MEDITACIÓN: ¿Cuándo meditar? ¿Cuántas veces?



Ocho preguntas sobre la meditación que iremos contestando en los próximos meses

1. ¿Dónde meditar?

2. ¿Cuándo meditar? 

3. ¿Cuántas veces?

4. ¿Cómo sentarnos?

5. ¿Cómo controlar el prana?

6. ¿Cómo hacerla presente?

7. ¿Dónde enfocar la mente? 

8. ¿Para qué meditar? 

En este mes de marzo contestaremos a la segunda y a la tercera de las preguntas:

¿Cuándo meditar?

¿Cuántas veces?

Swami Sivananda nos recuerda: adáptate, ajústate, acomódate, es la esencia del Yoga. 

Desde esta óptica, todas las horas del día y de la noche son adecuadas para meditar. 

Pese a ello, existen momentos de cada día en los que la práctica de la meditación es más asequible y fácil establecerse en el mantenimiento del fluido constante de la conciencia hacia el silencio. De igual forma el tiempo y la rutina de nuestra práctica son sustanciales para garantizar la continuidad de la práctica.

¿Cuándo?: la hora

Las horas previas a la salida del sol y a su puesta son horas muy adecuadas para la práctica de la meditación. El alba y el ocaso incorporan a la atmósfera en la que vivimos una energía y una vibración espiritual que no se corresponde con otras horas del día. En estas horas nuestras fosas nasales permanecen más abiertas, el equilibrio de nuestros canales energéticos es mayor y nuestra respiración fluye con más tranquilidad. De ahí que sean esas horas las más adecuadas para experimentar la paz y el silencio que producen la meditación. 

En la mañana

“Brahmamuhurta” es la hora comprendida entre la cuatro y las seis de la mañana. Es una hora mágica para el silencio. Adapta esta hora a tus posibilidades. El día aún no se ha iniciado y la atmósfera está dotada de una energía que te envuelve con facilidad. La actividad de la ciudad está paralizada. 

Muchos duermen y el ruido en el espacio no es excesivo. Son las horas inmediatamente posteriores a nuestro descanso principal y nuestra mente permanece bajo los efectos de la relajación profunda que suele producir el sueño y permanece fresca, calmada y serena. Es como una hoja de papel en blanco y comparativamente más libre de las perturbaciones mundanas y de las impresiones mentales. Es más moldeable y el ambiente de tu entorno no es tan activo. En esa hora nuestra obligaciones para con la familia o nuestro entorno laboral no se han iniciado y eso nos mantiene libre de cargas y tareas comprometidas.

Pese a la dificultad que en principio puede supone adelantar tanto el despertador, los beneficios de utilizar esta hora lo compensan todo. No fuerces al principio y limítate a acercarte, en la medida de tus posibilidades físicas y mentales, a esta hora mágica. En cualquier caso levántate para tu primera práctica del silencio antes de la hora habitual de inicio de tus actividades. Muchas personas en el mundo meditan antes del amanecer y nos envían sus vibraciones. Aprende a percibirlas.

En la tarde

En las horas cercanas a la puesta de sol, la atmósfera también es adecuada. Aunque la actividad de la ciudad puede ser intensa a esa hora, los rayos del sol convergen en una posición que invita al recogimiento. Es difícil no sentirse relajado y atraído ante una puesta de sol. 

Antes de dormir

La hora previa a nuestro descanso en la noche. En esos momentos es adecuado soltar la tensión que hemos acumulado por el cumplimiento de nuestras tareas. Es fácil conciliar el sueño después de aquietar la mente con la práctica de la meditación. Practica durante diez o quince minutos cada noche.

Encuentra tu momento

Como siempre lo importante es encontrar el momento y como veremos más adelante, incorporarlo a la rutina de nuestro día de manera sistemática. Con el tiempo todos los momentos del día son adecuados para la meditación y pocos no lo serán, pero conviene fijarlos al principio para que nuestro cuerpo y nuestra mente sintonicen con esta rutina maravillosa, en la que nadie ni nada debe perturbarnos.

¿Cuántas veces?: la regularidad.

El yoga es una ciencia de la Vida que requiere paciencia y constancia. Es fácil empezar algo y perder el hábito sin haberlo, ni siquiera, establecido con firmeza. Sobre todo, en nuestros días, en los que, imbuidos del actualismo, nada permanece y todo exige un cambio constante. ¿Qué libro se convierte en un clásico de la lectura? ¿Qué música no queda en los cajones porque es sustituida por el nuevo éxito? ¿Qué actividad no queda en el olvido porque aparece en el mercado otra más atractiva? 

En la meditación la rutina y la paciencia es lo único importante. 

Continuidad de la práctica y un horario regular diario. 

El subconsciente necesita de una práctica regular si le pedimos que  desarrolle el hábito de abstraerse de los sentidos, de asentarse y concentrarse. Por eso debemos empezar por periodos breves que no vayan más lejos de diez a quince minutos, una o dos veces al día. 

Es preferible empezar por tiempos que nos permitan la regularidad, la práctica diaria, que ponernos metas que no somos capaces de cumplir por lo exigente. Si forzamos en los tiempos de meditación, nuestro cuerpo se sentirá incómodo y renunciará a la quietud. 

Incrementa tus tiempos de meditación gradualmente, paso a paso. A partir de que nuestro cuerpo y nuestra mente se acostumbren a permanecer en la postura podemos aumentar gradualmente. Poco a poco el tiempo de meditación se incrementará hasta llegar a una hora. No tengas prisa: ten paciencia. Si no lo consigues reduce tu objetivo en tiempo para que la mente no se acostumbre a divagar en el silencio y puedas progresar adecuadamente tras el descanso. Es mejor meditar cada día durante treinta minutos, que dos horas dos veces por semana.

El invierno y la primera parte de la primavera son las mejores estaciones para comenzar la práctica de la meditación. No dejes de meditar cada día incluso cuando estés de viaje o de vacaciones. Una vez la práctica se incorpora a nuestro hacer cotidiano será difícil cortar con el hábito del silencio. Sus beneficios transforman nuestro enfoque de la vida, mejoran nuestro cuerpo físico, nuestro entorno personal próximo y transforma la Humanidad. 

Pronto será difícil que exista para ti un día sin meditar. 

NO TENGAS PRISA: 

TEN PACIENCIA.

Pero no olvides que una de las principales enseñanzas de Swami Sivananda es: 

-adáptate,
-ajústate,
-acomódate,
es la esencia del Yoga. 

Encuentros de meditación en el Centro de Yoga Sivananda Vedanta de Madrid
www.sivananda.es/encuentros-de-meditacion/
Miércoles a las 20:30h
Sábados, domingos y festivos a las 19:00h
Aproximadamente 30 minutos de meditación silenciosa, canto de mantras, conferencia.

Cursos de meditación
www.sivananda.es/cursos-de-meditacion/

Estos cursos te ayudarán a comenzar la práctica regular de la meditación en casa. Los cursos explican paso a paso cómo meditar y son muy recomendables para personas que nunca han practicado antes así como aquellas que desean profundizar.

INFORMACIÓN FACILITADA POR EL CENTRO INTERNACIONAL DE YOGA SIVANANDA VEDANTA

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Tel.:913615150
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En Twitter    @yoga_sivananda
En Instagram sivanandamadrid 


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