Atrae la prosperidad a tu vida. Hoy mismo puede cambiar tu suerte



Todas las personas desean vivir en la prosperidad en cualquiera de las áreas de su vida. Todas las personas quieren encontrar a su media naranja o mejorar su relación de pareja, tener amistades con las que compartir los buenos y los malos momentos, sentirse realizadas, reconocidas y valoradas por los demás, tener trabajo, disfrutar de él y ganarse cómodamente la vida desarrollando su vocación.

Todas las personas quieren brillar por lo que son y por lo que hacen, contar con el cariño y el apoyo de sus familiares, tener tiempo para sí mismas, disfrutar de su tiempo libre y vivir con dinero en abundancia para llevar una vida plena.

A mis 52 años, con múltiples cursos de formación y terapias realizadas en el ámbito del desarrollo humano, con más de 20 años de trabajo personal, afrontando y superando a lo largo de este tiempo problemas de familia, trabajo, pareja, amistad, dinero y realización, vivo la prosperidad que me propuse alcanzar en todos las áreas de mi vida.

Al comenzar a experimentar mi cambio personal hace 20 años, empecé a aplicar todo mi conocimiento y experiencia a cientos de personas en todo el mundo mediante diferentes terapias y disciplines de crecimiento personal.

Ha sido conmovedor escuchar o leer, en estos años, los testimonios de muchos alumnos que he formado y pacientes a los que he tratado y darme cuenta cómo sus vidas cambiaban en poco tiempo. Mujeres que no podían concebir hijos se quedaban embarazadas; hijos y padres que tenían mala relación, la mejoraban; personas enfermas lograban sanarse;  otras que se encontraban solas hallaban la pareja de sus sueños y tantas otras que alcanzaban los trabajos anhelados o la prosperidad económica que deseaban.

Me siento realizado al darme cuenta de que mi vida tiene sentido para mi y para las personas que se acercan a recibir los cursos, talleres o terapias que imparto encaminadas a la sanación de aquellos aspectos que necesitan mejorar. No ha sido fácil llegar hasta aquí, en el camino hube de aprender a transformar aspectos de mi personalidad, creencias y patrones que me acompañaban, a los que me había aferrado sin darme cuenta y que descubrí que no eran míos.

Cuando somos niños y, aún antes, en el vientre de nuestra madre se nos graban emociones, formas de pensar y de ver el mundo que son de nuestros padres y de nuestros ancestros, y que de adultos, si queremos atraer la prosperidad que nos merecemos, debemos desmontar con amor y de modo progresivo.

En este orden de cosas surge la pregunta: ¿quiénes somos realmente? Ser uno mismo es un camino que cada cual debe recorrer, descubrir y alcanzar. Sólo así podemos vivir la prosperidad que nos merecemos. Sólo así nos ganamos el derecho a disfrutar de la prosperidad que nos aguarda. De lo contrario, sólo estaremos instalados en la queja permanente, en el papel de víctima y en nuestra zona de confort.

Cada ser humano vive encerrado en un tipo de “prisión” que debe hacer consciente para poder cambiar su vida de modo real y eficaz. Algunas personas consideran que lo único posible es lo que han vivido hasta ahora, otras creen imposible que vaya a cambiar su vida si no ha cambiado ya, otras para poder cambiar algo necesitan del apoyo y el permiso de sus seres queridos, y otras viven instaladas en la suerte, es decir, en la creencia de que como una vez consiguieron lo que pretendían lo van a volver a conseguir. Con estas creencias inconscientes las personas situadas en cualquiera de estas cuatro prisiones no pueden hacer nada por cambiar sus vidas.

Sin embargo, como en toda prisión, existe una puerta de salida. Es necesario saber en cuál de estas cárceles está nuestra vida y reconocer la puerta de salida, convencerse de que es posible el cambio y salir del atolladero en el que algún área de nuestra vida está inmersa.

Es necesario liberarse de las creencias equivocadas que se nos han adherido acerca de lo que es la realidad que nos toca vivir, las relaciones humanas, el trabajo, el dinero, la salud o la realización para evitar enfermedades, accidentes y salir de lo que se ha convertido nuestra vida.

Las creencias se “pegan” a nuestra mente, a nuestras emociones y a nuestro cuerpo, haciendo que pensemos, sintamos y nos movamos de un modo concreto y determinado.  Sabemos por física cuántica, análisis transaccional, neurociencia aplicada y análisis del movimiento humano que eso es así, y que es precisamente lo que genera nuestra realidad.

Del mismo modo que nuestras creencias se adhieren a nosotros, nosotros nos adherimos a ellas desde nuestra más tierna infancia por imitación e intercambio emocional con nuestros progenitores y mentores. Sin embargo, podemos desprendernos de estas creencias que nos aprisionan para ser nosotros mismos y atraer la prosperidad que nos merecemos. Es un derecho inalienable y legítimo que nadie nos puede negar y al cual no podemos renunciar. Hoy mismo podemos cambiar nuestra vida.

Javier de la Sen
Licenciado en Educación Física y Terapeuta.
Creador del Sistema Javier de la Sen de Biodanza y de Neurodanza.
www.neurodanza.es


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