YO SOY, y tú eres en Mí, en la eternidad primaria, a la que regresarás a través de Cristo



Manifestación de DIOS-Padre

Eternidad desde sus orígenes – la eternidad desde sus orígenes fluye a través del universo, a través de tiempo y espacio. La eternidad desde sus orígenes es la ley del amor eterno, que Yo Soy de eternidad a eternidad.

Eternidad desde sus orígenes –así fluye también a través de ti, hijo Mío. La eternidad desde sus orígenes es el espíritu del amor y de la vida, Soy Yo, la corriente universal –para ti, para todo SER.

Ved, desde Mí, la corriente universal, Me manifesté a Mí mismo, convirtiéndome en vuestro Padre, pues de la misma corriente que Yo Soy, os creé también a vosotros, os manifesté también a vosotros a través de los engendramientos espirituales, por medio de la vida que Yo Soy.

Hijo Mío, tú te encuentras ahora en traje terrenal, pero ¿qué es la manifestación externa, la envoltura externa, cuando tu interior está en la luz de la verdad?

Hijo Mío, ¿estás en la luz de la verdad? Entonces el destello redentor se ha unido Conmigo, la Luz primaria, y tú eres de nuevo conscientemente hijo Mío, hija Mía, de tu Padre. Sin embargo, mientras sigas viviendo en las imágenes engañosas de la materia, te apartarás una y otra vez de la Luz interna, de Mí. Por eso más de uno no puede captar que Yo, el Eterno, hablo a los Míos.

Hijo Mío, aunque dudes o seas incrédulo – Yo hablo. Pues Yo Soy el Dios que habla en lo profundo de tu alma. Yo Soy el Dios que habla en todos los soles y astros; Yo Soy el Dios que habla en cada planta, en cada piedra, en cada animal. Yo Soy el Dios que habla en cada gota de agua, en cada irradiación de los astros. El infinito, el universo, Soy Yo – y tú, hijo Mío, llevas como esencia todo el infinito, todo el SER, en ti, en lo más profundo de tu alma.

Hijo mío, reconoce las profundidades de tu vida interna y siénteme en ti. Hazte consciente de que jamás estás sólo ni abandonado. La fuerza primaria y la fuerza de Cristo tienen efecto en ti y te irradian incansablemente. Debes saber, hijo Mío, que tú estás fusionado al poderoso universo, que es tu hogar eterno – pues tú eres un hijo del infinito, un hijo del universo.

Mira, cuando te visualicé, creé y te di como ser de la luz a las esferas celestiales, también inhalé en ti la libertad. Ser libre significa vivir la ley del amor, la ley del universo. Quien vive la ley del amor, la ley del universo, tiene también absoluta libertad de movimiento en todo el infinito. Al ser puro nada le es extraño. El ser puro puede usar cada irradiación del infinito, porque cada irradiación es activa en él, siendo por tanto perfecta.

A raíz de la Caída, al haberse cargado el alma, el ser espiritual se estrechó más y más, disminuyó en irradiación, se entregó a la voluntad propia de ser más que Dios – todavía más, ser igual a Él, para entonces estar por encima de Él.

De este modo los seres cargados se crearon su propia ley, vosotros la llamáis la ley de siembra y cosecha. Aquel que vive en esta ley de siembra y cosecha, es pecador, y mientras más peque, tanto más se apartará de la ley eterna, de la ley universal del amor – y con ello de Mí, su Padre.

El Padre, que Yo Soy, le será entonces extraño. Es un Dios que está muy lejos, tal vez incluso el Dios que castiga y azota – porque tus propias causas se hacen efectivas y tú me las atribuyes a Mí. A raíz de ello surgieron el miedo, el odio, las disputas y muchas cosas más.

Cada vez más pecaron muchos de Mis hijos. Cada vez más se enredaron en los hilos de la ley de siembra y cosecha. Cada vez más cayeron, cayeron y se apartaron de la luz interna. El amor, que Yo Soy, fue tras ellos a través de los profetas. En todos los tiempos hablé a través de boca profética, porque muchos de los Míos, que se habían entretejido en la ley de siembra y cosecha, ya no Me podían entender, ni siquiera captar.

De forma similar ocurre también en este tiempo terrenal, en vuestra generación. Si los Míos siguieran el camino a la luz interna, si se hicieran conscientes de su procedencia, Me reconocerían y Me sentirían también a Mí, su Padre eterno, y vivirían conscientemente en la ley universal del amor y de la vida.

Comprended: Siempre que los seres humanos se aparten de Mí, los llamaré – y así también Mi Hijo, que se convirtió en vuestro Redentor. ¡Sí, Él se convirtió en vuestro Redentor! ¿Os es esto consciente? ¿Os es consciente de lo que Jesús de Nazaret se hizo cargo? Vosotros decís simplemente: «De los pecados del mundo». Él se hizo cargo de la desobediencia de muchos hombres, de la desobediencia de la estirpe de David y de otras estirpes, de la desobediencia de los judíos. Pues muchos de los que estuvieron con Él en vestido terrenal, prometieron en la Jerusalén eterna la unidad y la hermandad con Él para toda la Tierra, para todo el mundo.

Mi Hijo vino; pero el pecado estaba sobre los Suyos y el pecado cegó sus ojos. Ellos se fijaron sólo en la falsa apariencia, en el engaño y la futilidad, y no reconocieron la sencillez del gran Espíritu en Jesús de Nazaret. Para que los Suyos despertaran en el espíritu del amor para la gran tarea de la Redención, Se cubrió con algunas fuerzas contrarias a las leyes divinas, sobre todo con culpas parciales de la estirpe de David. Con ello se hizo visible para las tinieblas. Éstas lo tomaron prisionero, lo llevaron ante los tribunales y lo acusaron de pecador. Yo, sin embargo, os digo: Mi Hijo era sin mácula. Él estaba únicamente al servicio de la ley del amor y de Su prójimo.

Y al servicio de lo mismo estuvo Él en el Gólgota. Él estaba en ese servicio mientras lo clavaban a la cruz y lo levantaron. Él estaba al servicio de los hombres; Él estaba al servicio de la estirpe de David, que había prometido actuar por la gran totalidad. Él estaba al servicio de los judíos, entre los cuales muchos eran de otras tribus que también eran partícipes de la tarea. Él se puso a su servicio para que reconocieran más rápidamente sus causas, para que las purificaran y estuvieran así al servicio del gran plan del retorno, del regreso al hogar en la eterna casa del Padre. …

Copia literal del Libro “El mensaje dado desde el Infinito. La profecía de Dios en la actualidad. No la palabra de la Biblia.” Tomo 1 – www.EditorialGabriele.com – teléf. 689 886 056


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