La alegría que siempre dura



Llegan las fiestas navideñas, y con ellas se agita el cóctel emocional que muchos llevamos dentro. Curiosamente, existe un yoga de las emociones, la disciplina del Rasa Sadhana, que nos enseña a celebrar todo el espectro emocional humano, a la vez que aprendemos a cultivar las emociones más favorables. En la lengua tradicional del yoga, “rasa” significa sentimiento, humor, sabor, agua o esencia y, es que ya desde tiempos muy antiguos, en esta tradición se asociaban las emociones al elemento agua y a todo lo que da sabor a la vida. La práctica de Rasa Sadhana tiene mucha relevancia en las artes de la India, especialmente en el teatro, la danza o la pintura. Un buen actor es capaz de interpretar todas las emociones con una sutileza y una precisión que expresa a través de cada gesto, expresión facial y movimiento. 

SI bien la espiritualidad nos enseña a quitarnos la careta y dejar de actuar en nuestra vida, eso no quiere decir que nos aconseje dejar sueltas las emociones como si fueran caballos desbocados. Tampoco recomienda que las suprimamos o las neguemos, sino que las trabajemos desde la perspectiva evolutiva cuerpo-mente-alma. Las rasas son diferentes vibraciones energéticas que se encuentran tanto en la mente como en el cuerpo físico, pues mente y cuerpo están indiscutiblemente ligados, presentes el uno en el otro, y cada célula de nuestra realidad material es a la vez física y sutil. Como humanos tenemos la capacidad de generar estados vibratorios más elevados o más densos a través del manejo consciente de las emociones. Igual que especiamos nuestra comida, podemos elegir los sabores con los cuales vivimos el día a día. No es muy difícil, solo requiere técnica y dedicación. 

Hasya es el término sánscrito para referirnos a la alegría. Está relacionada con el elemento fuego, ya que sus cualidades la hacen capaz de transformar las situaciones más dramáticas en algo más ligero, y tiene un pulso ascendente. El ayurveda nos dice que aporta calidez a los tejidos, favorece la digestión y fortalece el sistema inmunológico. Además, las deidades indias que rigen esta emoción son el Krishna niño o adolescente y su amada Radha, como expresión de la dicha divinainherente en todas las personas. 

Relacionadas con Hasya nos encontramos, por un lado con el sentido del humor y la risa, pero el humor yóguico no viene detonado por el sufrimiento de otros, ni tiene matices sarcásticos. Por otro lado, con la euforia, que es un estado de ánimo claramente optimista, pero desmedido, por exceso, y que puede llegar a crear desequilibrios sustanciales en la bioquímica de nuestro cuerpo y en nuestro estado mental. 

Voy a daros dos razones por las que Hasya es una rasa deseable: 

Las emociones generan vibraciones energéticas que crean “sabores” diferentes en el campo vibratorio del cuerpo-mente haciendo que las células físicas mantengan el equilibrio y la salud, o que tiendan al deterioro y la enfermedad. La alegría tiene una frecuencia de vibración elevada por lo que apoya el equilibrio saludable del cuerpo físico. 

Además, de acuerdo con el yoga, te da el poder de la popularidad, con esto me refiero a que las personas alegres tienen un atractivo irresistible, apetece estar con ellas y nos hacen sentir que todo está bien. 

¿Cómo cultivamos la alegría auténtica?

Primero, no intentes fingirla, pues este tipo de simulación no te llevaría más que a ponerte otra careta que, a la mínima de cambio, se te va a caer. La alegría falsa se nota, es la de la sonrisa “profinden” de Jim Carrey en la película Como Dios, por ejemplo. Poner una cara sonriente para encubrir otras emociones más desagradables sólo incrementa el sufrimiento.  

Sin embargo, sí es recomendable encontrar algo que despierte en ti la alegría profunda. Puede ser un objeto interior como el recuerdo de un día que te diste un paseo maravilloso por la naturaleza o la memoria de una reunión con amigos en la que no parasteis de bailar y reír. O puede ser generada por un objeto exterior como un chiste inocente, la contemplación de niños jugando o una broma traviesa. Recuerda que los detonantes son sólo la chispa que enciende la llama de un sentimientointerior que siempre está en ti como parte de tu verdadera naturaleza. 

Las fechas en las que nos encontramos invitan a sentirnos alegres y dichosos. Siempre recordaré cómo mi tío Álvaro entraba por la puerta de la casa de mi abuela en Nochebuena. Cada año venía cargado de juguetes para bromas, zambombas y panderetas que compraba en la Plaza Mayor. Los niños solíamos esperarle con expectación, con él llegaba la alegría de la fiesta. Él fue así toda su vida, repartía sonrisasincluso durante las fases más duras de su enfermedad. La alegría es una de las emociones más deseadas, pero ¿qué es en realidad? Sabemos que cuando estamos alegres nos sentimos bien, incluso físicamente parece que fuéramos más ligeros y es fácil relativizar los problemas en este estado emocional. La alegría sabe rica, nos gusta y nos reconforta. Despierta la espontaneidad, la inocencia y la frescura, además ¡es buena para la salud! Podemos observar que está muy viva en las personas espiritualmente despiertas y una de las consecuencias de hacer yoga con regularidad es que recuperas esa alegría de vivirtan hermosa que experimentabas cuando eras niño. 

La alegría pacífica del corazón que cultivamos en yoga es calmada, se manifiesta desde el interior, tiene el poder de crear cielos en la tierra. ¡Es la alegría que siempre dura!

Feliz navidad para todos,

Zaira
©zairalealyoga para Universo Holístico
www.zairalealyoga.com
Diciembre 2018 

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