El príncipe azul no existe



Soy una mujer libre, fuerte, segura, abierta, consciente, honesta y humana. Tengo ego, miedos, un pasado, un sistema familiar, unas creencias, un presente y unos ideales.

He crecido en relaciones monógamas de larga duración. Han sido vínculos de compromiso y fidelidad sujetos a una estructura convencional. No me planteaba si era este tipo de relaciones lo que mi corazón realmente deseaba. Me dejaba llevar por los “deberías” de una sociedad patriarcal y por la fuerte influencia de las mujeres de mi familia.

He mantenido también otro tipo de relaciones: abiertas y poliamorosas. En ellas, era fiel a mi sentir y a mi cuerpo, mente y espíritu, actuando libre de tabús y condicionamientos sociales. Experimentando desde mi sentir, no desde la razón.

Ésta es mi verdadera esencia: la de amar sin proyectar, con honestidad, sin engañarme a mí misma ni a los demás.

He aprendido la importancia de respetar el espacio y deseos del otro. Para ello, hace falta valentía para compartir los más íntimos deseos y miedos. Y aquí, la honestidad es clave para no tener que adivinar cómo es mejor actuar.

Hoy de nuevo vuelvo a encontrarme con hombres maravillosos, pero, que continúan fieles a modelos que considero arcaicos. Y, en ocasiones, casi sin darme cuenta, surge en mí esa mujer automática que anhela de forma inconsciente que ellos se queden y me salven. Me sorprendo a mi misma al identificar a mi niña interior con un profundo anhelo de que aparezca un hombre fuerte que me cuide.

Pero, cuando conecto con mi decisión de vivir siendo fiel a mi cuerpo y a mi sentir presente, confirmo que ese hombre heroico que enaltezco no existe. Ni tiene porqué existir.

Las nuevas relaciones están chocando con los antiguos modelos, con nuestro sistema de creencias, con nuestra historia colectiva, con las vivencias de nuestras ancestras.

Para mi, la monogamia es una opción válida, siempre y cuando sea lo que mi esencia realmente desea, no desde el deber social.

La energía femenina es elevada y está sufriendo cambios rápidos. La mujer está ganando mucho poder. El hombre también está haciendo su cambio. Ambos necesitamos conectarnos, no sólo en el terreno sexual, sino a un nivel más sensible, profundo y honesto.

Confío y confirmo que primero puedo estar conmigo misma. Suelto el concepto idealizado del enamoramiento.

Creo en el amor real, libre, incondicional. Donde no me hago responsable de sostener las emociones del otro. Pero me comprometo a acompañarle como amiga, amante, no como su madre o como la mujer perfecta que no existe.

Agradezco profundamente las relaciones que mantengo desde hace años con hombres y mujeres que actúan desde el amor incondicional. Nos amamos por lo que somos, no por lo que hacemos.

Comprendemos que cada uno nos responsabilizamos de lo que es nuestro, sin verter en el otro lo que no es. Siendo muy honestos y entendiendo que, si estamos juntos, es porque queremos. No porque debemos.

Juntos sumamos, evolucionando en equilibrio y construyendo relaciones sanas. Creciendo de la mano en gozo, paz y en equilibrio.

Amerai Carrera Renfijo
Terapeuta y facilitadora Tantra, Neotantra y Sexualida Consciente.
www.tantraesenciadevida.com


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