Sobre la Mente – I



La mente es una gran desconocida. Es como un pozo sin fondo, un gran misterio.

Para la mayoría de las personas la mente es una extraña que las domina. un mono loco y ébrio, un elefante furioso, un trigre indómito.
Nosotros vivimos y morimos con la mente. Todo se fundamenta en ella; todo se vive, se experimenta y se percibe con ella. Es el escenario en el que las cosas  se vivencian.

Si no dominas la mente, ésta te dominará a ti. Si no la gobiernas, te convertirás en su títere.

Si hay algo con lo que tengas que vivir,  eso es la mente. Ella es causa de alegría y de dolor, de libertad y de servidumbre, de dicha o desdicha. Trata entonces de convertir la mente enemiga en amiga, la hostil en aliada.

Dondequiera que vas llevas tu mente. Con quien quiera ue estés tienes tu mente. ¿Cómo enyonces no convertir en una inaplazable prioridad cuidd y aprender a dirigir la mente?.

Un monarca que no domina su mente es como un mendigo; un mendigo que domina su mente es como un monarca.

La mente no es de fiar; construye “películas” imaginarias que luego se las cree y apropia. La mente serena es como el amigo más leal y nunca te traicionará.

Haciendo un juevo de palabras la mente es ment-ira. Una mente sí es un fraude, un timo. . Como decía Kabir es “una casa con un millón de puertas”. En tal cano, no te creas tu mente, ya que va por un camino distinto al de la vida.

Si tu mente no te gusta, cámbiala. Si te produce sinsabores, transfórmala. En la mayoria de las personas urge modificar la mente.

Del mismo modo que se cuida, se limpia, se atiende y se ejercita el cuerpo, hay que hacerlo, y con más razón si cabe, con la mente. No hay compañera tan cooperante como una mente clara.

Peor que la polución ambiental  es la polución mental. Ordena e higieniza tu mente. 


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