Tengo Miedo, Temor, Inseguridad, Ansiedad, Angustia…



“El miedo jamás está en el ahora, está antes o después del presente activo… la inatención engendra miedo …” Krishnamurti

El miedo es de todos bien sabido…, compañero fiel, reconocido o no en nuestra consciencia y nuestro cuerpo y, en ocasiones, “bestia” que nos paraliza o anula.

Podemos reflexionar sobre dos tipos de miedo:

El miedo como emoción pura, instintiva, heredado en nuestro sistema por nuestro “animal”. Ese miedo ligado a la conservación, la supervivencia. Ese miedo pre racional que nos actúa e impulsa, como emoción básica (“emotio”: mover, trasladar: el impulso que induce la acción.). 

Y que filogenéticamente, es decir, tomando como referentes la historia evolutiva de nuestra propia especie, el Homo Sapiens, conlleva muchas respuestas grabadas en nuestro inconsciente biológico, a nivel orgánico, que nos hacen efectuar una respuesta inmediata y bien conocida por todos nosotros: miedo a las serpientes, a las arañas, a los animales salvajes, venenosos, al sonido del trueno, al fuego …

Al que se suma el miedo instintivo al rechazo o la exclusión, ya que la supervivencia también dependía de nuestro comportamiento en grupo y si alguien era expulsado de la “manada” (comunidad) quedaba a merced de los depredadores…

Y ese otro miedo, mezcla de pensamientos, ideas, recuerdos, sentimientos. Es un miedo que, basándose en el pasado nos traslada a un futuro imaginario, anticipando posibles acontecimientos, consecuencias, pérdidas…, siempre en proyección. Es el miedo de la preocupación, indecisión, inseguridad, anticipación que se transforma en lo que ahora denominamos Ansiedad y Angustia.

Vemos como, desde ambas perspectivas, el miedo siempre se relaciona con algo real o imaginario, pero no es algo indefinido o abstracto: miedo a no tener alimentos, a la muerte propia o de seres queridos, a la soledad, a perder mi estatus social, mi reputación, mis pertenencias y propiedades, a no tener éxito, a que me ridiculicen, a no sentirme amado, a la enfermedad, a la dependencia, al dolor, a la tortura, a la esclavitud…

Incluso cuando hablamos de miedo a lo desconocido, estamos hablando de algo relacionado con el apego a lo que conocemos, es miedo a perder eso que nos aporta seguridad y confianza.

Actualmente, los seres humanos sentimos el mismo temor, vulnerabilidad e inseguridad que los hombres en la prehistoria.

Y si avanzamos desde allí un poco más en el tiempo, conectamos con las situaciones que vivieron nuestros ancestros y tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, padres y demás familiares, que van a influir directamente en nuestra angustia.

La Teoría de los Campos Morfogenéticos y la Resonancia Mórfica del biólogo inglés Rupert Sheldrake, sustenta científicamente cómo es posible que los miedos, experiencias y creencias de mi abuelo influyan en mi actual Ansiedad.

Sheldrake nos habla de la evolución de cada especie basada en la información contenida en campos colectivos, llamados campos mórficos: ideas, pensamientos, experiencias, creencias y acciones que se convierten en fuente de nutrición de la memoria que comparte una especie, e influye e interviene directamente en su desarrollo. 

Que enlaza y parece ser la evolución científica de los postulados de Car Jung sobre el inconsciente colectivo.

Los miedos de la especie son mis miedos

El campo morfogenético de mi familia o ancestros es una fuente de información constante con la que conecto y me sirve de apoyo y referencia para interpretar el mundo, y me ayuda a tomar decisiones acerca de las situaciones que tengo que afrontar, en muchos casos de un modo automático.

Aquello que fue útil, por ejemplo, para la supervivencia de mi propio sistema familiar, de mis ancestros, de mis bisabuelos, abuelos, condiciona mi visión del mundo, mis ideas acerca del bien y el mal, la justicia y la injusticia, de dios y el demonio, del dinero, de las relaciones entre hombres y mujeres.

Heredo conflictos, duelos y programas que determinan a qué cosas y asuntos debo reaccionar con miedo.

Los miedos de mi familia también son mis miedos

Entonces…  ¿en qué modo, cómo puedo enfrentar el Miedo?

¿Cómo puedo crear experiencias diferentes que nutran el campo mórfico familiar y, por añadidura, de la especie humana de vivencias de serenidad? ¿Cómo puedo desactivar esas reacciones automáticas y desactivar la información de temores y proyecciones imaginarias?

La propuesta que os ofrezco y ayudo a incorporar en el Taller “Cara a cara con el Miedo” en nuestro Centro Casi Natural, se fundamenta en la identificación, poniéndole nombre o no, y la mirada a tu miedo de frente, sin retos, sin promover que desaparezca. 

Observándolo para poder comprender, racionalizar, integrar, aceptar y, si es posible, llegar a honrar y respetar, el o los campos mórficos de los que se nutre, de qué memorias experienciales se alimenta: de los animales, la humanidad, de mis propios ancestros o de mi propia experiencia vital, de cuales está bebiendo y adquiriendo energía.

Y, desde esa mirada y centrándonos en el aquí y ahora, soltar nuestra conexión y resonancia con todo ello, para elegir un caminar más libre, pleno y presente, que nos conduzca con una mayor serenidad y confianza a la Vida.

Mª del Pilar Molina Ruiz
Terapeuta Transpersonal, Licenciada en Psicología.
Directora de “Casi Natural”
www.casinatural.com     Cofenat nº 5086

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