Cambiando tus emociones negativas



Mucho se habla de las emociones negativas y su impacto en nuestro ser: que si el miedo, la rabia y la tristeza son negativas y la alegría es positiva. Sin embargo, debemos comprender que las emociones no son positivas ni negativas, sencillamente existen como una forma de respuesta, son simples alertas que nos ofrece el cuerpo ante determinadas situaciones y somos nosotros los que le ofrecemos una interpretación a estas reacciones. Es a partir de estas interpretaciones que creamos efectos adversos en los diferentes ámbitos de la vida. 

Es completamente natural sentir miedo frente a una situación desconocida, lo que resulta negativo, lo que podría tener un impacto real en tu vida es cómo gestiones esa información. Si sientes miedo porque vas a una entrevista de trabajo ¿inventas una excusa y cancelas? ¿respiras profundo y asistes a la entrevista?; el estímulo es el mismo, es tu reacción lo que haría la diferencia. Y si bien este ejemplo es bastante simple y obvio, esta mecánica se aplica, también, en otros aspectos más íntimos y vedados de la psique. Hacer el ejercicio de traer estas emociones al plano consciente puede ser el primer paso para la verdadera transformación, pues son esas emociones que callamos las que producen enfermedades, problemas para relacionarte y otras complicaciones. Ahora, ¿es posible cambiar las emociones?

Comprendiendo las emociones

Las emociones son simples respuestas psicofísicas a diversos estímulos, son la forma en la que escogemos la forma más efectiva de comportarnos ante una situación; pues las emociones son la exteriorización de las respuestas biológicas y neurológicas. Hay algo de costumbre, básico, en la forma en la que reaccionamos; por ejemplo, cuando vemos una araña gigante y nos sentimos aterrados, son todos nuestros sistemas gritándonos que debemos tener precaución frente al peligro de una criatura desconocida que puede hacerte daño. Aquí no hay mucha intervención del pensamiento consciente, esto es inmediato y visceral.

En el mundo de la psicología hay una discusión eterna sobre si la emoción antecede al pensamiento o viceversa. En la actualidad hay quienes afirman que esos procesos son prácticamente simultáneos, pues la emoción responde al proceso atributivo. Este proceso es la primera asignación que hace el cerebro con respecto a un estimulo. Esta asignación dependerá de tus experiencias pasadas y del contexto del momento; es decir del aprendizaje y del ambiente. Esto quiere decir que si en el pasado fuiste atacado por una araña, cada vez que veas algo parecido sentirás miedo.

Lo mismo ocurre para emociones positivas y placenteras, en cierta medida todo lo que sientes depende de lo que hayas aprendido y de cómo lo experimentes en el momento. Por ejemplo, si una persona se aproxima a ti sin que la veas y te toca con una pluma, seguramente sentirás rechazo y desagrado; pero si tu pareja hace lo mismo en una habitación iluminada con velas, música romántica y rosas rojas, tu reacción será completamente diferente. Esto ocurre porque tu reacción ante el estímulo estará influenciada por los elementos externos.

Desde esta perspectiva podemos afirmar que las emociones son de las respuestas más primitivas que podemos experimentar y tal vez por ello parece imposible lograr controlarlas. Efectivamente, es imposible cambiar nuestras emociones de forma consciente; es decir, yo no puedo decidir desde mi racionalidad dejar de sentir miedo frente a las arañas gigantes; pero lo que sí puedo aprender es cómo gestionar esas emociones de forma adecuada y provechosa. Asimismo, puedo aprender a reenmarcar mis vivencias para poder transformar mis respuestas emocionales.

Transformando tus emociones

Hay dos acercamientos fundamentales a la hora de aprender a transformar tus emociones. En primer lugar, es imprescindible aprender a aceptar la experiencia desde otra perspectiva. Por ejemplo, si cada vez que vas a una entrevista de trabajo te sientes nervioso porque sientes que tienes que venderte, mostrar lo mejor de ti para que te acepten; incluso a pesar de tus múltiples fallas; podrías comenzar a pensar que es la empresa la que te necesita a ti. Que tú tienes un set de habilidades que son requeridas para cumplir determinadas funciones y que son ellos quienes deben ofrecerte suficientes beneficios para que tú aceptes trabajar para ellos.

El objetivo es girar la balanza del poder, dejar de sentirte indefenso y en una posición desventajosa y darte cuenta de que en la mayoría de las situaciones hay cierta reciprocidad. Es empoderarte a ti mismo frente a la situación. Esto puede hacerte reinterpretar el estímulo, lo reenmarca desde otra óptica y puede ser suficiente para cambiar tu reacción, es decir, la emoción que produce en ti enfrentarte a esa situación particular.

Otra estrategia es aprender a gestionar esas emociones de forma adecuada. No puedes dejar de sentir tristeza, rabia o miedo frente a algunas situaciones; pero sí puedes decidir qué hacer con esas emociones. No hay forma de no sentirse desesperanzado cuando muere un ser querido, pero dentro del duelo es posible comprender la importancia que tiene demostrar afecto y compartir tiempo de calidad con aquellos que amas, pues puedes perderles en cualquier momento. Es la tristeza la que te ha hecho llegar a esa conclusión.

Del mismo modo, es posible convertir la rabia en la energía necesaria para cambiar una situación que no te hace bien. Las emociones que llaman negativas existen por algo, y es que ellas son imprescindibles pues sirven como indicadores para la transformación. Ningún ser humano cambia, nadie progresa desde la alegría. Es la rabia frente a la injusticia la que produce revoluciones, es el miedo de perder a los que se ama lo que ha contribuido a la transformación del mundo.

Para aprender a transformar tus emociones el acompañamiento resulta fundamental. Contar con el apoyo de un buen terapeuta es el primer paso para acercarte a lo que sientes, al cambio real y permanente de tus emociones y la forma en la que reaccionas. Algunas técnicas como la terapia Neurolinguística o PNL pueden tener una aproximación más rápida y efectiva ante el tratamiento de fobias, por ejemplo; mientras que el coaching puede ser ideal para aprender a gestionar tus emociones ante otras situaciones de vida.

Begoña Ramos
Experta en Crecimiento y Superación Personal
Coaching. Trainer en PNL. Liderazgo
www.crecerinteriormente.com
Tlfs: 91 032 77 15  y  635 02 70 42

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