Protección Energética Práctica



Hace años que publiqué mi primer libro sobre Protección Energética, en aquel momento la humanidad se veía enfrentada a unas condiciones emocionales, mentales y energéticas de cierta hostilidad que hacían, del todo necesario, aprender a gestionarlas y por lo tanto, protegerse energéticamente para evitar sus efectos negativos, especialmente personas que en su día a día trabajan con otras personas, como terapeutas o personal sanitario, servicios sociales….

Hoy en día, la realidad energética del planeta ha cambiado radicalmente y han aumentado las agresiones energéticas, nos enfrentamos a nuevas amenazas que nos desestabilizan y esclavizan sin tregua, con lo que las Técnicas de Protección Energética han evolucionado y se han desarrollado nuevos métodos para resolver las nuevas amenazas y agresiones.

Usted afirma que todo lo que existe en el Universo es energía esencialmente. ¿Cómo nos afecta? ¿Existe una energía positiva y otra negativa?

Actualmente existen suficientes evidencias científicas que avalan y explican que todo es energía. Incluso en la moderna física cuántica, se afirma que los seres vivos sólo somos una acumulación de “luz densificada” y la conciencia no es más que una simple emisión coherente de átomos, como un rayo  láser.

En mis cursos de Reiki o de Protección Energética, se hace imprescindible entender que todo lo que existe es energía, pero no sólo entenderlo desde la mente y la razón, sino desde la propia experiencia, con ejercicios prácticos muy sorprendentes; siempre empiezo recitando el primer pasaje del Tao te King, que dice: “el Tao que puede ser nombrado, no es el Tao verdadero, pero el Tao engendra el Uno, el Uno engendra el Dos, el Dos engendra el Tres y el Tres, engendra los Diez Mil Seres”.

En física cuántica han comprobado que en el origen, existía un gran vacío cuántico o campo de punto cero, un espacio lleno de partículas de pura luz, 100% energía sin polaridad, el Verbo de los cristianos o el Uno de los Taoístas. Esta energía, al expandirse, se divide y densifica dando lugar a la dualidad y ésta a su vez, se transforma en las diferentes formas de manifestación de la energía y la vida. A partir de estas enseñanzas, se nos ofrecen infinitas posibilidades para entender y poder actuar sobre nuestra vida y todo aquello a lo que nos enfrentamos.

Así pues, podemos afirmar que existen diferentes tipos de energías, positivas o negativas, pero debemos evitar la connotación de bueno/malo, ya que estas energías en sí mismas son inocentes y depende de nosotros y nuestra capacidad para mantenerlas en equilibrio, el que nos afecten para bien o para mal. De su combinación, su gestión, su cultivo y su administración dependerá, en gran medida, que estemos sanos o que enfermemos o suframos a todos los niveles. Un exceso de yang-positivo, puede causar enfermedad y sufrimiento, pero una deficiencia de yin-negativo, también.

Cuando nos referimos a las diferentes energías a las que nos enfrentamos en nuestro día a día, tenemos que hablar de otros tipos de energías de origen mental, emocional y espiritual que todo ser vivo genera, además de las energías artificiales, producto de toda la contaminación electromagnética que hemos “fabricado” con la tecnología y la evolución de la sociedad.

La mayor parte del sufrimiento y de los “ataques energéticos”, no son más que fenómenos producidos por la mala gestión de la energía mental/emocional de cada persona, lo que unido a sus carencias y debilidades personales (miedos, culpas…), la convierten en víctima y sufridora.

También nos enfrentamos a otros niveles más sutiles de agresiones energéticas, los provocados por entidades de altos niveles de vibración, como seres de otros planos que se aprovechan de nuestra ignorancia para alimentarse de nuestra energía, los provocados por seres fallecidos que se quedan enganchados en los campos energéticos de las personas, los provocados por simples formas mentales de la energía que habitan en el campo astral de la Tierra y que son como parásitos que, literalmente, nos chupan la energía… la lista es larga.

Cualquier relación entre dos personas, no es más que un intercambio de energía, que si es positivo y equilibrado, genera armonía, pero si es negativo se convierten en guerras de poder para obtener la energía del otro que, en la mayoría de los casos, acaba en conflicto.

¿Cómo podemos diferenciar esta energía y cómo podemos actuar sobre ella? 

La mayoría de las personas no son conscientes, ni siquiera, de su respiración, con lo cual es muy difícil que puedan percibir las sutiles sensaciones de la energía, aunque todos son víctimas de sus efectos… cuando pierden energía se sienten cansados, cuando una EP (Entidad de Pensamiento) se engancha en el aura, sienten esos pensamientos o emociones como propios y se dejan llevar por lo que piensan o sienten, si entran en un lugar contaminado energéticamente o tratan con personas enfermas, sienten nauseas, dolor de cabeza, malestar…como les sucede a muchos terapeutas.

Para poder diferenciar las energías y actuar sobre ellas, necesitamos entrenamiento: primero debemos aprender a llevar la mente a casa y observar el silencio interior… permanecer atentos a lo que sentimos, a lo que pensamos, a lo que sucede y empezar a discernir. Para esto, tenemos herramientas como la Meditación, el Reiki y el Chikung, que nos enseñan y entrenan para utilizar todo tipo de energías, al mismo tiempo artes ancestrales como el Feng shui o la Radiestesia nos enseñan a armonizar espacios y corregir desequilibrios energéticos en los lugares. 

Asimismo, usted señala que podemos actuar sobre la energía a través de nuestro pensamiento y de nuestras emociones. ¿Cómo se lleva a cabo esta operación? ¿Todo el mundo puede realizar este proceso o está reservado a unos pocos?

Decimos que Yi, la mente consciente, dirige a Qi, la energía. Así pues, sabemos y hemos comprobado que la mente dirige a la energía. Basta concentrar la atención en un punto del cuerpo para conseguir que allí se concentre la energía o por ejemplo, basta con pensar en alguien y casi con total seguridad, esa persona recibirá sin percatarse de ello una señal energética y, de repente, pensará en nosotros al mismo tiempo.

Hoy sabemos que la mente genera muchísima energía, que el cuerpo humano está dotado de un complejo sistema bio-energético por el que circula una especie de electricidad a través del sistema nervioso central y periférico, que esa energía se controla o se descontrola, a partir de los pensamientos y emociones que surgen de los procesos neuronales en el neocortex cerebral y que todos percibimos en nuestro cuerpo. Pero esta energía no sólo afecta a nuestro cuerpo físico, sino que se expande más allá, a través de una compleja estructura energética, las diferentes capas del aura, sobre todo las tres primeras (soporte vital, cuerpo emocional y cuerpo mental), afectando a las personas que se encuentren dentro de ese campo energético e incluso, enviando esas energías a distancia.

Por supuesto, todo el mundo, con el entrenamiento adecuado, puede aprender a utilizar las energías, aunque esto requiere un compromiso con el entrenamiento y desde luego, implica pasar un proceso de crecimiento personal que, a veces, puede ser duro.

¿Podemos perder energía? Y, si es así, ¿a qué riesgos energéticos estamos expuestos?

Todo los días perdemos y obtenemos energía sin saberlo. Existen muchas formas de perder la energía pero siempre sin excepción, esto sucede porque nosotros lo permitimos, consciente o inconscientemente.

Por ejemplo, cuando en el trabajo un compañero nos agrede verbalmente o la pareja nos recrimina el llegar tarde, energéticamente, el aura del agresor se engancha a la del agredido y trata de robarle su energía y obtener así el poder de manipularle. Si el agredido es fuerte energéticamente, el agresor no conseguirá su objetivo. Decimos que “lo similar atrae a lo similar y rechaza lo opuesto”, por lo que una persona que siempre está enfurecida, se alimenta de la energía de la ira y por lo tanto, provocará situaciones de enfado en otras personas para que estás generen energía de la ira y así “alimentarse”. Si la víctima mantiene la calma y no le proporciona su alimento, se buscará otra víctima a quién atacar.

Entregamos y perdemos nuestra energía a través de internet o la televisión, hay programas que crean adicción, miles de personas participando en un foro, grupo de Facebook o programa de T.V., generan una cantidad tal de energía mental-emocional que los une a todos, un egregor que se retroalimenta de su energía y les hace sentir la necesidad de conectarse a todas horas…

Si pudiéramos ver nuestros campos energéticos, nos asustaríamos de cómo están, pues la mayoría no sólo tienen desgarros aúricos, lesiones energéticas causadas por los pensamientos/emociones de otras personas, sino también implantes energéticos, que se han multiplicado con la proliferación de las famosas “sintonizaciones” como se hace en Reiki y en otras técnicas y que provocan graves pero sutiles daños en la persona, entidades enganchadas y un sinfín de elementos que afectan al cuerpo físico y la mente de las personas.

¿En el curso que imparte enseña a protegernos de estar pérdidas? ¿Qué más enseña en él?

En los cursos que imparto aprendemos a protegernos de estás agresiones energéticas, siguiendo un esquema sencillo pero eficaz:

  1. Aprender a no perder energía.
  2. Aprender a obtener energía.
  3. Aprender a limpiarse energéticamente.
  4. Aprender a protegerse energéticamente.

Estas técnicas sirven tanto para uno mismo, para otras personas y para espacios y lugares. Están basadas en el Reiki Tradicional Japonés y el Qigong de origen chino.

También realizamos un trabajo personal exhaustivo, para que cada persona sea capaz de determinar cuales son sus factores de riesgo y sus necesidades en materia de protección energética, analizando sus experiencias pasadas y presentes, para así poder buscar la solución personalizada y adaptada a cada caso concreto. Es muy curioso ver como la mayoría de las situaciones son similares y casi todo el mundo sufre por lo mismo: el miedo y la culpa.

Una de las cosas que se aprenden en el curso, es a gestionar lo que pensamos y sentimos, descubriendo que el pensamiento crea la realidad y que somos los máximos responsables de lo que sucede en nuestras vidas, sintiendo que tenemos el poder para cambiarlo todo y disfrutar de una vida armoniosa y feliz.

Así pues, el curso de Protección Energética no es un simple curso donde aprender cuatro técnicas sin más, sino que es una experiencia de crecimiento muy vivencial y sorprendente, que ha ayudado a mejorar las vidas de personas de los más diversos ámbitos sociales, desde policías y personal sanitario, a terapeutas naturales, directivos de empresa, mandos intermedios o personas con vidas totalmente normales…

¿Existe alguna técnica de limpieza energética?

Existen muchísimas, desde las más sencillas que pasan por mantener una buena higiene corporal, hasta las más complicadas que consisten en mantener una buena higiene mental-emocional y algunas otras para casos más complejos, en las que se necesita la ayuda profesional para limpiar y reparar un campo energético dañado.

Como consejo de limpieza energética, recomendaría a todos los lectores que simplemente, al ducharse o simplemente lavarse las manos, usen un decreto, una orden a la energía, diciendo mentalmente: “yo ordeno que toda la energía negativa que tengo, abandone mi cuerpo y mi campo energético en este momento”. Si quieren eliminar la energía negativa de alguna persona, que digan en el decreto: “yo ordeno que toda la energía negativa de “X”, abandone mi cuerpo y mi campo energético en este momento”. Los resultados son sorprendentes.

Por último, recordar que la mejor técnica de protección energética que existe es elevar nuestra vibración en la frecuencia del Amor, lo que tiene como consecuencia disfrutar de una vida prospera y feliz, con lo cual si eso sucede, ya no necesitaremos ninguna técnica de protección.

Víctor M. Fernández Casanova
Presidente de la Federación Europea de Reiki Profesional.
Maestro de Reiki Ryoho y Reiki Jutsu.
Maestro de Taichi Chuan y Qigong, XIII Generación del estilo Chen.
www.reikieuropa.com


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