Que Podemos Aprender de Las Plantas



Lo que las plantas nos enseñan es como estar felices. Eso no lo podemos aprender de otras personas, porque generalmente las circunstancias no son de felicidad; al contrario, es de estar serios, atemorizados, oprimidos y centrados en nosotros mismos. Por lo tanto, para aprender a ser felices, debemos recurrir a las plantas. Si pudiéramos aprender primero a ser felices de las plantas – quienes no están allí para causarnos dolor – podríamos aprender a ser felices con nuestros semejantes.

Desde luego que la alegría que recibimos de las plantas no tiene el brío de una pareja sexy, o de la aprobación de nuestra mamá, o de las felicitaciones del jefe; pero siempre está allí. Eso es lo agradable. Sin importar qué tan horribles sean sus vidas o cuánto rechazo les apilen sobre los hombros, las plantas siempre están felices.

En un aeropuerto cercano hay un arriate frente a la entrada de abordaje, y cuando el viento sopla sobre el arriate, los arbustos ondean “¡Adios, adios!”, “¡Bon Voyage!”,“¡Bye, bye!”, “¡Feliz viaje!” a todos los pasajeros. Nadie les presta atención; pero a las plantas no les importa. Ellas no necesitan que las reconozcan o las aprueben para ser felices. Ellas están allí para derramar amor al mundo.  Ese es su empleo, y la gente que pasa recibe ese amor sin importar si están conscientes de ellas o no.

Las plantas son las que hacen que este mundo no sea un mundo del infierno. No hay plantas en un mundo infernal. Las plantas de este mundo no son solo el peldaño más bajo de nuestra cadena alimenticia, son las que nos mantienen anclados al amor de la Tierra. No son únicamente la fuente de todo nuestro oxígeno; son la fuente de todo nuestro amor. Todo lo que hacen es mandar amor.

Lo que podemos aprender de las plantas es que el amor está en todo nuestro entorno – nos tiene copados – en todo momento, en cada minuto; si solo tuviéramos la inteligencia para verlo, para sentirlo. Se nos están ofreciendo amor todo el tiempo, pero lo rechazamos porque no comprendemos que eso es el amor: creemos que el amor debería ser más vigoroso, en vez de callado, pacífico y ondeando en el aire.

El amor que las planta nos ofrecen – el sonido de las hojas crujiendo, el aroma de las agujas del pino – es todo lo que hay. Esto no es una metáfora poética: es un hecho frío y duro de la vida. Si nosotros queremos/necesitamos/deseamos algo que nos haga felices más allá de lo que las plantas nos ofrecen, entonces estamos sin suerte, porque eso es todo lo que hay. Si no podemos encontrar felicidad con lo que está sucediendo afuera de nuestras ventanas en este momento, entonces no tenemos suerte.

Sintonizar con las plantas es bastante fácil. Vaya a las plantas todos los días por lo menos por 15 a 30 minutos; vaya y siéntese bajo un árbol, quizás durante su hora del almuerzo. Es mejor hacer un espacio para usted durante el día como un descanso del frenesí diario, pero hágalo en la noche si no encuentra tiempo a otra hora. Pero vaya a diario, sin ausencias; y mejor si solo. Haga de esto el momento más importante de su agenda porque este breve espacio que reclama para sí mismo es inviolable. Si hace de esto una decisión firme – que ser feliz es una prioridad inalterable en su vida – entonces la felicidad misma le seguirá naturalmente.

No hay instrucciones precisas de a donde debe ir y qué tiene que hacer allí. Si hay un árbol especial, o un bosquecillo o prado que le llama la atención, entonces diríjase ahí. Si no, vaya a donde se sienta bien o a donde le sea conveniente ir. Si es posible, aléjese de la gente y haga lo que sienta que tiene que hacer. No hay un procedimiento en particular, y no espere nada en particular. Talvés las plantas le empezarán a hablar si usted se los pide de buena manera. Puede que nunca sienta algo afuera de lo común, a no ser por un sutil sentimiento de relajación, una livianidad general de toda su vida, según transcurra el tiempo.

No pueden esperar resultados inmediatos, pero seguramente después de 6 u 8 meses yendo a ellas todos los días, por lo menos empezarán a notar lo que ellas están haciéndoles. Cuando llegue al momento en que el tiempo que pasan con sus plantas es el punto sobresaliente de su rutina diaria – entonces se puede decir que han arribado: entonces comprenderán lo que podemos aprender de las plantas.

Bob Makransky
bmakransky@gmail.com

Selecciónado de Viviendo la Magia por Bob Makransky
180 paginas, 15.50 € en tapa blanda, 9.25 € version Kindle
Comprar libro: https://amzn.to/3f1iDPz

Ganadora del Premio ‘Reader Views Reviewer´s Choice Award’; de los premios de la ‘Asociación de Editores de Sacramento’ como el mejor libro no-ficción y como el mejor libro espiritual; y finalista de los ‘Premios de Excelencia de la Nueva Era’ en el ‘National Indie Excellence Awards’ y de ‘USA Book News Best Book Awards’

 


Si te ha gustado, compártelo...