SATURNO El guardián del Sistema Solar



Los hombres de la antigüedad adoraban a los dioses del OLIMPO, en realidad adoraban a los astros que veían en el cielo.

La humanidad, desde que comenzó su existencia en la Tierra, contempló y observó el Cielo. Para ellos era algo sumamente extraordinario lo que veían en él y así, poco a poco, fueron dividiéndolo en partes al igual que hicieron con la tierra. A los grupos de estrellas fijas, les llamaron Constelaciones y a las estrellas que veían moverse  les denominaron Planetas (esto no es real pues todo esta en movimiento, pero en nuestro corto tiempo de vida no lo apreciamos). Estos planetas fueron sus dioses, adoraban a el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter,  Saturno…

En la mitología, Saturno se representa como un anciano con larga barba blanca y una hoz en la mano. Era el segundo hijo de Urano y Tellus, el cielo y la tierra, era ambicioso y convenció a su hermano Titán para que le dejase reinar en su lugar, pactando con él que no tendría hijos y así a su muerte le sucedería en el trono el heredero de Titán.

Se casó con Ops, Rea con la que tuvo varios hijos a los cuales decidió devorar para no romper el pacto que hizo con su hermano. Su mujer engaño a Saturno, salvando a su hijo Júpiter que acabo destronando a su padre.

Según la mitología romana, no era un dios cruel, después de reinar se retiro a Roma y estableció una sociedad sin injusticias, sin guerras, sin pobres…, dirigiéndola con gran autoridad, capacidad, orden, disciplina…

Saturno, como personaje de nuestra particular obra de teatro, es nuestra forma de manejar la autoridad, la disciplina, el orden, la responsabilidad y también nuestros miedos y limitaciones.

Hasta finales del siglo XVIII, nuestro Sistema Solar tenía como planeta mas lejano del Sol a Saturno. Era el que cerraba todas las órbitas. En la mente humana no cabía la posibilidad de que existiera nada más fuera de su órbita. Era el protector, el guardián del Sistema Solar. El padre guardián y autoritario de todos nosotros.

Al ser la órbita más lejana del Sol era al que le duraba más tiempo dar la vuelta, más o menos 29 años. Durante miles de años no conocíamos otra cosa. Saturno cerraba con una supuesta valla a la humanidad, nos cuidaba, protegía, era el padre autoritario que nos indicaba lo que no debíamos hacer, nos educaba y de alguna manera nos mantenía dentro de la valla y si éramos desobediente caíamos al caos, a la oscuridad, al MIEDO.

Nuestros miedos son nuestros límites. Uno de los saltos más importantes en nuestra evolución ocurrió a partir de 1781, fecha en la que fuimos conscientes de la existencia en nuestro Sistema Solar de un nuevo planeta. Saturno ya no era el último, han pasado 235 años, muy poco tiempo para el Universo, mucho más para nosotros y poco a poco vamos integrando la nueva energía, nos vamos atreviendo a perder el miedo a saltar la valla, a entender que al otro lado no está la oscuridad, está el conocimiento del Universo.

Durante muchos miles de años Saturno nos ha enseñado a cuidarnos, a sembrar, cosechar, comer… tenemos que ser responsables para no estar tan limitados.

Su posición en nuestra carta natal nos enseña el lugar en el que la vida nos va a exigir responsabilidades, en la juventud nos costará mucho pero a medida que nos vamos haciendo mayores iremos comprendiendo esa parte de nosotros.

Al principio, en ese sector de nuestra vida solemos sentir limites y miedos, de aquí surge su mala fama astrológica. Sin él nos hubiese resultado mucho mas difícil vivir, es la estructura, la capacidad para construir.

Rige el signo de Capricornio, signo de tierra que se corresponde con el décimo sector o décima casa: el “Medio Cielo”. Siempre situado en la parte mas alta de nuestra carta, gracias a este signo conocemos el exterior, salimos del hogar y nos buscamos la vida. Si no tenemos responsabilidad nos resultará muy difícil ganarnos la vida.

La casa X nos habla de nuestra vocación, de nuestra salida social, de nuestro futuro, para todas estas cosas necesitamos una estructura, una seriedad y formalidad. Si no somos capaces de todo esto tendremos miedo al mundo y no lograremos defendernos ante él. Vamos a intentar verlo como un padre protector y comprenderle en sus enseñanzas en vez de tener miedo de lo que nos pueda hacer. El padre siempre quiere lo mejor para sus hijos.

Si nacemos con Saturno en un signo de Tierra nos resulta más fácil, desde pequeñitos somos serios y responsables, somos personas con mucha lógica en nuestros actos y tenemos que cuidar ser demasiado inflexibles. Es importante que desde niños hagamos ejercicios físicos que nos enseñen a flexibilizar.

En un signo de Fuego nos pondrá los pies en el suelo. El elemento fuego es apasionado, a veces excesivamente optimista, le encanta la fantasía, soñador…

Saturno le obligará a disciplinarse  y responsabilizarse de sus sueños, de sus fantasías, se verá obligado a aterrizar, a ver mejor la realidad.

En un signo de Aire nos dará un pensamiento lógico y racional, nuestra forma de hablar será parca pero nunca diremos nada que no debamos decir. Nos ofrece seriedad, capacidad de concentración y estabilidad. Es la mente más científica, a todo pensamiento le exige demostración, el peligro puede ser de nuevo la inflexibilidad.

En signos de Agua son el mundo de los sentimientos que se encuentran debajo de la conciencia, con Saturno en agua no queremos ver ni sacar los sentimientos al exterior. No podemos permitirnos la vulnerabilidad de nuestro mundo emocional. Por fuera somos duros, no podemos mostrar emociones, eso es un signo de debilidad. Esto nos lleva muchas veces al psicólogo, necesitamos ayuda para desbloquear ese mundo tan intenso dentro de nosotros.

Como os decía al principio su ciclo es de 28 a 30 años, ¿Os acordáis de cuando teníais esos años? Es su primer retorno, vuelve a colocarse encima de vuestro Saturno de nacimiento. Lo podríamos llamar un cumpleaños pero cada 30 años. Tenemos nuestra primera crisis de responsabilidad, al ser tan jóvenes no es casi nunca un momento fácil, solemos pasar miedo, estamos asustados y la carga que acaba de llegar a nuestra vida, muchas veces, nos sobrepasa.

Para vivir sus retornos bien, de los 28 a 30 años y de los 58 a 60, os aconsejo que pongáis disciplina en vuestra vida, que seáis serios con los momentos que os estén tocando vivir, que no abandonéis vuestra responsabilidad pues si os dejáis dominar por el miedo, queriendo esconderos y escaparos, será una época mucho mas difícil. Es imposible escaparse de Saturno, más tarde o más temprano tendremos que afrontarlo. Nuestro sistema óseo nos molestará, nuestra piel enfermará y nos parará para que podamos reflexionar y aceptar las responsabilidades que nos harán crecer y evolucionar.

En las edades del hombre marca la madurez, es lo que viene a enseñarnos. Por la vida no se pasa gratis, el esfuerzo, el trabajo, la seriedad, la formalidad, son indispensables en nuestra convivencia con los demás y en nuestro camino evolutivo.

Conchita Carrau
Profesora de Astrología en lacasatoya
casa5conchitacarrau@gmail.com
www.casa5.es

 

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