Astrología para todos: Neptuno, la disolución

#Publicidad

Antes de comenzar a estudiar astrología o cualquier tipo de filosofía, creo que deberíamos ser observadores de dónde vamos a introducirnos.

En el caso de la astrología vamos a estudiar el cielo visto desde aquí “la tierra” nuestro hábitat.

Qué grande es esto, antes de nada tenemos que tener claro que somos un trozo de ese cielo que ha venido a vivir en la tierra por un pequeño periodo de tiempo.

¡Estudiantes! No comencéis a estudiar astrología si no sois capaces de entender esta idea. “El cielo vive dentro de nosotros”. Esta frase me ayudó mucho en mis comienzos y me resultó fácil entender cómo los planetas vivían dentro mí y formaban parte de mi personalidad.

El Sistema Solar estaba dentro de mí. El MACROCOSMOS en el MICROCOSMOS.

Poco a poco me fui identificando con esos personajes que conocemos como planetas y en la antigüedad fueron conocidos como dioses del Olimpo

EL SOL mi forma natural de ser.

La LUNA mis sentimientos.

MERCURIO mis pensamientos

VENUS mi forma de amar.

MARTE mi capacidad de actuar.

JUPITER mi optimismo, mi expansión, lo abstracto.

SATURNO mis miedos, mis limitaciones, la disciplina.

Hasta aquí todo iba bien, era consciente de mi personalidad y me fui identificando con el significado de cada personaje/planeta en el signo que estaba cuando nací. De esta manera, poco a poco, fui conociéndome mejor.

Después de los planetas personales llegaron a nuestra conciencia los transpersonales URANO, NEPTUNO Y PLUTON. Estos ya no me resultaban tan fáciles de comprender, fuimos conscientes de la existencia de los tres en poco tiempo y la vida sobre la Tierra dio un cambio total, en estos momentos seguimos cambiando y tratando de entender lo que estos arquetipos representan dentro de nosotros.

Este artículo se lo quiero dedicar a NEPTUNO. Quiero recorrerlo en los seis primeros signos y en el siguiente artículo recorreremos los otros seis.

Después de descubrir a Urano en 1781, tras largos años de intensa investigación, la humanidad fue consciente de la existencia de otro de los grandes, NEPTUNO, descubierto el 23 de septiembre de 1846, se encontraba a 1610 billones de kilómetros más lejos de la tierra que Urano.

En el momento de su descubrimiento estaba caminando por el signo de Piscis donde también se encuentra ahora en 2016.

Cuando  descubrimos la existencia de un nuevo planeta se activa en el psiquismo colectivo e individual el arquetipo correspondiente, aunque se tarda mucho tiempo en integrarlo.

La naturaleza de la vibración de NEPTUNO es tan sutil y poderosa que va socavando los cimientos antes de que seamos conscientes de ello, resultado CRISIS, cuando surge ésta es cuando empezamos a darnos cuenta de que algo está pasando. TENEMOS QUE CAMBIAR.

Para entenderlo un poco mejor me gustaría remitirme a la mitología pues ya en tiempos remotos se hablaba de él, era un dios del Olimpo, los griegos le llamaron POSEIDON, los romanos  NEPTUNO. Era el dios de los océanos, surge de entre las olas del océano, dominando los mares, siempre acompañado de su tridente, cabalgando las olas en su carro tirado por caballos blancos.

Me atrevería a decir que es un dios peligrosillo, mejor diría poco claro y transparente,  su reino es el agua, elemento inestable, según el psicólogo Jung “el elemento agua tiene que ver con lo emocional”  el agua puede ser tranquila y suave o provocar  grandes tormentas…

Neptuno fue hijo de Saturno y Rea, hermano de Júpiter y de Plutón, junto a sus hermanos le tocó destronar a su padre y Júpiter repartió los reinos de su padre, él reinó en el Cielo, Plutón en el submundo y Neptuno en los Océanos.

Astrológicamente consideramos que tiene el poder de disolver, desintegra formas y estructuras anticuadas, teniendo en cuenta que es una energía transpersonal, su influencia nos obliga a trascender todo lo estructurado por Saturno. Es una búsqueda de libertad frente a las limitaciones del yo personal.

Es un planeta asociado con la trascendencia, creatividad, arte, música, sensibilidad, idealismo, percepción extrasensorial, mística.

Genera dependencias y necesidad de escapar de lo real.

Su misión es enseñarnos a disolver el ego, empujarnos a caminar hacia la unidad con lo universal.

El tardar 165 años en dar la vuelta alrededor del Sol, lo convierte en un planeta generacional, quiere decir que toda una generación nace con el planeta ubicado en el mismo signo.

Cuando fue descubierto, como ya os he dicho, caminaba por el signo de Piscis, entró en nuestra conciencia colectiva con grandes cambios, sociales, industriales, revoluciones, sueños de una utopía universal.

En 1861 entró en el signo de Aries y estuvo hasta 1875, esta energía es la del liderazgo, el pionero, en esta época en occidente se disolvió casi todo lo establecido, todo lo tradicional cambió, las causas fueron los avances científicos y los cambios espirituales. El espiritismo, la mediumnidad, la teosofía, el marxismo…

En 1874 y hasta 1888 estuvo en Tauro, signo de tierra, primaba el materialismo, la industrialización, al llegar Neptuno comenzó a disolver la seguridad, la estabilidad, lo tradicional. Occidente abrió la puerta a corrientes religiosas orientales, ya no era la única religión el cristianismo, existía el budismo, el zen, el taoísmo, hubo una gran apertura de pensamiento. Muchos sintieron que la tierra debajo de sus pies se movía, ya su religión no era la única y el resto estaban equivocados.

Desde 1888 hasta 1902 estuvo en Géminis, signo de aire, mental, intelectual.

Es una época de grandes avances tecnológicos, inventos, grandes saltos intelectuales hacia nuevas ideas, Einstein con su teoría de la relatividad…

En 1901 entro en Cáncer y estuvo hasta 1915, aquí la disolución tuvo que ver con las emociones, la patria, la familia, todo se fue preparando para el comienzo de la primera guerra mundial, occidente perdió su seguridad emocional, muchos abandonaron sus hogares, sus familias…

Estuvo en Leo desde 1914 hasta 1929, después de la guerra todos quieren volver a lo anterior pero eso nunca suele ser posible, la crisis que sufre el colectivo en una guerra es tan intensa, que llega al fondo y hace tocar fondo a toda una sociedad. Occidente acababa de dar un gran cambio.

Las mujeres habían obtenido el voto, reclamaban sus derechos, durante la guerra fueron una parte importante y desarrollaron trabajos que, hasta ese momento, habían estado en manos de los hombres. Las clases sociales sufrieron un gran revolcón, muchos ricos se arruinaron y muchos pobres se enriquecieron, esto antes era casi impensable.

Tomaron mucha fuerza las teorías de Freud y sus alumnos, la psicología (ciencia totalmente neptuniana) comenzaba a tomar su lugar en el mundo.

De 1928 a 1943 Neptuno entro en Virgo, este planeta rige Piscis por tanto Virgo que es el signo opuesto es donde el planeta se encuentra exiliado. Lugar difícil para el soñador visionario que es Neptuno. Virgo signo de tierra mutable, racional, lógico, analista y crítico deja poco espacio a los sueños. Fue una época difícil, terminaron los maravillosos años 20 y fuimos directos a la gran depresión, comenzaron las grandes tensiones sociales. Europa y sus dictaduras en Alemania e Italia, aumentaba el poder del fascismo y nacionalismo, empezaron a pensar en su supremacía racial, el fanatismo político enfrentó a las naciones.

Como el signo de Virgo todo eran partes. La humanidad todavía no estaba preparada para el TODO.

Todo esto nos condujo a la segunda Guerra Mundial, mucho peor que la anterior.

Esto lo desarrollaremos en el siguiente artículo.

La lección que nos enseñan estos grandes maestros de la humanidad, es que han aparecido en nuestra consciencia para que integremos su significado.

El tardar en comprenderlos y conocerlos nos lleva a las grandes CRISIS de la humanidad.

Conchita Carrau
Profesora de Astrología
casa5conchitacarrau@gmail.com
www.casa5.es

ETIQUETAS:
Comparte este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

#Suscríbete..

#Publicidad

#Facebook

Lo más popular