Transición energética: ¿Nuevas fuentes de energía o decrecimiento?



La base de la sociedad industrial amenaza con hundirse, porque los consumos energéticos y materiales actuales no son sostenibles, y mucho menos extensibles al resto de la humanidad. Marcel Coderch. Si a eso le sumamos la aparición de fenómenos catastróficos relacionados con el cambio climático, los conflictos derivados de la escasez de combustibles fósiles, la ofensiva de la industria nuclear con todos sus peligros, estamos en una crisis sin precedentes.

Dicen los chinos que el verdadero significado de crisis es: “oportunidad para transformarse, para mejorar”. Quizás entonces, ante la actual crisis energética, lo que tenemos ante nosotros es una verdadera oportunidad para mejorar nuestro modelo social y económico, o transformarlo en un nuevo modelo, cuyos valores centrales no sean exclusivamente el desarrollo económico, de cara a preservar la nave sobre la que toda la humanidad navega hacia el futuro.

Los movimientos ecologistas apuestan por una transición energética que pasa por el desarrollo de energías limpias o renovables, como la eólica y la solar, para ir sustituyendo las duras, como las nucleares o térmicas y que concuerdan con las políticas de muchos gobiernos europeos.

Pero algunos matizan que muchos planes energéticos no son con energías renovables verdaderamente limpias, blandas, extensivas y alternativas, sino que están centralizadas y monopolizadas por los intereses de las grandes empresas eléctricas y grupos industriales asociados a la energía nuclear y térmica. 

Para los más radicales, el decrecimiento plantea que la crisis energética  no se resuelve a nivel global con la producción de más energía, sea limpia o dura, para satisfacer un consumo exponencialmente creciente, sino con la implantación de un nuevo sistema económico y social en el que la sostenibilidad no sea asociada al desarrollo y en el que cada ciudadano del planeta tendría que asumir la responsabilidad individual de realizar un austero, racional e inteligente consumo energético, apostar por el uso de alternativas limpias, siempre que sea posible, y apoyar programas y opciones políticas alineadas con estos objetivos. 

El ahorro energético es la transición por excelencia, y es cosas de todos, desde cada hogar, desde cada Estado o Nación, dedicando los recursos necesarios para que se produzcan los descubrimientos científicos que hagan posible esta transición, en los que tienen que estar implicadas las grandes empresas energéticas, que apenas dedican recursos al descubrimiento y desarrollo de nuevas formas de energía y que son claves para llevar a cabo el cambio de modelo energético. 

Y finalmente, a nivel global, donde los Acuerdos han de ser realmente vinculantes bajo condenas internacionales por ecocidio, para poder combatir el cambio climático que nos va a robar el futuro.

Es de justicia, tenemos que reducir nuestro gasto energético, para los que viven en pobreza energética total, puedan aumentar sus esperanzas de vida. Una vida más sencilla y plena interiormente nos capacita para esa renuncia a la glotonería energética, de una piscina por casa, de consumir turismo poblando el cielo de aviones para ir a beber cervezas a Bali. Podemos aportar nuestro grano de arena con el uso de bicicletas, caminar a por el pan, compartir coche, aislar nuestros edificios, techos y muros verdes, para reducir el aire acondicionado, huertas urbanas, reforestación como afición… Apostando por la Vida.

Gabinete de Comunicación de Ecocentro
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