Formas de liberar tus tensiones

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Analizando la fisiología de nuestra vejiga, esta se va llenando de orina hasta un cierto nivel de carga, ejerciendo una contención que permite no tener que ir constantemente al baño. Si la vejiga está demasiado llena el esfínter tiene que ejercer una mayor fuerza para contener la presión interna y se convierte en una necesidad imperiosa su descarga.

En nuestras experiencias ocurre algo equivalente, hay situaciones externas o internas que provocan en nosotros una determinada tensión que nos indica cómo es nuestra relación con ellas, a través del afloramiento de una emoción o sentimiento que, a su vez, tienen unos componentes físicos y mentales asociados.

El ciclo natural continuaría con una descarga de dicha tensión a través de la expresión. Si la contenemos o no expresamos se manifestará a través de una tensión muscular que condiciona el movimiento libre o coordinado, y que implica un gasto extra de energía.

¿Cómo nos cargamos?

A un nivel físico se produce el estar mucho tiempo en una determinada postura o actividad repetitiva, que nos provoca malestar y rigidez en ciertos músculos.

Las relaciones personales y el trabajo intelectual también nos cargan.

Un proceso de duelo, una conmoción o un conflicto también llevan implícitas una tensión.

Y, en general, cuando nos movemos en sólo unas determinadas parcelas resistiéndonos al resto. Como cuando eres muy materialista sin ningún tipo de visión transcendental, o actúas siempre de la misma manera independientemente de las circunstancias.

¿Cómo nos liberamos?

A nivel físico a través del deporte o del masaje.

A nivel emocional expresando con el cuerpo, la voz y la mirada.

A nivel mental con la creación artística, una actividad laboral, el hablar.

A nivel energético con la actividad sexual y todas las anteriores.

Identificar la fuente de tu tensión

En cualquier actividad se necesita una cierta tensión mínima (muscular, energética-emocional o mental), sin dicha tensión no habría movimiento, no habría expresión o creación.

La tensión que sentimos es la suma de todos los factores.

Dado que en nuestra vida existen múltiples y simultáneas actividades que influyen en dicho proceso de carga-descarga, lo interesante sería saber cómo evoluciona con el tiempo, si ésta va creciendo, decreciendo o se mantiene estable, también identificar cuáles son los factores predominantes que hacen que varíe o la estabilice, y si respetamos los ciclos naturales de actividad-descanso (de tensión-relajación).

Si no identificas correctamente cual es, podemos equivocarnos y usar una vía de descarga que no es la adecuada a modo de placebo.

Por ejemplo tienes que enfrentar un conflicto y te das una carrera, te sentirás más relajado (disminuye la tensión global), este estado te puede permitir ver y actuar mejor, pero también se puede convertir en una forma continua de evasión que te haga olvidar la presencia del conflicto y aplaces su resolución.

Un proceso que dure mucho tiempo, del que no aprendamos, del que no identifiquemos adecuadamente su origen, nos irá debilitando y a la larga se manifestará en nuestro estado de salud o de satisfacción.

Dado que los procesos, a veces, evolucionan muy lentamente, es muy difícil darse cuenta hasta que la última gota ha llenado nuestro vaso, tenemos hipertensión, artrosis o nos hemos convertido en un viejo cascarrabias incontinente e insoportable con los que te rodean.

Esta confusión puede hacerte adicto a los medicamentos, al desahogo deportivo, a las técnicas de relajación mental o física, a ver la tele, a hablar constantemente, a estar leyendo o haciendo trabajo intelectual, a buscar siempre estar con gente, a la evasión continua, etc. O todo lo contrario, a no querer hacer nunca deporte, no tener inquietudes intelectuales o espirituales, etc. Y, en general, cuando abusas de un sólo elemento y descuidas e ignoras el resto.

Dar prioridad a tu mundo emocional

A poco que haya una excusa (ver un partido de futbol, asistir a una manifestación política, etc.), se aprecia que, en gran parte de las personas, aflora una liberación emocional, a veces una especie de locura camuflada entre la locura de los demás, que fuera de contexto parecería ridícula. Esta liberación es una gran necesidad.

Por otro lado también hay personas que no se lo permiten y desarrollan estrategias para aumentar su control y contención, ya que socialmente tiene su utilidad. Vivimos en un mundo donde cada vez nuestra mente está más ocupada, por eso buscamos técnicas que potencien su capacidad (atención, claridad, voluntad, relajación), y te hagan ser más productivo. Esta polarización a favor del uso mental impide que conectes adecuadamente con tus emociones y hagas respetar sus tiempos, terminando por hacerte insensible a la carga que va en aumento.

¿Cómo descargar correctamente?

Por eso es muy importante escenificar y mover tu mundo emocional desarrollando las cualidades de un buen actor. Expresando con totalidad y buscando la coherencia entre lo que haces, dices, sientes y piensas. Si es posible en el momento que surge y sino haciendo espacios aparte para restablecerla.

Realizando primero una descarga emocional o física, y luego una posterior reflexión en silencio, para integrar y aprender de lo sucedido. De esta manera tomaremos las acciones adecuadas y no volveremos a cargarnos cuando no es necesario.

Un ejemplo claro está en la ira, evitaremos cargarnos de rabia cuando aprendamos a marcar adecuadamente nuestros límites.

Como técnicas aconsejables para empezar a darnos cuenta del origen de nuestras tensiones te propongo las meditaciones activas. Son herramientas que te permitirán escenificar el plano emocional trabajando desde el cuerpo y haciendo espacios de silencio para aclarar la mente e ir más allá de ella. Barren un espectro muy amplio de aspectos de nuestro ser. Con ellas podrás simular y detectar cuáles son tus elementos descuidados o poco musculados y empezar a tonificarlos o relajarlos dependiendo de su estado. Esto dejará un poso y una fortaleza en ti que podrás trasladar a tu vida diaria.

Todo queda reflejado en el cuerpo

Trabajar con el cuerpo tiene la ventaja de que es muy obvio y directo ver su estado, sus ritmos son más lentos, menos esquivos y volátiles que los de la mente. Además si usas un modelo global como la medicina tradicional china podrás comprender más fácilmente la interrelación entre cuerpo, mente y emociones a través de las señales que se manifiestan.

El shiatsu, que usa el masaje como medio, sería uno de los métodos más completos de exploración de todo el cuerpo, una herramienta diagnóstica y de actuación que nos permita eliminar las resistencias que impidan el libre flujo de la energía y que provocan que hayan exceso o defecto de carga en él.

El ver su evolución con el tiempo y qué elementos intervienen, nos hace adquirir criterios de actuación más globales.

Conclusión

El juego de la tensión, la contención y la liberación es la forma en que cocinamos nuestras experiencias. Si tenemos dominio sobre sus ciclos destilaremos preciosas pepitas de aprendizaje que nos harán ser más felices, trascender los problemas mundanos y darle un sentido a nuestra evolución.

José Antonio Espeso
Ingeniero de telecomunicación.
Director de la escuela de shiatsu “Masunaga”.
www.shiatsu-masunaga.es

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