
Si quieres vivir, sé valiente y muérete un poquito
Recuerdo mis primeras muertes como si fuera ayer. Madre mía, qué dolor, qué desgarro, qué sentimiento. Esas sí que dolieron, no como las de ahora. A fuerza de morir uno se acostumbra, y te confieso que hace tiempo, que hasta lo hago con gusto. Como un lemming que sale corriendo



