creencias, echar a la basura el pasado, todas las ideas que limitan tu verdadero potencial. Haz una limpieza de personas tóxicas y negativas, quédate con aquellos individuos que compartan tu entusiasmo por vivir y crear. Despréndete de ellas también, no permitas que sus palabras hagan mella en tus proyectos.

Después sólo queda cerrar los ojos y darte la oportunidad de probar: ve a esa primera clase, visita ese lugar, haz la primera consulta, haz esa llamada. Da el primer paso. Acepta que tienes miedo, no permitas que te detenga. Da el primer paso y entrégate al flujo de lo nuevo. Ya verás cómo en poco tiempo lograrás acostumbrarte al ritmo y el temor se disipará. A partir de allí serás verdaderamente imparable, pues habrás comprendido e interiorizado tu verdadero potencial, que es ilimitado y perfecto.

Begoña Ramos
Experta en Crecimiento y Superación Personal.
Tlf. 91 032 77 15 y 635 02 70 42
www.centroreikiesluz.com

 


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