Un camino de sincronicidad hacia la evolución, a través del mundo chamánico de los Q’eros



Sentada escribo estas palabras, y en mi recuerdo está, como empezó todo mi camino al chamanismo…

Era un momento de mi vida, que quería hacer un cambio, no sabía cuál, pero el Universo tenía algo preparado para mí. Recién habíamos regresado de un viaje  a la India con mi compañero, era un mes de Octubre de hace unos años para atrás.

Cuando estábamos hablando y él me preguntó… ¿Dónde te gustaría ir el año siguiente? Mi respuesta fue rápida, “Siento la llamada de Perú… Machupichu, Valle Sagrado, las montañas… (No sé qué era, ese lugar me llamaba), siento que tiene que ser con un Chamán”, su respuesta fue, “si tú, no conoces ningún Chamán y mucho menos de Perú, yo no lo siento así, a mí, Perú no me llama”.

Me quedé reflexionando y le dije: “Contigo o sin ti me voy a Perú con un Chamán, el año siguiente”.

A los pocos meses un 31 de diciembre, nuestra relación se terminó, después de siete años, dónde queda agradecimiento hacia esa persona.  

Las cosas estaban cambiando muy rápido.

En febrero me llegó un mail, diciendo que daban una conferencia en una Biblioteca a seis kilómetros de mí casa, de un Sacerdote Q’ero, el sacerdote era Nicolás Pauccar, junto con otro poniente.

Nunca había oído hablar de ese señor, y mucho menos de sus enseñanzas, así que fui. Había multitud de personas escuchando sus palabras, sus conocimientos, hablaba de su lugar de nacimiento, donde él había aprendido todo aquello cuanto sabía, y sus palabras fueron “Ha llegado el momento, toca enseñar estos conocimientos a todo el Mundo, no es un legado solo para los Q’eros , sino que es para toda la humanidad”.

Me quedé al final de la conferencia para hablar con la persona que organizó el evento, me comentó que había un retiro en los próximos días, a seis kilómetros de mi casa… tenía que ir si o si… me apunté, mi alma me decía, te lo han puesto delante, ahora no lo vas a rechazar.

En esos momentos comprendí lo que llamamos sincronicidad, al mismo tiempo de haber creado yo misma, esa situación. Todo me parecía de lo más extraño. 

Fui al retiro, pensando, si hay algo que no me gusta, me voy, solo estoy a seis kilómetros de casa. Había unas 65 personas aproximadamente, venían de distintos lugares de España, incluso de Italia, Suecia y Francia.

Recuerdo los primeros trabajos que hicimos, la gente estaba maravillada, cuanto más enseñaba, más queríamos saber, me di cuenta de cuanta sabiduría albergaba ese señor. 

En uno de los días del retiro, tuve el valor de acercarme a él y le pregunté si organizaba viajes a Perú, su respuesta fue, SI, este mes de Junio.

Mi corazón sentía que era el Chamán con quien yo debería  ir a las Tierras de Perú, sus enseñanzas, me llamaban la atención. 

Recuerdo hacerle otra pregunta, en referencia a las plantas sagradas, y me contestó, ¿Tú meditas?¿Te trabajas interiormente?, le contesté, sí, la respuesta que me dio me gustó, y fue, pues no las necesitas.

Mi vida estaba cambiando, en Junio me fui a Perú, fue una de las experiencias que recomendaría a todas las personas.

La sincronicidad del Universo es palpable, si sigues el dictado de tu alma, conseguirás lo que te propongas, todo es posible. Las piezas encajan para que des los pasos adecuados y sigas el camino de tu evolución.

Y como siempre digo, las personas no se encuentran por casualidad.

Anna Clusella
Tel 689308208
kawsaypachahispania@gmail.com


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