Terapia Regresiva, un viaje en el tiempo



Cuando la gente me pregunta sobre la Terapia Regresiva, a menudo me encuentro con que el concepto o idea que tienen es que la regresión es una técnica para “saber que he sido en otras vidas”. Pero la Terapia Regresiva es mucho más que eso.

Aunque podemos pensar que es una técnica reciente, nada más lejos de la realidad. Hace más de tres mil años ya era utilizada por diversas culturas, tanto en Oriente como en Occidente. Actualmente,  gracias a que vivimos en la era de la comunicación su conocimiento y aplicación se ha extendido considerablemente. Igualmente, las opiniones y testimonios de aquellas personas que han experimentado una regresión despiertan la curiosidad a otros que aun no lo han vivido.

El objetivo de la terapia regresiva es rastrear el inconsciente retrocediendo en el tiempo, buscando el momento raíz de un problema o situación que, en el momento presente, mantiene a la persona bloqueada y sin poder avanzar en su vida.

La mayoría de las veces, no somos conscientes de lo que nos bloquea y la terapia regresiva busca ese acontecimiento o situación, para que pueda proporcionar la información que está guardada profundamente en algún lugar de la mente y que no supimos o no pudimos gestionar ni entender las emociones que ésta produjo.

Una vez encontrado el momento en el que se produjo ese suceso traumático, se vuelve a revivir, para comprender que aquello que pasó durante la infancia, la gestación o incluso en una vida anterior, ocurrió para crear unos patrones de conducta y poder sobrevivir. Ser consciente de cada uno de esos patrones y darse cuenta de cómo se transformaron en creencias limitantes que, a lo largo de la vida, han ido generando un desajuste interno causante del malestar actual.

Generalmente los episodios traumáticos se producen en las primeras etapas del desarrollo cerebral, es decir, durante el período de la gestación, el nacimiento y la infancia. Es por eso que la terapia regresiva, se enfoca en gran medida en esos períodos.

Es fundamental, para conseguir los resultados deseados, entrar en una fase de profunda relajación, para ello en la primera parte de la sesión se realiza una inducción para así acceder más fácilmente al inconsciente y a los estados de expansión de conciencia, permitiendo hacer consciente lo que estaba en el inconsciente y, a través de esta fase poder evocar y comprender las experiencias del pasado que estén relacionadas con el momento presente llegando así a una comprensión profunda de la relación causa y efecto.

Las sesiones pueden llegar a ser muy intensas, ya que hay una conexión con emociones y acontecimientos que ocurrieron en el pasado, y que la persona, de alguna manera, ha enterrado para poder seguir viviendo, pero que siguen ahí, en algún lugar del inconsciente, agazapadas, ocultas y latentes, esperando despertar cuando algo del exterior, semejante a lo que la desencadenó, active ese resorte.

En la terapia regresiva es fundamental la emoción que sentimos ante lo que nos está ocurriendo en el momento presente, ya que va a ser el hilo conductor que nos guiará para ir hacia atrás, escaneando los recuerdos grabados en el inconsciente, hasta llegar al momento primero de ese sufrimiento.

Una vez llegado a ese momento, vuelve a vivir la situación, tomando conciencia de esos patrones que le han estado condicionando la vida hasta el momento presente.

Al dejar que las emociones contenidas empiecen a fluir, se siente una gran liberación a nivel físico y mental.

Cuando se toma conciencia de dónde viene un bloqueo, le permite a la persona ver otras perspectivas y comenzar a dar grandes pasos para retomar y continuar con su vida.

La terapia regresiva también facilita las herramientas para reprogramar unas nuevas creencias y dar recursos a la persona para una completa recuperación.

Algunas de estas herramientas, como el trabajo con el niño interior, establece una comunicación con el niño herido que tenemos en nuestro interior, expresando qué es lo que hubiera necesitado decir o hacer en ese momento y con ello cambiar la historia en nuestro inconsciente.

También se pueden realizar anclajes; el anclaje es una técnica con la que ayudamos a transformar sensaciones que nos resultan negativas en positivas. El anclaje proporciona instrucciones precisas al cerebro para tener una sensación positiva ante una situación en la que surge un estado de miedo, angustia, etc.

Las afirmaciones también pueden reforzar el proceso de transformación de la terapia, ayudando a enfocar la atención en un proyecto de vida de futuro, a corto y largo plazo.

Hay muchas herramientas que combinan perfectamente con la terapia regresiva, siendo el terapeuta el que tiene que encontrar la que más se adapte a la persona.

Al finalizar, el individuo siente que ha realizado un trabajo interior muy profundo, siendo consciente y recordando absolutamente todo lo que ha sucedido durante la sesión, es importante recalcar esto, ya que existe la falsa creencia de que se pierde la consciencia, pero esto es rotundamente falso.

La terapia regresiva es una técnica eficaz y rápida. No son necesarias muchas sesiones, incluso a veces con una o dos sesiones, se soluciona el conflicto. Los alumnos de nuestros cursos de formación en terapia regresiva, se sorprenden ante los resultados que obtienen sus clientes.

También cabe destacar que, aunque la mayoría de personas sí que entran en regresión, hay un pequeño porcentaje que no conecta con la técnica en una primera sesión o incluso en dos. Puede haber varios motivos, entre los que destacan las propias resistencias a afrontar los episodios que le generaron el conflicto, en otros casos, es la propia ansiedad que genera el desconocimiento de la técnica y en ocasiones, hasta el propio escepticismo es el que pone barreras.

Igualmente, incidir que una regresión no es un juego y es frecuente ver que la gente se quiere hacer una sesión, simplemente para saber qué o quién fue en otras vidas y, durante la experiencia, se encuentra con traumas bloqueados del pasado que no esperaba vivenciar.

En definitiva, la terapia regresiva es una técnica eficaz y rápida cuya finalidad es alcanzar el perdón a nosotros mismos y a los demás.

Begoña Ramos
Directora de Centro Reiki es Luz
Tlf. 91 032 77 15  y 635 02 70 42
www.centroreikiesluz.com


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