El león de la Esfinge de Egipto



La mujer que no sabe que ella es la Esfinge de Egipto, no sabe nada sobre sí misma y sobre su capacidad, la del león que ruge en la selva del tiempo lineal demostrando su poder al mundo.

El orden interno femenino es el que hace posible que la mujer se alce con la victoria sobre el león de cuatro patas y larga cola que descansa yaciente sobre la arena del desierto en la planicie de Giza. Y cuando despierta de sí misma y se conoce de verdad cómo es por dentro, entonces ya no hay nada que temer y se puede echar a descansar como el león porque ha logrado su objetivo máximo de Sabiduría y de plenitud como mujer y como persona.

Hoy quiero presentaros mis libros que hablan sobre esto, sobre el león que duerme en la profundidad del cuerpo de la mujer y sobre lo que hay que hacer para liberarlo de su tumba, que es el recuerdo que nos trae la momia del faraón. El recuerdo más importante que hay que sacar a la luz desde dentro es precisamente el que habla de la muerte y la desintegración del cuerpo de materia, porque en la antigüedad no existía tal cosa, ya que el muerto sólo vivía en el otro lado del velo, esperando volver en cualquier momento a ocupar su lugar dentro de la momia.

El proceso de muerte y resurrección está contemplado en el libro “El cuerpo humano de quinta dimensión” que escribí hace seis años, pero ahora vuelvo a editar una nueva versión que, aunque tiene el mismo título, lleva información nueva que no se dijo en la anterior porque no era el momento de sacar a la luz ciertos temas que hoy se pueden hablar con más libertad, al ser mayor el nivel de conciencia de la Humanidad en general.

En la portada del último libro aparece un delfín como símbolo de la unión del alma y porque el delfín es un animal que ha sabido olvidar su pasado y acomodarse al espacio que le ha tocado vivir. El delfín fue un sabio en su época y su Sabiduría nos acompaña siempre dándonos la mano en nuestro despertar espiritual, ya que él sabe cómo hacer reír a los niños y ayuda al mayor a entender cómo debería vivir la vida para que no se le escape de las manos. Él es un fiel compañero al que hay que respetar y cuidar y si no sabes a qué me refiero, el delfín eres tú mismo en tu parte más amable y cariñosa que en nada se parece al león.

El león y el delfín son hermanos de sangre animal que nunca se pelean porque no son compatibles en el mismo hábitat y porque son diferentes en cuanto a su energía, uno se alimenta de carne y el otro de luz y así es el alma humana en sus dos polos de hombre y de mujer, juntos pero separados a la vez por sus diferentes cualidades, que no saben cómo encajar para darse la mano mutuamente en su despertar interno.

Si el hombre y la mujer supieran que sólo son Uno y no dos, no habría diferencia alguna entre ambos y dejarían de pelear por su supervivencia y, sobre todo, se darían sólo Amor y no malos recuerdos de cuando se separaron y se olvidaron de quiénes eran.

RECORDARes la palabra clave que a todos toca descifrar en algún momento de las vidas, porque si no sabes de dónde vienes ni para qué estás aquí, más te valdría irte del planeta para buscar en otro sitio el paraíso perdido, ese que has venido a buscar a la Tierra. Pero si no te acuerdas, difícilmente lo encontrarás, por eso me gustaría ayudarte a recordar quién eres y para qué has venido, pero sobre todo ayudarte a vislumbrar cómo es la vida desde detrás del velo, porque es allí donde se escriben mis libros.

Te invito a que los veas en el siguiente enlace y me des tu opinión si los lees y lo crees conveniente.
Clica imagen.

Asunción Chavarri Magaña
Terapeuta y sanación a distancia
asunchavarri@gmail.com


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