Flores de Bach para animales y cuidadores



Seguramente habrás oído hablar del uso de las Flores de Bach en animales, porque en los últimos tiempos está muy de moda esta terapia.

Internet ha contribuido a expandir el uso de esta terapia en animales entre los círculos de personas interesadas en las terapias holísticas, y cada vez hay más terapeutas florales y veterinarios que practican la medicina integrativa, que incluyen las Flores de Bach como complemento en el tratamiento de sus pacientes, sobre todo para tratar determinados problemas emocionales que no pueden ser abordados desde la medicina clásica, sin poner en riesgo la salud de los pacientes.

Cuando empecé a usar las Flores de Bach en mi consulta veterinaria en el año 1993, la gente me miraba extrañada cuando les hablaba de ellas y casi nadie las conocía. Hoy en día, quien más, quien menos ha oído hablar de esta terapia o conoce alguien que la utiliza en sus animales.

Las flores de Bach son remedios vibracionales procedentes de flores silvestres y flores de árboles y arbustos descubiertas por el Doctor Edward Bach en Inglaterra. Constan de 38 remedios florales más una combinación de cinco de ellas, el famoso Rescue remedy, que como su nombre indica, se utiliza en situaciones de emergencia o shock emocional.

Estos remedios florales equilibran determinados patrones disarmónicos en animales y humanos, devolviendo a quien los toma, el equilibrio necesario para mejorar su salud física y emocional.

En el caso de los animales, sobre todo los de “compañía” (perros y gatos principalmente), el vínculo emocional que llegan a establecer con sus cuidadores es tan intenso que, en ocasiones, pueden llevarlos a sufrir algunos problemas de conducta y trastornos emocionales que sus congéneres en estado salvaje no sufren. Ansiedad, estrés, hiperapego, miedo, inseguridad, agresividad, etc., son muchas veces el resultado de una educación errónea por parte de los humanos.

Un exceso de protección, la humanización y la incapacidad para ponerles límites, puede llevarlos a manifestar problemas de conducta serios como agresividad, miedo, falta de confianza, ansiedad, etc.

Otras veces, los problemas de conducta son consecuencia de malas experiencias, como el maltrato, la falta de socialización y el aislamiento durante edades tempranas, el abandono, etc.

El exceso de apego de los animales hacia los humanos que les cuidan podría provocar en ellos ansiedad por separación y otros serios trastornos de conducta que pueden llegar a somatizar en enfermedades físicas. Otras veces, los animales están tan mimetizados con los humanos, que hacen de espejo de ellos, pudiendo llegar a sufrir las mismas enfermedades que éstos o problemas físicos cuyo origen emocional reside en sus cuidadores.

Es habitual ver animales que son educados como si fueran bebés, lo que trae como consecuencia perros y gatos “humanizados” que no saben que son animales.

En el caso de los gatos, problemas como la eliminación inadecuada, la cistitis idiopática, el lamido compulsivo o la agresividad hacia sus congéneres o hacia los humanos, son muy comunes al somatizar el estrés vivido en el entorno familiar. Varios gatos conviviendo en el mismo espacio o la falta de estímulos y el aburrimiento, pueden hacer que los gatos sufran de ansiedad y estrés. Otras veces, los gatos somatizan el estrés de los humanos con los que viven.

En todos estos casos, las Flores de Bach junto con una terapia de modificación de conducta tanto para el animal como para el cuidador, van a ayudar a ambos a gestionar mejor sus emociones, su relación y los lazos que les unen. Es por ello, que muchas veces es interesante tratar animales y cuidadores al mismo tiempo.

Cuando un animal presenta un problema de conducta, hay que analizar su historial de vida y en qué entorno está viviendo, es decir: cómo es la relación con otros animales y con la familia humana con la que vive, cómo es el ambiente familiar, cómo fue el periodo de socialización siendo un cachorro, cambios que ha sufrido a lo largo de su vida, y un largo etc. de datos que el terapeuta debe tener en cuenta a la hora de hacer una fórmula de tratamiento. La terapia floral no es la píldora mágica que soluciona un problema de comportamiento derivado de una educación errónea en un abrir y cerrar de ojos. En otras ocasiones, el perro o el gato que muestra un problema de conducta que antes no mostraba, nos está diciendo a gritos que algo en su entorno no está bien.

No es raro que perros y gatos lleguen a la consulta con determinados problemas de comportamiento y/o problemas físicos y sus cuidadores sientan que ellos puedan estar implicados directa o indirectamente, lo que hace que se sientan tremendamente culpables.

Siendo una veterinaria integrativa, utilizo las Flores de Bach en mi consulta como complemento del tratamiento convencional requerido (farmacológico o quirúrgico), en aquellas enfermedades físicas donde hay claramente implicado un origen emocional, y también es una de las terapias de elección en aquellos problemas de conducta que no tienen un tratamiento específico y satisfactorio desde el punto de vista de la medicina convencional.

Por ej., cuando me encuentro con animales que están viviendo una situación de duelo por la muerte de alguno de sus cuidadores o algún animal con el que convivía y esto hace que estén deprimidos, inapetentes, etc., tras descartar mediante las pruebas médicas pertinentes (análisis de sangre, orina, radiografías, ecografías, etc.) que el animal no tenga una enfermedad física, el único tratamiento que aplico suele ser la terapia floral (de Bach o de otros sistemas florales) o la homeopatía, con muy buenos resultados.

Esta terapia es un aliado perfecto para aquellos animales y cuidadores que están siguiendo terapias de comportamiento con educadores caninos/felinos, etólogos o adiestradores y también para aquellos animales que han sufrido malos tratos, abandono, que pasan por periodos de duelo, cuando tienen pánico frente a los petardos o fuegos artificiales, ansiedad ante los viajes o cuando no se adaptan a determinados cambios (casa, familia, horarios, etc.). También es muy útil para aquellos humanos que han perdido a sus animales por muerte o extravío, ayudando a la persona a gestionar mejor el proceso de duelo, que de otra manera podría “enquistarse” y perpetuarse en el tiempo.

La manera de seleccionar las Flores de Bach en animales es similar a como se hace en las personas, con el hándicap de que los animales no hablan con palabras y no nos dicen exactamente qué les sucede. Elegimos las flores que el animal necesita en base a la observación de este por parte del terapeuta, a lo que nos cuenta el cuidador (que muchas veces no corresponde con la realidad del problema), a la propia intuición, o por algún método de testaje como pueden ser el péndulo, el biotensor o la kinesiología entre otros.

En cuanto a la administración, se pueden dar directamente en la boca, echar en el agua de bebida o preparar esprays, lociones, cremas, etc. para su uso tópico.

Es una terapia fácil de aprender para cualquier persona, libre de efectos secundarios y totalmente compatible con los tratamientos de la medicina convencional.

Y a aquellos que desprestigian las terapias alternativas, yo les preguntaría: ¿cómo explicamos el efecto placebo en los animales o en los bebés que reciben este tipo de terapias vibracionales con buenos resultados si ellos no son conscientes del tratamiento que están recibiendo?

Cristina Delgado
Medicina veterinaria integrativa
Autora de Flores de Bach para perros, gatos y dueños. Edaf.
www.cristinadelgado.es
cvpalomeras@hotmail.com

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