Estructura cristalina. La personalidad de nuestros cristales.



Los cristales se agrupan en familias de acuerdo a su estructura interna, pero ¿sabíais que las personas nos sentimos atraídos por los cristales que tienen el mismo patrón que nosotros?

Nuestra forma de vida o como afrontamos las cosas, puede clasificarse según esa misma estructura. Así, podemos elegir cristales que sean similares a nuestras capacidades o elegirlos para que nos ayuden a potenciar alguna otra capacidad que queramos desarrollar.

¿Te gustaría saber cuál es tu principal forma cristalina?

Solo tienes que mirar las fotos de estos 8 cristales y elegir aquella sobre la que tu vista se quede clavada. Luego, busca bajo que estructura cristalina están organizada y comprueba si resuena contigo.

Por supuesto no somos 100% una estructura, sino que hay una que es la más dominante.

Lapislázuli. Estilo de vida cúbico
En este estilo de vida, la palabra clave va a ser:  control.

El estilo de vida viene marcado por una fuerte planificación, orden, control, rigidez, en la que nada se deja al azar. No hay flexibilidad ni espontaneidad. Suelen tener muchos hábitos y rituales diarios y no les gusta salirse de ellos. La razón predomina sobre los sentimientos

Aguamarina. Estilo de vida Hexagonal
Aquí la palabra clave va a ser perseverancia.

En este estilo de vida, la persona se encuentra cómoda ante un camino recto, marcado y definido en un objetivo, no saliéndose de él ni desviándose, cosa que les produce un conflicto. Los objetivos se cumplen por orden, primero uno, luego otro. No hay tiempo perdido ni lugar para el aburrimiento. De pensamiento claro y analítico, son personas sólidas, minuciosas y satisfechas cuando todo sale según lo fijado. Muy individualistas a la hora de trabajar, aunque no les gusta asumir ser el centro de atención o guía de alguien, prefieren estar en segundo lugar o permanecer junto al líder, pues se frenan antes de conseguir llegar al tope. En ellos hay una necesidad imperiosa de fijarse metas.

Amatista. Estilo de vida trigonal
Palabra clave que usaremos: sencillez

Este tipo de personas son estables, de vida sencilla y sosegada. No hay excesos, ellos prefieren invertir el mínimo esfuerzo para obtener un máximo resultado. Todo lo quieren fácil, simplifican su vida para ello y reducen procesos. Muy prácticos, por tanto. Evitan los conflictos y esa estabilidad es apreciada por los demás que los buscan para oír sus consejos.

Apofilita. Estilo de vida tetragonal
Palabra clave: dos caras; una externa y otra interna

Estas personas pueden dar la impresión de ser muy seguras y que lo controlan todo, aunque la realidad es bien distinta. Por lo general, planifican con antelación, les gusta lo nuevo y desconocido y se encuentran preparados para aprender en cada reto. Aunque sólo le comunican a su círculo más cercano como se sienten, para el resto, intentarán aparentar control cuando lo que sientan sea miedo, indecisión, temor. Pueden llegar a aparentar completamente un modo de vida distinto frente al exterior, pudiendo incluso vivir con varias identidades.

Peridoto. Estilo de vida rómbico
Palabra clave: evolución continua.

Se trata de un estilo de vida similar a un río largo y tranquilo. Una vida que va evolucionado continuamente y sin incidencias especiales. A veces aparecen dificultades, problemas, crisis, depresiones…pero lo mismo que aparecen, desaparecen. La vida va pasando entre largos periodos en los que no ocurre nada y cambios súbitos e inesperados que van marcando el cambio de vida.

No les suele gustar planificar en exceso. Son meticulosos y discretos en las iniciativas. Serviciales y les gusta trabajar en grupo. Muy comprensivos, sintonizan muy bien con el sentimiento de los demás. Empáticos y grandes anfitriones.

Piedra luna. Estilo de vida monoclínico
Palabra clave: vaivén

En esta ocasión, tenemos un estilo de vida marcado por un vaivén continuo, cambios y oscilaciones que no dejan comprometerse el tiempo suficiente para llevar a cabo las metas fijadas de una manera pausada y relajada, al contrario, se enfrenta a ellos de una manera espontánea y visceral. Tremendamente influenciados por el estado de ánimo. A ojos de los demás, pueden parecer imprevisibles, pero ellos sólo se entienden a ellos mismos de esta manera. Sus cambios de humor les llevan a pasar de estados de ira o enfado a la calma más absoluta en cuestión de segundos.

Labradorita. Estilo de vida triclínico
Palabra clave: Subjetividad

Muy parecidos a los monoclínicos, aunque mucho más extremos, pues pasan de un extremo a otro y de un polo a otro con tremenda facilidad. Para ellos el tiempo es subjetivo, o pasa tan rápidamente que no les da tiempo a apreciar nada, o parece alargarse tanto que se hace soporífero.

Imposible planificar. O todo va genial, o de repente se tuerce y todo se vuelve el más absolutos de los caos. Pensamiento vacilantes y volubles. Extremadamente creativos y llenos de ideas. Cuando éstas se presentan, tienen que llevarlas a cabo, de lo contrario se desvanecerán. Alternan entre días muy creativos con otros de sequía.

Pero en ellos todo cambia cuando aceptan que las casualidades no existen y que todo obedece a un plan mayor. Eso los mantiene despiertos y alerta. Cuando su instinto se desarrolla, se desarrollan otras capacidades como la clarividencia. Cuanto más la ejerciten, más fiable se hacen esas canalizaciones y el poder de su intuición.

Obsidiana. Estilo amorfo
Palabra clave: versatilidad

En este estilo de vida, todo se vuelve nuevo e irrepetible. Su forma de vida es la espontaneidad y realiza rápidamente todo cuanto se le ocurre o si no, dejará de tener interés y se desvanecerá.

A veces tan intensos, que muestran todos los sentimientos al mismo tiempo. Para ellos es peligroso aferrarse al momento, pues hace que pierdan su frescura, vitalidad y espontaneidad y puedan olvidar quiénes son y qué es lo que les motiva. Si se desmotivan, se vuelven apáticos.

Son genios, pioneros, creadores, inventores y excéntricos.

¿Y cómo puedo aprovechar esta estructura cristalina en mi beneficio?

Si quieres aprender a fluir con la situación que te rodea, aprovechar las oportunidades que salen a tu paso, despertar o reactivar tu creatividad dormida, atreverte a hacer o aprender eso que llevas años retrasando, deberías llevar contigo un cristal monoclínico, triclínico a amorfo contigo.

Si por el contrario necesitas poner orden en tu vida, establecer metas concretas, tener un guión que te lleve al éxito, necesitas un cristal que trabaje el orden y la planificación. En este caso, tu cristal será un cúbico o hexagonal.

Si estas inmerso en un cambio de vida o de costumbres, si no has encontrado aun tu verdadera vocación o no estás viviendo tu vida como si de unas vacaciones infinitas se tratara, necesitas un cristal que te haga conectar con tu naturaleza interna. Tu cristal será trigonal, tetragonal o rómbico.

Aquí tienes una lista de cristales agrupados por su estructura cristalina:

  • Cúbico– diamante, fluorita, pirita, magnetita, granate, lapislázuli, blenda
  • Hexagonal– apatito, aguamarina, berilo, morganita, esmeralda
  • Trigonal– turmalinas, amatista, cristal de roca, citrino, cuarzo ahumado, rubí, zafiro, calcita, dolomita, magnesita, rodocrosita
  • Tetragonal– apofilita, rutilo, zircón
  • Rómbico– aragonito, peridoto, topacio
  • Monoclínico– selenita, azurita, epidoto, jade, kuncita, lepidolita, malaquita, piedra luna, nefrita
  • Triclínico– labradorita, piedra sol, cianita, turquesa, rodonita
  • Amorfos– moldavita, obsidiana, ámbar, ópalo

Este y otros ejercicios los puedes encontrar en mi libro: Equilibra tus chakras con cristales, de editorial Edaf.

Carmen de la Torre Peña
miscristalessanadores.emiweb.es

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