
El tupido Bosque de las Terapias Naturales
Un día, cansado de borrar tarjetas de crédito con los imanes con los que trabajaba y harto de clavar trocitos de hierro bajo la piel de sus clientes, Veturián Arana decidió que tenía que haber una manera más fácil de ayudar a sus clientes. Sobre la mesa de su despacho






