ELIMINA EL MIEDO Y VIVE EN AMOR, herramientas “antipánico”



 

Fácil de decir, ¿verdad?, pero algo más complicado de poner en práctica, pues el miedo es una frecuencia vibratoria dominante en nuestro planeta. Con rarísimas excepciones, fue el alimento emocional básico de nuestra crianza, y lo experimentamos en sus numerosos matices como el miedo de nuestros padres a que nos pasara algo, el miedo a lo desconocido, a las enfermedades, al sufrimiento, al desamor, pero sin embargo, los efectos de todas sus variantes son los mismos. En el camino del yoga a esta “rasa” (sentimiento) se le llama Bhayanaka y está relacionada con el pánico, la ansiedad o las preocupaciones. Es una de las emociones no deseadas y contamos con más herramientas de las que pensamos para poder transformarla.

El miedo es uno de los mayores enemigos de la salud y cuando vivimos bajo su influencia, nuestro cuerpo se prepara para reaccionar ante el peligro, poniendo en marcha todo un sistema de mecanismos biológicos, que estresan los tejidos físicos y sutiles. Es una reacción necesaria si tenemos que enfrentarnos a un tigre, pero no sostenible ante las pequeñas amenazas que vivimos en el día a día. Es más, la definición del miedo es “reacción de alerta ante un peligro o daño, ya sea real o imaginario”. Desde el punto de vista evolutivo, el miedo nos protegía de los depredadores y de otros peligros inmediatos y reales del entorno pero, hoy en día, la mayoría de los miedos son conceptuales y se basan en experiencias personales o ajenas que no están sucediendo en este mismo momento. Por ejemplo, yo puedo ver las noticias y generar la frecuencia del miedo en mi cuerpo-mente-corazón pensando que si perdiera mi trabajo no podría pagar la hipoteca y el banco me desahuciaría. Esto me lleva a actuar de cierta manera y a tener una visión sobre la vida determinada, generalmente basada en la conformidad al sistema, la falta de valentía y el empequeñecimiento de uno mismo.

Soy malísima en matemáticas, pero se me ocurre que existe una ecuación del miedo: Tememos que X suceda en el futuro porque Y sucedió en el pasado y vivimos en el aquí y ahora en estado de temor. Desconocemos que el responsable de que X suceda es nuestro estado de conciencia presente y no Y, la acción Y en el pasado es inocente y no es lo que causará X en el futuro. Por tanto, si eliminamos el miedo vivido en el ahora no sólo somos felices en el presente, sino que nuestro futuro estará lleno de experiencias positivas y deseables.

La raíz del miedo se encuentra en la ignorancia, avidya, que significa “no ver” y se refiere al desconocimiento de lo que somos auténticamente, porque si realmente viéramos que somos un Ser de Luz, un alma jugando a vivir una experiencia terrenal, ¿qué tendríamos que temer? El conocimiento de esta verdad nos lleva a vivir sin miedo, y, sin embargo, el conocimiento del mundo nos mantiene paralizados en él, pues cuanto más sabemos sobre la cantidad de cosas terribles que pueden pasar, más temerosos nos volvemos. El yoga propone una vuelta al estado puro e inocente de Ser, a la vez que habitamos nuestro mundo y nuestras circunstancias, y hoy me gustaría compartir algunas herramientas “antipánico” muy valiosas y que nos han apoyado a los yogins durante milenios, la verdad es que funcionan casi como antídotos infalibles:

La primera es la meditación, pues gracias a ella conectamos con la chispa de eternidad que es nuestra esencia, y por ello es la técnica más efectiva para eliminar el mayor miedo de todo ser vivo, esto es, el miedo a la muerte. Cuando esta verdad se despierta en nosotros, vivimos con absoluto deleite y total desapego, podemos estar aquí en el plano de la materia a la vez que nos mantenemos conscientes de que somos mucho más.

La segunda son la alegría y el amor. Aunque te parezca increíble, lo que más tememos después de la muerte es hablar en público y es que cuando te pones ante la audiencia, estás completamente expuesto y surgen los patrones propios del ego como son la posibilidad de no gustar, de no ser aceptado, querido o reconocido. Una de las necesidades emocionales básicas de los humanos es el afecto, y el estado armónico generado por la alegría y el amor no es compatible con la baja vibración del miedo, así que cuando sintamos miedo, hagamos cosas que nos animen, divertidas y juguetonas. Ambas emociones nos unen a los demás y nos llevan a sentirnos parte integrante de algo más grande, siendo este un sentimiento mucho más cercano a la verdad universal de nuestro Ser.

La tercera que quiero compartir hoy es la respiración consciente porque calma la mente que tanto se agita y que nos nubla el entendimiento cuando vivimos atemorizados. En este estado, la mente es difícil de controlar y nos lleva a alimentar ideas erróneas y limitadoras sobre la vida. Sin embargo, al respirar suave y profundamente, con sentimiento y soltando tensiones, le permitimos recuperar su estado natural de equilibrio y foco.

Durante el mes de febrero, pongamos las herramientas a trabajar para vivir y amar llenos de felicidad y libres del miedo.

Zaira Leal
©zairalealyoga para Universo Holístico
www. zairalealyoga.com

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