Vivir una relación de pareja sana es posible



LA PAREJA Y EL AMOR EN DESCODIFICACIÓN BIOLOGICA ORIGINAL,
VIVIR UNA RELACIÓN DE PAREJA SANA ES POSIBLE

Vivir una relación sana de pareja no sólo es posible, sino que es algo tan natural como respirar o comer. Estar bien en la pareja y en las relaciones es lo normal aunque no siempre sea lo habitual. ¿Qué es lo que hace que se encuentren tantas dificultades para algo que es tan vital?, ¿Por qué la naturaleza ha previsto el mecanismo de la relación para generar la descendencia y éste sistema está en riesgo tan frecuentemente?

A menudo las personas consultan por problemas en la relación de pareja, temas alrededor de la sexualidad, de la falta de entendimiento en la comunicación o de que el amor en la pareja simplemente se ha desgastado o la relación ha acabado pero no consiguen tomar una decisión.

Vamos por partes. La pareja es la unión de dos personas que se han sentido atraídas y que quieren generar un proyecto en común. Para la Real Academia Española la pareja es “igual o semejante” y “conjunto de dos personas que tienen entre sí alguna correlación o semejanza”. En la práctica, en una pareja, se suman mucho más que dos ya que los inconscientes familiares de ambas partes se proyectan y tienen un peso mayor de lo que los partenaires esperan.

El amor es “un sentimiento intenso del ser humano que partiendo de su propia insuficiencia necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. También lo define como “un sentimiento de afecto, inclinación y entrega a algo o alguien”.

Dentro del marco de la lógica biológica el amor es un concepto polisémico de lenguaje (muchos significados) que, a nivel biológico, se puede asociar a un sistema de supervivencia individual y de la especie y que participa en la consecución del objetivo, mediante un complejo sistema hormonal y de neurotransmisores. Por ejemplo, la liberación de oxitocina en el parto, que actúa de estimulante del enamoramiento madre-hijo/a y permite que los cuidados del bebé se realicen en un marco de afecto. El bebé se tiene que asegurar los cuidados maternos. Esta hormona mencionada y otras como la serotonina y la dopamina, también están presenten en las relaciones de pareja, provocando un aumento de la atracción sexual, del placer del contacto, del enamoramiento y del amor estable. Si le agregamos el deseo sexual activo entrarán a jugar, además de la testosterona y los estrógenos.

Quiero decir que, si hay hormonas que se secretan y provocan estados en los que deseamos manifestar y recibir afecto y eso surge cuando nos sentimos enamorados, será el amor en la pareja como un pegamento de la relación o como el motor para continuar la vida en común. Más se secreta, más se comparte, más sana es la relación, mejor construcción interior propia de pareja y eso influye también a nivel social.

Son todas estas hormonas que aparecen en situación de aproximación afectiva, las que incluso harán que cambie la información que se transmitirá a las generaciones futuras mediante el ADN. Si observamos el ADN de niños tratados con amor y afecto, que han recibido los cuidados necesarios de manera óptima con cariño y dedicación, sin carga de estrés, con madres presentes, seguras y tranquilas, se puede ver que sus cadenas están sanas y es importante saber que esto es lo que transmitirán a su descendencia. Por el contrario niños que han recibido estrés en el trato transmitirán (si no modifican su patrón de ADN) lo mismo a las generaciones futuras.

Posibles mecanismos disfuncionales

¿Te has preguntado por qué hay parejas que funcionan maravillosamente al principio y luego el amor se diluye?, ¿Sabes por qué el amor traspasa el “flechazo” y luego aparecen los inconvenientes? ¿Sabes por qué después de tener un hijo de repente se pierde el apetito sexual en la pareja?, ¿sabes qué ocurre cuando el otro dice algo y te lo tomas a nivel personal? O quizás te preguntas ¿Cómo se encuentra al alma gemela que permanece a tu lado? o ¿Cómo se puede vivir una relación de pareja siendo uno mismo y sin sacrificar partes propias? o ¿Cómo hacer de las diferencias un punto fuerte? y ¿Cómo mantener la relación y hacerla crecer acogiendo los posibles conflictos?

Con frecuencia las personas piensan, creen y sienten que una vez que han encontrado a “la pareja” ya está todo resuelto y que ese es un aspecto de la vida en la que no es necesario trabajar o dedicar energía conscientemente. Pero, ¿Cómo llegamos a unirnos a esa persona? Tantísimos factores hacen que nos decantemos por una media naranja u otra. No hay una fórmula, sino que en cada caso se reactivará una parcela de nuestra historia que será la que actuará de faro y nos guiará hacia un lado u otro. O quizás más que un faro hay unas “feromonas” peculiares que esperan el paso del complementario para echar la carnada y ver si “pica”. Así es la biología.

Para tener una nueva visión y en algún momento sanar el amor en la relación de pareja, se ha de viajar al mundo interior propio y obtener el conocimiento del lugar que ocupamos en el clan familiar, de las lealtades inconscientes que hay en el mismo, las creencias que han movido a las parejas que estuvieron antes y las vivencias propias biográficas que nos han conformado. Como dice Alejandro Jodoroski, “El mundo emocional de nuestra infancia se nos pega en el alma y lo seguimos repitiendo al hacernos adultos. Si no nos amaron, buscamos personas que no nos amen. Si no nos vieron, con un añejo resentimiento, creamos situaciones donde personas que se destacan o tienen algún poder o éxito, es decir que son vistas y no ignoradas como nosotros, no nos verán. Eso nos provoca un deseo inconsciente de bajarlas de su pedestal o simplemente de negarlas”.

Si, el mundo emocional propio lo llevamos a cuestas pero a éste hay que agregarle toda la información transgeneracional que traemos con nosotros en el momento en que nos encarnamos en este plano terrenal y biológico. Por eso en una pareja no sólo hay dos miembros sino que mínimo hay 6 contando a los padres, a los que se les suman los abuelos, y a partir de ahí ya podemos contar con una cantidad de historias y posibles combinaciones con resultado diverso. En todo caso, cualquier comportamiento será la solución a un estrés vivido anteriormente como, por ejemplo, veremos en los siguientes casos:

Ejemplo transgeneracional. Una mujer de 48 años no ha tenido relaciones estables ni hijos. Revisando su árbol encuentra que su tía materna igual número de hija que ella no se casó, no tuvo hijos ni relaciones estables de pareja. Ambas son fieles al mandato de la abuela materna que rezaba así “ni un hombre en tu vida, los hombres son una carga”. Esta abuela y madre tuvo una pareja que iba y venía y en cada estancia en la casa “le hacía un hijo” que luego criaba ella sola. La mujer que consulta no llegó a conocer a su abuela que murió con 48 años.

Ejemplo contexto familiar y creencias. Un hombre consulta porque quiere separarse y no consigue tomar la decisión. Varios temas rondan sobre la mesa, como hablan poco, no tiene relaciones sexuales con su mujer desde el nacimiento de su segunda hija que tiene 7 años, se ven sólo durante la cena y la mujer ha decidido dormir en otra habitación con la excusa de “unos ruidos en una tubería en la habitación matrimonial”. ¿Cuál ha sido la influencia del contexto familiar en esta pareja? Los padres de ambos se separaron al año de nacer cada uno de ellos. En el caso de ella su padre fue infiel a la madre mientras estaba embarazada y ella tiene la creencia de “hacer el amor es engañar”. En el caso de él, su madre fue obligada a casarse con el padre porque estaba embarazada pero amaba a otro hombre. Su creencia es “estoy obligado a estar con alguien que no quiero”. Revisar las creencias en ambos casos les permitirá allanar el camino y poder tomar una decisión desde la libertad y no repitiendo comportamientos familiares heredados.

Ejemplo biográfico. Una mujer de 38 años dice que todas las parejas que ha tenido al cabo de 2-3 años pierden el encanto a pesar de haberse enamorado locamente desde el minuto uno en el que se encontró con la persona “de su vida”. ¿Qué hace que, a pesar de la gran locura y amor inicial, todo se desvanezca y quede en nada? Ella ha tenido una relación clasificada de “excelente” con su hermano mayor al que idealiza y cada pareja flechazo “de casualidad”, reúne una serie de características similares a su hermano. Fecha de nacimiento, fecha de concepción, nombre y profesión son iguales entre los “hombres de su vida”. Este formato se aproxima a lo que se llama un “incesto simbólico” y en la naturaleza, esto no es lo más favorable para la descendencia. Otro caso similar es el de un hombre que vive flechazo tras flechazo y nunca ha llegado a estabilizarse con una pareja. En su caso viendo las fechas de nacimiento de las últimas 4 parejas todas coincidían con su fecha de nacimiento o su fecha de concepción con lo que se repite el mismo patrón de incesto simbólico. La relación sexual es como si se mantuviera entre miembros de la misma familia. Comprender cómo se contaminan y sabotean las relaciones permite salir de la repetición.

También la pareja es el punto de acogimiento de nuestro cuerpo emocional herido, de las expectativas que ponemos que, a menudo son demasiado elevadas o poco realistas, el lugar donde proyectamos nuestros miedos. Estamos hablando de todo un territorio inconsciente que puede llegar a bloquear y sabotear la experiencia de una relación de pareja enriquecedora y feliz.

Estos condicionamientos pueden revisarse mediante la herramienta de la Descodificación Biologica Original con el objetivo de ser totalmente conscientes en la próxima relación de pareja. Comprender cómo hemos construimos las relaciones que vivimos, los patrones familiares que hemos absorbido en los primeros años de vida y la construcción de la pareja en base a la fuente de afecto aprendida en la etapa temprana, la solución que hay detrás de los encuentros y desencuentros y que es lo no resuelto en el sistema familiar para poder liberar patrones emocionales y creencias, preparar el espacio para una relación limpia y transformar nuestra vida.

Parte del trabajo está en reconocer y respetar las experiencias vividas. De todas podemos extraer un aprendizaje y con ello evolucionar. Ver la vida con sus experiencias como una oportunidad y la pareja como vehículo de aprendizaje.

El camino hacia la pareja consciente requiere de un profundo compromiso para conocerse a uno mismo, conocer al otro y darse cuenta del porqué de nuestra atracción. Sólo con esta actitud es posible el encuentro y el milagro del amor y de algo mayor y único que surge cuando estamos juntos: la misión como pareja.

 

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