¿Quieres ser libre?



Toma el control de tus decisiones y no permitas que otros te dirijan

En pleno siglo XXI, y con todos los avances de la ciencia que nos hacen estar tan vinculados con el mundo de la tecnología, redes sociales, del consumismo, de la posesión, de la dependencia, de creer lo que nos dicen en la televisión, parece casi imposible poder llegar a tener un verdadero control y buena gestión de nuestras decisiones. 

Para más inri, todo esto se repite como una calca en lo referente al ámbito de la espiritualidad y de la salud… existe ese mismo consumismo, la misma dependencia, posesión y necesidad de que sigamos tendencias.

¿Cuántas alternativas? ¿Cuántos caminos que se muestran como únicos?. Es muy sano plantearse preguntas de vez en cuando, de este modo, nos podemos para por unos momentos y hacer algunas reflexiones que nos permitan tomar altura ante el gran “supermercado” que existe en este sentido. Cuanto más bombardeados estemos de información y no se compense con nuestro propio aprendizaje y desarrollo interior, estaremos en riesgo de perder nuestra valiosa LIBERTAD para dejar que otros nos guíen…El Discernimiento y el poder personal. Por eso cada vez se hace más imperiosa la necesidad de desarrollar un auténtico discernimiento, tanto en el “consumo” cotidiano, como en el “consumo” espiritual.

Esta reflexión me lleva a uno de los aspectos más importantes, nuestra salud o estado de bienestar ya que aquí también hemos llegado, o esta sociedad nos ha llevado, a la dependencia, a la entrega total de poder a “otros”, ya sea el médico, el terapeuta, el sanador o el curandero. Todos ellos, si son honestos, pueden ayudar, pero no debemos olvidar que la responsabilidad y sobre todo el poder de sanarnos está en nosotros. Y cuando vayamos a buscar la “curación” sepamos, que no es el otro (ya sea el médico, el terapeuta, etc.) el que nos va a curar, sino nosotros mismos.

“No hay una verdadera curación, ni avance hacia la liberación, sin una total libertad del alma.”
Así Curaban Ellos – Daniel Meurois

En el fondo de nosotros ya lo sabemos…, desde que la humanidad existe, este conocimiento siempre ha estado ahí, un saber que todos llevamos, porque en realidad está en nosotros. Este conocimiento nos lleva a la comprensión de cualquier proceso de la enfermedad o malestar. Pero siempre nos va a exigir un compromiso hacía nosotros mismos, una aptitud de mirada interna en la que nuestro “psicólogo” vamos a ser nosotros mismos, ya que, únicamente entrando en ese lugar secreto, en el que nadie puede entrar salvo nosotros y que es nuestro corazón, encontraremos la respuesta a todo.

En las Terapias Esenias-Egipcias, esto se vuelve imprescindible, es necesario comprender todo esto, tanto para el terapeuta como para la persona que busca la solución a su problema de salud, uno de los aspectos más sagrados de esta terapia es comprender profundamente que ese espacio interno de la persona sólo le corresponde a ella. 

La necesidad de volvernos auténticos comienza con serlo con nosotros mismos. Estas terapias, aunque el nombre suscita a antiguas y alejado de lo que hoy vivimos, en realidad están más cerca que nunca…, ya que cuanto más nos dirigimos al origen de la humanidad más nos acercamos a nuestra auténtica realidad. Ante todo, no son una técnica más…, ni una forma bonita y elocuente de hablar…,  tampoco lo son de adivinar el origen de nuestros trastornos…, el centro de actuación “el protagonista”, siempre es la persona que “sufre”. Por lo tanto, lo más importante es que el terapeuta sepa colocarse en ese estado neutro, del corazón, para poder ser un vehículo de Luz para la otra persona.

El camino de la sanación es el camino de lo sagrado, no encontraremos la verdadera sanación si seguimos acercándonos a lo sagrado de “puntillas”

El discernimiento es algo que cada uno debe conquistar, exige autenticidad con nosotros, escucha interior y firmeza para seguir nuestro corazón. Aunque hay algunas pistas que nos pueden ayudar para no caer en las redes de los que se deleitan con sus seguidores:

Huir de aquellos que se autoproclaman Maestros o Guías Espirituales con la finalidad de seguirles a ellos.

De todo o de todos los que generen dependencia.

De todo tipo de promesas de llegar a lo que sea, ya sea sanación o iluminación.

Para llegar al discernimiento no es necesario tener que “saber” muchas cosas, se trata de un estado de apertura a nuestra intuición, a nuestro corazón. Hay que practicar más la escucha interior y confiar en nuestra intuición, ir despegándonos cada vez más de esa necesidad de que los demás nos tengan que “ilustrar”.

Es lo que siempre han transmitido los seres que han venido a mostrarnos el camino: la necesidad de ser nosotros mismos sin máscaras.

Cuando llega la enfermedad o cualquier malestar siempre es porque hay un conflicto entre lo que nuestra alma quiere, es decir, nosotros mismos y lo que quiere nuestra personalidad (ego), por eso la sanación llega cuando aprendemos a escuchar nuestra alma, entonces comienza nuestro proceso de desarrollo interior y nos dirigimos hacia la sanación. Un cuerpo enfermo es un alma “enferma”.

Aunque hay un gran “supermercado” que nos muestra un gran escaparate, también hay personas que hacen un verdadero trabajo que nos ayuda en el camino del desarrollo de la conciencia. Para encontrar aquel que nos va a ayudar necesitamos solo: Discernimiento.

Esther Pertegal
Terapias Esenias y Egipcias
www.esenia.esinfo@esenia.es