Tú eres la solución a tus problemas



La gran mayoría de las personas viven pensando que su realidad es consecuencia de las decisiones que toman otras personas. Echamos balones fuera. Seguro que te suenan familiares afirmaciones como: “No encuentro trabajo porque hay paro y los políticos no saben gestionar todo esto”, “Cuando mi jefe me valore, me sentiré más a gusto y realizado”, “No estoy bien porque mi pareja no me entiende”, “He llegado tarde a la oficina por culpa del tráfico”, “Estoy harto de cómo me tratan mis amigos, me siento incomprendido” o “No soporto la relación con mis padres, ojalá fueran de otra manera”.

Estas personas no tienen poder en sus vidas, ¿sabes por qué?, porque su bienestar depende de las decisiones que tomen los políticos, el jefe, la pareja, los amigos, los padres…o de cómo esté el tráfico.

Es algo que tiene mucho que ver con nuestro niño interno. El que aún no está maduro y se siente herido. Y es que, cuando no nos responsabilizamos de nuestro día a día, no somos culpables de lo que nos ocurre, y claro, ser inocente, es mucho más sencillo. Pero el precio de esa inocencia es alto, ya que nos convertimos en unas víctimas impotentes, resentidas (las cosa no pasan como queremos) y resignadas (total yo no puedo cambiar lo que hay fuera).

Piensa por un momento cómo te sientes cuando se acerca a ti cualquier persona en modo víctima. No es muy agradable ni muy cómodo, ¿verdad? Pues bien, recuerda que, muchas veces, eres tú quien se pone en ese papel, quien hace que sean otros quienes estén incómodos a tu lado. No hay víctimas sin verdugos y viceversa.

No podemos cargar a nadie la responsabilidad de nuestra felicidad, es una piedra demasiado pesada que los demás la tengan que aceptar. Responsabilizarse de uno mismo comienza por aceptar que cuando yo dirijo mi vida, hay que estar dispuesto a pagar algunos precios como, por ejemplo, que seré yo, y únicamente yo, quien se equivoque al tomar decisiones y no los demás.

Un paso fundamental es aceptar que el error (siempre visto como experiencia, no como un fallo) es necesario, que cuando nos equivocamos y nos caemos sufrimos, sí, pero que, al levantarte, eres una persona más fuerte y preparada para enfrentar la vida, precisamente gracias a ese aprendizaje. En cambio, si dejas que otros tomen las decisiones por ti, se equivocarán ellos, y no habrá calidad en ese aprendizaje. Vale la pena ser valiente, auto responsabilizarse de uno mismo.

Tomar las riendas de tu vida te regalará grandes premios y beneficios, ya que te permitirá mostrarte a los demás tal desde otro prisma. Ya no será necesario adaptarte a lo que piensas que los demás pueden esperar de ti. Es agotador estar todo el tiempo pendiente de cómo modificar lo que somos para ser aceptados, mostrarnos tal y como somos, aceptarse y dejar que se acerquen a nosotros aquellos a quienes gustemos con nuestras luces y nuestras sombras, hace que podamos relajarnos, y que quien nos rodea nos quiera incondicionalmente. ¡Esto da mucha paz!

Ya lo decía Darwing “No triunfa el más inteligente, ni el más fuerte, lo hace el que mejor se adapta”. La mayor y mejor adaptación se produce cuando eres tú quien toma las decisiones y no estás a la espera de ver qué hace el mundo a tu alrededor para dar un paso al frente. Pueden pasar siglos hasta que las circunstancias externas sean las que deseas para producir cambios en tu vida. Quizá sea ahora el momento de reconocerte, de regresar a ti, de dejar de aparentar o de hacer lo que se supone que la sociedad dicta y vivir en honestidad y coherencia con lo que eres. ¿Qué tal si te animas a dar el salto?

Todo cambio implica un precio y sí, a veces es muy duro, pero al final del túnel siempre aparece una realidad mejor. Además, como explica Coelho en su alquimista, “cuando tomas las riendas de tu vida, y vas a por aquello que te hace vibrar, todo el universo conspira a tu favor”.

Cuando tomas el poder de tu vida puedes hacer ajustes increíbles en tu cuerpo, en el amor, en tu trabajo, en tu relación con los padres o el dinero. Y es que, somos una mezcla de físico, emociones, pensamientos y espiritualidad y, entender cada una de estas partes, y comprender cómo podemos mejorarlas de manera práctica, nos abre una puerta a la mejora de la vida personal.

Tu momento presente, los resultados que estás obteniendo, las relaciones que tienes, etc., son la consecuencia de aquello que haces o dejas de hacer, no dependes de nadie, de verdad, ¿no te parece una gran noticia? Sólo tú puedes decidir cómo quieres enfocar tu vida. Ojalá que cada día se tiña de mayor consciencia, alegría, paz, aceptación y comprensión. 

Cristina Serrato & David Serrato.
Life Trainers.
www.cristinaserrato.com
www.davidserrato.com


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