Motivos para ser optimista



 

Ahora que estamos a punto de comenzar el año, es un momento fantástico para ser optimistas, porque cuesta lo mismo ser optimista que pesimista.

La ciencia nos ha demostrado que formamos parte de una realidad energética en la que atraemos las mismas frecuencias con las que vibramos. Cuando vibramos en el amor, atraemos a nuestra vida más amor. Cuando vibramos en el optimismo, lo que atraemos son situaciones de todo tipo que nos dan argumentos para ser todavía más optimistas.

Vibrar en negativo debilita nuestro sistema inmunitario, nos hace más propensos a enfermar y dificulta el superar cualquier proceso de enfermedad. Por el contrario, vibrar en positivo refuerza nuestro sistema inmunitario convirtiéndonos en personas más sanas y equilibradas.

Los pensamientos negativos nos llevan a perder oportunidades en la vida, a negar problemas que deben ser resueltos, a no tomar medidas para mejorar nuestras relaciones o incluso nuestra calidad de vida, a renunciar, a luchar por lo que queremos, etc. En definitiva, pensar en negativo nos lleva a la indecisión y al inmovilismo.

Lo que debemos entender es que no se puede ser feliz sin ver la vida con ilusión, desde el optimismo y la confianza en que todo irá bien, e incluso mejor.

Cualquier situación, por mala que parezca, siempre tiene un lado positivo, y depende exclusivamente de nosotros el fijar nuestra atención en él. Como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga.

Además, por difícil que pueda parecer la situación que estamos viviendo, siempre se puede estar peor, por lo que debemos sentirnos afortunados.

Tomando en perspectiva la totalidad de nuestra vida, esto que nos preocupa se acabará convirtiendo en una anécdota al final de nuestros días.

Los pensamientos negativos como “el mundo está contra mí”, son tan solo suposiciones que hace uno mismo, y que nada tienen que ver con la realidad.

El pasado no es igual al futuro. De hecho, el pasado ya no volverá, y el futuro es tan solo una posibilidad.

En absoluto somos víctimas de las circunstancias. No se trata de lo que te sucede, sino de cuál es tu reacción ante cada situación.

Cambiando nuestra forma de mirar encontraremos cosas distintas con nuestra mirada. Únicamente si nos centramos en lo que queremos lo convertiremos en realidad.

Para alcanzar metas, debemos fijarnos objetivos, asumir riesgos, y no darnos nunca por vencidos. Todo ello supone tener una actitud positiva.

Únicamente viviendo el momento presente con intensidad, construiremos un futuro ilusionante.

No se puede ser feliz sin ser optimista, y según muchos, la felicidad es el fin último del ser humano.

Probablemente tú, al igual que yo, deseas construir un mundo mejor para tus hijos. Pues bien, para construir un mundo mejor debemos ser optimistas. Desde el pesimismo no se construye, simplemente se navega a la deriva.

Ricardo Eiriz
www.eiriz.com
www.metodointegra.com

 


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