¿Para qué sirve el Intuir?



El Intuir nos sirve para poder sentirnos y estar claros y, poder ser resolutivos de forma instantanea. 

Sin necesidad de basar nuestra certeza en imaginaciones, suposiciones, creencias ciegas sin posibilidad de certificar; o bien el llegar a aclararnos tras lo agotadores procesos de discusión.

Precisamos respuestas y aclaraciones para cada instante, en el día a día, y de cuya claridad dependemos no solo nosotros, sino en otras ocasiones hasta el resto de la humanidad (decisiones políticas, sociales, económicas, religiosas…)

También hablamos de otras decisiones vitales o desarreglos de cualquier índole, que requieren de claridad inmediata, y que se generan sin previo aviso, como:

¿Qué me pasa o qué le pasa?
¿Qué decido, qué hago, qué elijo?
¿Estaré acertado, será esto acertado?
¿Me estaré equivocando?
¿Me estarán estafando?
¿No sé si es lo adecuado, conveniente, idóneo?
¿No sé cómo dar con la respuesta, con la solución?
¿No sé cómo salir de este lío, de este enredo?

Ni un ordenador, ni nuestros conocimientos, nos pueden ayudar en estos casos, ni ante tantos cambios constantes, inesperados e imprevisibles. 

EL PROPÓSITO FUNDAMENTAL DEL INTUIR

Intuyendo podemos saber todo tipo de saberes:
Saber si otros nos mienten; y es increíble.

Ser diestros en todo tipo de destrezas; y es genial.
Conocer intuitivamente el pasado o futuro; y es excepcional.
Arreglar desarreglos de seres vivos; es gratificante.
Saber que siente Dios ante nuestras decisiones, es inimaginable.
Poder sentirnos claros continuamente; es alucinante.

Pero más fundamental e imprescindible es que, gracias al uso del intuir, transitemos este corto periodo de vida constantemente en óptimas condiciones.

Si no ponemos nuestra intuición al servicio de sentirnos en óptimas condiciones, nos arriesgamos a tener un instante de descuido y dar un mal paso; tomando decisiones erróneas; confundiéndonos, desestabilizándonos y desestabilizando a los demás; siendo traumatizados, desequilibrándonos, enfermándonos, y un largo etcétera. Cualquier descuido en nuestras elecciones o decisiones; nos podrían acarrear desajustes a nivel físico, mental y espiritual.

Este, de entre todas las fabulosas posibilidades que conseguimos al intuir, es la imprescindible; no descuidarnos un segundo; sentirnos constantemente en el estado idóneo; evitando todo y todos los que nos lo perturbe. Y este solo se daría, si supiéramos sentir constantemente, la diferencia entre lo que está totalmente claro, de lo que no es.

Recuperemos este potencial para comenzar a intuir en lo más simple, y obtendremos hasta lo más complicado.

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