El cáncer domesticado



Léon Renard, usted es Psicólogo en Bélgica. ¿Cómo llegó a interesarse por el cáncer y decidió escribir en 1990 su libro “El Cáncer domesticado?

Hace unos treinta años atendía en consulta a personas que sentían pánico, estaban desanimadas o desmoralizadas tras haber recibido un diagnóstico de cáncer. Me sentía sin recursos ante su sufrimiento y para ayudarles busqué en las bibliotecas información relativa al acompañamiento de enfermos. Fue así como descubrí el libro del psicólogo americano Lawrence LeShan, quien mencionaba los factores emocionales en el tratamiento del cáncer. Cabe decir que, en esa época, mi percepción sobre el cáncer era la que, por desgracia, sigue estando vigente en la actualidad: una proliferación anárquica de células provocada de forma hereditaria, por la contaminación química o el exceso de grasa, de alcohol y de tabaco. Factores externos.

Léon Renard, usted es Psicólogo en Bélgica. ¿Cómo llegó a interesarse por el cáncer y decidió escribir en 1990 su libro “El Cáncer domesticado?

Hace unos treinta años atendía en consulta a personas que sentían pánico, estaban desanimadas o desmoralizadas tras haber recibido un diagnóstico de cáncer. Me sentía sin recursos ante su sufrimiento y para ayudarles busqué en las bibliotecas información relativa al acompañamiento de enfermos. Fue así como descubrí el libro del psicólogo americano Lawrence LeShan, quien mencionaba los factores emocionales en el tratamiento del cáncer. Cabe decir que, en esa época, mi percepción sobre el cáncer era la que, por desgracia, sigue estando vigente en la actualidad: una proliferación anárquica de células provocada de forma hereditaria, por la contaminación química o el exceso de grasa, de alcohol y de tabaco. Factores externos.

Descubrir que ciertos factores psicológicos pueden favorecer la emergencia y curación de un cáncer fue una auténtica novedad para mí. A continuación leí el libro del Dr. Georg Groddeck, médico y psicoanalista alemán considerado como el “padre” de la psicosomática. Otros autores me incitaron a ir más lejos en mis conocimientos: Henri Laborit, cirujano y biólogo francés, demostró que la enfermedad en los animales y los humanos está provocada por una inhibición de la acción. Carl Simonton, radioterapeuta y oncólogo americano, y su mujer Stéphanie Mattews-Simonton, psicóloga, se dieron cuenta de que los enfermos de cáncer habían sufrido una agresión, un cambio de vida, un estrés, un duelo o una pérdida “amorosa” de dos meses a dos años antes del descubrimiento de su cáncer. También quisiera citar al Dr. Michel Moirot, quien desde 1949 ha realizado investigaciones en cincuenta y dos departamentos franceses, en los que viven carmelitas, clarisas, trapistas y redentoristas. Puso de manifiesto que en los claustros había una elevada tasa de cáncer de mama, de los órganos sexuales, de la próstata y de la laringe. Después estudió las relaciones cáncer/psiquismo en Bonaparte, Sigmund Freud, el presidente François Pompidou, etc.

Acabaré por el Dr. Ryke Geerd Hamer, médico alemán. Durante una conferencia que hice en 1982 en Lyon sobre “Las raíces psíquicas del cáncer” una persona me habló del Dr. Hamer. Me encontré con el Dr. Hamer en Colonia y, tras ver los resultados obtenidos con los enfermos que iban a su consulta, colaboré con él hasta que le prohibieron seguir ejerciendo. Después de haber consultado varios informes e interrogado a enfermos que padecían varios cánceres, el Dr. Hamer descubrió que todos ellos están provocados por un shock brutal que él llamó DHS (Síndrome de Dirk Hamer en memoria de su hijo Dirk). Curioso por entender mejor la relación entre un DHS y un órgano afectado por cáncer, descubrió que el shock estaba visible en forma de diana en los escáneres cerebrales (cáncer).

Actualmente, su modelo psico-cerebro-orgánico está muy elaborado y ha podido ser verificado al 100% por distintos médicos que han usado varios protocolos. Para cada cáncer se ha establecido un DHS específico, observable a su vez en un lugar concreto del cerebro y en un órgano afectado por un desequilibrio. Debido a que en 1990 se prohibió la difusión del descubrimiento del Dr. Hamer, decidí escribir el primer libro mencionando sus trabajos.

¿Por qué escogió “El Cáncer domesticado” como título de su libro con el subtítulo “Los inimaginables recursos del ser humano”?

En su época, y todavía a día hoy, el cáncer da miedo. Para disminuir este miedo al cáncer, decidí asociarlo a un proceso de domesticación. Del mismo modo que podemos domesticar a un animal, quería mostrar que era posible domesticar el proceso salvaje de la cancerización. En el curso de Acompañamiento Simbiótico que doy en la Escuela de Descodificación Biológica Original explico que la “simbiosis” es un factor clave de la evolución de las especies y, en el tipo de acompañamiento que propongo, se utiliza en el sentido de que sobrevivir es poder transformar los inconvenientes en ventajas y evitar que las ventajas se conviertan en inconvenientes. En cuanto al subtítulo, informa al lector que existen recursos en el cuerpo humano que no se conocen y que por lo tanto el enfermo no los utiliza. Solo tiene que encontrarlos. Su cuerpo es sabio.

¿Podría darnos algunos ejemplos de recursos?

A menudo propongo en mis conferencias realizar una breve experiencia que me permite abordar el tipo de recursos que se pueden utilizar para favorecer la curación del cuerpo. Pido que cierren los ojos e imaginen un lugar en el que hay limones muy jugosos que han madurado al sol, que los corten e imaginen que exprimen algunas gotas de este néctar en la boca. ¿Sienten la salivación?

El cuerpo reacciona como si fuera real porque el cerebro no hace la diferencia entre lo real y lo irreal. Imaginar o soñar con una situación considerada como peligrosa provoca inmediatamente una aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio. Se aconseja a las personas estresadas que se relajen, que piensen e imaginen situaciones agradables ya que esto actúa positivamente sobre el cuerpo. La repercusión del impacto de las emociones positivas y negativas sobre nuestro cuerpo se observa cada vez más científicamente en la neurociencia.

Si ponemos por caso que los pioneros que he mencionado en su primera pregunta realmente descubrieron que había un desencadenante, un shock psíquico antes de la aparición de un cáncer, entenderemos, así como lo hizo la pareja Simonton, que ciertos enfermos tienen la capacidad de encontrar comportamientos y recursos que permiten al cuerpo recuperar una salud perdida. Sabemos que la moral es un elemento que favorece la recuperación de un enfermo y que, gracias a la visualización, ahora podemos actuar sobre nuestro cerebro y nuestro cuerpo.

En una conferencia mencionó que el cáncer es un reflejo arcaico de supervivencia, ¿podría explicarnos a qué se refiere?

En el transcurso de la evolución, los organismos han aprendido a adaptarse para sobrevivir. Han aparecido nuevos órganos, algunos se han transformado o han cambiado de lugar y otros han desaparecido. La evolución se parece a los prototipos de un inventor que crea y verifica que su invento sea funcional y esté adaptado en el entorno en el que se usará. Mediante ensayos de éxito/fracaso se decide si se elimina el prototipo en caso de no ser funcional, o se modifica para adaptarlo. Las modificaciones y las múltiples mutaciones de organismos unicelulares a pluricelulares que han experimentado las diversas especies con el fin de adaptarse para sobrevivir a día de hoy se conocen gracias a la ontogénesis, la filogénesis y la embriogénesis.

Para transformarse, los tejidos de los organismos, poseen dos acciones de adaptación: hacer masa, de más (+) o hacer un agujero, de menos (-). Además, los sistemas corporales también poseen dos funciones de adaptación: aumento o incluso agravación de la función (+), o disminución, incluso parada de la función (-).

Nos encontramos con estas acciones o funciones cuando observamos lo que conocemos como enfermedad. Un tumor, por ejemplo, es un aumento (+) de masa celular y una necrosis, por ejemplo, una disminución (-) de masa celular. Del mismo modo, una esclerosis en placa es una disminución o parada (-) de una función y un párkinson es un aumento o una agravación (+) de una función.

Lo que conocemos por cáncer, hoy en día, no surge de una disfunción celular, sino que forma parte de la evolución por adaptación de la vida en la tierra.

¿En qué sentido un cáncer favorece la adaptación si más que ser una ventaja, se trata de un inconveniente?

Es aquí donde vuelvo al reflejo arcaico de supervivencia. Se trata de un antiguo reflejo de supervivencia utilizado por todos los reinos que nos han precedido. El ser humano, actualmente, no debería depender de sus antiguos reflejos pero desgraciadamente nuestro organismo está condicionado a utilizarlos desde hace millones de años y continúa dependiendo de ellos. Para entender mejor todo esto voy a poner un ejemplo de la cartografía psico-cerebro-orgánica del Dr. Hamer. Se trata del cáncer de la curvatura mayor del estómago. Este cáncer se presenta bajo la forma de un tumor compacto. El comando o Foco de Hamer que controla este lugar del estómago está situado en el tronco cerebral. Si un individuo vive un DHS, es decir, un shock brutal, agudo, imprevisible en inhibición de acción vivido de forma “imposibilidad de digerir esta situación”, el sistema de supervivencia será avisado de que no hay solución y utilizará inmediatamente una proliferación rápida de células (que la medicina actualmente diagnostica como un cáncer) para mejorar esta función del estómago que está en situación de estrés. Aunque esta situación indigesta no sea real, el cerebro y el cuerpo viven este resentir como si lo fuera. El Dr. Hamer ha demostrado que estas células cancerígenas son capaces de digerir tres veces más rápido la carne picada comparando el resultado de la digestión hecha por las células normales de esta parte del estómago. Este cáncer es un intento de mejora arcaica del estómago. ¡Debemos entender que todos nuestros órganos funcionales han sido desde el principio cánceres, prototipos creados por situaciones brutales, agudas, sin solución cuando hay una amenaza para la supervivencia! Progresivamente, los organismos han mejorado estos prototipos y han conservado la función que ha permitido la adaptación.

¿Podría darnos otros ejemplos de relación entre un conflicto y un cáncer?

Gracias al Dr. Hamer, a día de hoy podemos descodificar el origen de todos los tipos de cáncer, pero también el de otros síntomas como el reuma, la gripe, el eccema, el acné, las hemorroides, etc.

En esta entrevista, propongo descubrir que un mismo conflicto puede desencadenar, según el individuo, diferentes patologías porque no debemos tener en cuenta el acontecimiento según nuestra interpretación personal sino según el filtro a través del que el enfermo percibe la situación. Sólo él puede proporcionar la clave del enigma. Es la manera de vivir una situación lo que determina la reacción.

Una mujer sorprende a su marido en flagrante delito de adulterio. Podrían darse diferentes reacciones, y por lo tanto diferentes conflictos, en función de la importancia, primordial o secundaria, que ella le dé al aspecto sexual.

  1. Si para ella es algo capital y esencial, habrá muchas posibilidades de que el DHS, el bioshock, tenga un impacto cerebral en la zona peri-insular del lóbulo temporal izquierdo (localización del conflicto sexual de frustración en el caso de la mujer), y el órgano diana sea el cuello del útero.
  2. Pero también puede darse el caso de que la esposa engañada le dé menos importancia al aspecto esencialmente sexual. El conflicto psíquico (manera de vivir) sería la traición por un amor no compartido. En este caso, es el hemisferio cerebeloso (que pertenece al cerebelo) izquierdo (para una diestra) el responsable de un cáncer de seno derecho.
  3. Una herida idéntica pero más profunda, más interiorizada, se traducirá por un cáncer de la pleura derecha. El foco de Hamer estará localizado en el cerebelo, en la zona para-media izquierda.
  4. Pongamos por caso, esta vez, que ella vive este bioshock como un conflicto de desvalorización, que no se ve capaz de dar la talla. El impacto entonces estará ubicado en la zona de la sustancia blanca cercana a la zona occipital del hemisferio cerebral dando lugar a un cáncer de huesos en la pelvis (esfera sexual).
  5. También pueden presentarse otras posibilidades, como encontrar la acción de su marido “asquerosa”, una porquería, una maldad imposible de digerir, que se traducirá por un cáncer de colon, en el intestino grueso, que tendrá su foco en la parte más arcaica del tronco cerebral.
  6. Podría darse el caso de que la paciente estuviera en etapa menopáusica y que reaccionara, ya no en femenino, sino en masculino. En este caso, el bioshock provocará un carcinoma (tumor canceroso) coronario y un carcinoma bronquial con un foco en la zona peri-insular del hemisferio derecho. El conflicto de “porquería” dará lugar, en esta paciente menopáusica, a un cáncer de vejiga.

Espero que gracias al libro “El Cáncer domesticado” los enfermos o las personas que puedan tener un cáncer puedan descubrir los acontecimientos que están en el origen y aprendan cómo acompañarse para ayudar a su cuerpo a curarse.

León Renard
Escuela de Descodificación Biológica Original
www.descodificacionbiologica.es
Traducción Ines Par Wolder


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