Yoga y Alquimia



El yoga es mucho más que una disciplina psicofísica basada en posturas, como un deporte, de la misma forma que la alquimia va mucho más allá de la transformación metales en oro, ambas disciplinas o filosofías de vida son, en realidad, un camino total, genuino, verdadero y completo hacia la realización del ser humano, de su misión en este mundo, del despliegue completo de todo su potencial, lo que supone una liberación total, una realización, satisfacción, equilibrio y paz que abarca todos los aspectos de la vida del ser consciente que somos.

Como casi todo el mundo sabe, YOGA significa UNIÓN, la unión del alma individual con el espíritu universal, por eso la práctica de yoga nos propone un viaje interior para llegar al reconocimiento de esa esencia única y verdadera que es la única materia prima que conforma todo nuestro mundo, nuestro verdadero SER.

Como occidentales, que nos introducimos en el mundo del yoga, casi todo lo que conocemos de él son diferentes escuelas o técnicas de HATHA YOGA, en la que cada una combina básicamente asanas, respiraciones y técnicas de meditación o concentración. Pero no debemos olvidar nunca que el Hatha Yoga no tiene que ver simplemente con algo físico, sino que es algo mucho más profundo y completo. En HATHA, Ha es Sol y Tha es Luna; por lo tanto, HATHA YOGA quiere decir la unión de la energía del Sol y de la Luna.

Entonces, a través de este yoga, se usa el físico para conectar las dos energías más importantes del organismo, para tener una experiencia trascendental. Esas dos energías que son aparentemente opuestas, mantienen el equilibrio en nuestro organismo para que todo funcione correctamente, y se expresan de múltiples formas: fuerza masculina y femenina, frío y calor, contracción y expansión, movimiento y reposo, metabolismo y anabolismo, etc. y son en definitiva las que mueven la vida y las responsables de nuestra mente y todas nuestras experiencias.

Existen muchas y sorprendentes analogías entre los procesos alquímicos y yóguicos, ya que, aunque trabajen de formas distintas, estas dos disciplinas son un camino de transformación. Mientras los yoguis trabajan con su cuerpo, su energía y su mente; los alquimistas trabajan con el mundo que les rodea, las plantas, los minerales y la propia fuerza de vida universal.

“El alquimista trabaja sobre los metales comunes para transmutarlos en oro, y el yogui obra sobre sí mismo, esforzándose por extraer de su vida psicomental, confusa y esclavizada, el espíritu libre y autónomo, que participa de la misma esencia que el oro. Porque en la India, como en otros lugares, el oro es la inmortalidad.” (Mircea Eliade)

El caduceo mercurial, tal y como muestra la imagen, es un resumen de la ascensión, desarrollo y despertar de la Kundalini. La vara central es asimilada al canal central (Susuma), las serpientes que se enroscan alrededor de ella representan los canales laterales (Ida y Pingala), de polaridades femenina y masculina, lunar y solar, respectivamente, la esfera alada, en el extremo superior de la vara, es la apertura del sexto chakra (Ajna), sede de la mente, conocido como 3er ojo.

Aunque es de sobra conocido que el yoga es un camino de esfuerzo personal y auto-superación, siempre han existido ciertas sustancias especiales que los yoguis utilizaban para superar obstáculos o incrementar ciertas cualidades que se exigían en algunas etapas del proceso, propias del Ayurveda, así podemos decir que el Ayurveda es la medicina del Yoga y el Yoga es la espiritualidad del Ayurveda. De hecho, el propio Patanjali, considerado el padre de todos los yogas, fue un increíble alquimista, probablemente uno de los más grandes de todos los tiempos, Y EN EL CUARTO LIBRO DE LOS YOGA SUTRAS (KAYVALYA PADA) nos recuerda que “los logros sutiles, poderes o shidis los podemos obtener por el nacimiento o a través del uso de hierbas y plantas, uso de mantras o prácticas de austeridad y concentración” (Yoga Sutra 4.1)

Como practicantes de yoga, el uso de la alquimia puede mejorar nuestra sesión de Yoga de manera sorprendente a nivel de soltura física, consciencia corporal, claridad mental, capacidad concentración, etc. pero cuando es practicado de forma constante, el yoga puede verdaderamente conducirnos a transformaciones más profundas, y la alquimia puede tener una gran poder de aceleración hacia esa transformación.

El alquimista, conociendo profundamente el funcionamiento de la fuerza de vida, la captura y la coagula para que pueda ser usada por los seres humanos. Este proceso se puede asemejar al trabajo del pranayama, en el cual el yogui aprende a captar más cantidad de prana, para acumular esa energía extra que le va a servir tanto para purificar los nadis o canales, principalmente Ida y Pingala, como para elevar su nivel de conciencia.

Jorge Santos
Profesor de Yoga
www.hospederiadelsilencio.com


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