¿Por qué es necesario beber agua hidrogenada?



En nuestro planeta se pueden encontrar manantiales de una calidad muy especial. Miles de personas peregrinan a estos lugares todos los años, para beber el agua especial que emana de estos manantiales curativos, con el fin de tratar todo tipo de dolencias totalmente diferentes.

Científicos de todo el mundo ya han investigado el fenómeno de los manantiales curativos. Hace algunos años ya, se centraron especialmente en uno concreto: el manantial de Nordenau en Alemania. La razón es que en este lugar encontraron por primera vez algo asombroso: el agua procedente del manantial de Nordenau contiene hidrógeno libre.

¿Qué tiene de especial este hidrógeno libre? Se trata de un fenómeno poco usual. Normalmente, el hidrógeno se encuentra en la naturaleza en una proporción muy específica respecto al oxígeno. Estas dos sustancias se combinan para formar las moléculas de agua, claramente estructuradas, que conocemos. Pero ¿por qué algunas cuevas producen agua medicinal con una molécula de hidrógeno adicional? ¿Y por qué el efecto curativo de estas aguas desaparece fuera de las cuevas después de un tiempo relativamente corto?

Cuando se comenzaron a investigar las aguas medicinales de las cuevas, inicialmente se sospechaba que estos efectos especiales se debían al alto valor de pH. A pesar de las dudas existentes, en Japón y Corea surgió, en la segunda mitad del siglo XX, toda una investigación e industria para la fabricación de ionizadores de agua. Aunque es cierto que la mayoría de las personas sufren de hiperacidificación, el alto valor de pH no podía ser la única razón de estos efectos curativos especiales.

Los diversos dispositivos de ionización disponibles en el mercado funcionan sobre la base de que la estructura del agua se descompone en un componente básico y otro ácido. Los minerales disueltos en el agua son disociados por dos electrodos a los que se aplica una tensión continua. Esto produce también una pequeña cantidad de hidrógeno. Sin embargo, estos dispositivos rompen la estructura natural del agua, dejando una estructura artificial que resulta, por tanto, en un agua artificial.

En 2008, un investigador japonés demostró en qué consistía el efecto curativo especial de las aguas de manantial medicinales. Se trataba de la unión especial de un hidrógeno adicional a las moléculas de H2O, lo cual, por alguna razón que todavía no es claramente identificable, convirtiendo el agua en H20H2 en los manantiales curativos.

Con el propósito de obtener el mismo efecto que en la Naturaleza, se desarrolló una nueva generación de hidrogenadores que no modifican el valor pH del agua, ni la estructura natural del agua. Una pequeña parte del agua es convertida por catalizadores en gas de hidrógeno molecular, que se adhiere a las moléculas de agua como un atomo de hidrógeno extra. El oxígeno es liberado al aire. Cuando el hidrógeno extra entra en nuestro organismo encuentra un radical de oxígeno, lo neutraliza, convirtiéndolo simplemente en agua.

Hidrógeno molecular en el cuerpo 

El hidrógeno molecular (H2) es un tema relativamente reciente en la medicina, aunque muy prometedor. Por un lado, el hidrógeno tiene un efecto antioxidante sobre los radicales libres de oxígeno y, por otro lado, apoya la producción de energía en el cuerpo. Puede ser inhalado en forma de gas, inyectado como solución salina o ingerido disuelto en agua.

El H2 puede inhibir o alterar el comportamiento de las proteínas inflamatorias, las proteínas que promueven la oxidación y la muerte celular prematura. Estas proteínas están presentes en muchas enfermedades crónicas o agudas.

El cuerpo, normalmente, extrae el hidrógeno de los hidratos de carbono. Este hidrógeno se une rápidamente a los radicales de oxígeno. Estos se convirtieron en radicales porque disminuyó su contenido de hidrógeno. Gracias al hidrógeno libre, repentinamente pierden su condición de radical porque los radicales de oxígeno ya no necesitan buscar el hidrógeno que les faltaba.

Si el hidrógeno se absorbe en forma de gas puro o disuelto en líquidos, puede llegar a la célula en muy poco tiempo, que ahora está disponible de nuevo para la producción de energía. El hidrógeno es tan pequeño que penetra casi todas las sustancias y se distribuye muy rápidamente por todo nuestro organismo. No tiene masa física. Por eso, también puede traspasar la barrera hematoencefálica y ejercer sus efectos positivos en el cerebro.

Se sabe que el estrés oxidativo (la falta de ciertos elementos en la estructura celular) es un factor importante en casi todas las enfermedades cardiovasculares, reumáticas, gastrointestinales, neurodegenerativas…, y también controla el proceso de envejecimiento.

Si el cuerpo está sano y funciona con normalidad, este es capaz de volver a completar los radicales libres de oxígeno. Pero si los radicales aumentan, pueden causar daños que conducen a disfunciones, muerte celular y, por consiguiente, al desarrollo de enfermedades. La contaminación medioambiental, la contaminación electromagnética, las toxinas ambientales, la falta de ejercicio o el abuso de deportes, la medicación, la radioterapia, los pesticidas o los aditivos alimentarios consumen más hidrógeno del que puede ser producido por nuestro cuerpo. Esto, a su vez, produce radicales libres de oxígeno y, por lo tanto, estrés oxidativo.

El efecto del hidrógeno como antioxidante terapéutico mediante la reducción selectiva de los radicales de oxígeno está demostrado. Lo importante aquí es la palabra “selectivo” porque, a diferencia de otros antioxidantes, el hidrogeno sólo convierte el exceso de oxígeno en agua y no interfiere con los procesos de oxidación del cuerpo, que son necesarios para la vida.

Agua hidrogenada hecha en casa 

El desarrollo de aparatos técnicos, para la producción de agua hidrogenada para beber, ha alcanzado un estándar muy estable en los últimos dos años, de manera que incluso es posible producir fácilmente su propio H20H2 para beber mediante generadores de hidrógeno especiales. No obstante, estos dispositivos productores de hidrógeno no funcionan bien con agua purificada procedente de equipos de ósmosis inversa porque requieren que el agua tenga conductividad.

En los últimos años, se han establecido varias clases de generadores en diferentes segmentos de precios. Algunos dispositivos particularmente caros producen agua hidrogenada con un alto contenido de hidrógeno en pocos segundos. Otros dispositivos pequeños, que son bastante económicos, producen ligeramente un poco más contenido de hidrógeno en 20 minutos. Pero es posible llevarlos consigo en el bolso. Lamentablemente, constaté que son algo más frágiles desde el punto de vista técnico. En el segmento medio, existe ahora una nueva clase de aparatos que obtiene un contenido de hidrógeno realmente alto en 5-10 minutos. 

Debido al alto contenido de hidrógeno, merece la pena embotellar esta agua hidrogenada en termos especiales, bien cerrados, para llevarla consigo durante el día. De este modo, no es necesario producirla cada vez que se desee tomar agua hidrogenada, ya que el exceso de hidrógeno se desvanece.

Llevo tres años investigando intensivamente sobre el agua hidrogenada, sus dispositivos, así como sobre las aplicaciones de esta agua terapéutica. Según mi experiencia, no se trata tanto de eliminar síntomas concretos, sino de ofrecer al cuerpo más energía para que pueda funcionar mejor y, por supuesto, mejorar el estado general del cuerpo. Después de consumirla todos los días, puedo decir que, gracias al aporte adicional de hidrógeno, estoy menos estresada, definitivamente tengo más energía, sea para trabajos físicos o trabajos mentales, soy más eficiente y esta condición general también me facilita controlar más fácilmente mi peso corporal.

Marion Kuprat
www.marionkuprat.com

Traducción: www.claudiafischer.es 


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