Lifting facial manual japonés Anma



Desde oriente nos llega esta maravillosa técnica de masaje popularizada con el nombre de Kobido por Shogo Mochizuki como marca registrada.

La leyenda cuenta que este masaje facial nace en China hace unos 7.000 años, para después ser exportado a Japón, donde era utilizado por los guerreros Samurais después de entrenamientos, luchas o batallas, con él conseguían relajarse y reequilibrarse enérgicamente, ya que sabían que también trabajaban de manera refleja los órganos viscerales del cuerpo. Posteriormente fueron las emperatrices japonesas las que adoptaron esta técnica milenaria como tratamiento de belleza, ya que ellas concebían la belleza como el reflejo del equilibrio entre el cuerpo y la mente.

Anma se traduce literalmente como presión y fricción, que es el trabajo que realizamos con esta técnica en cuello y rostro, con movimientos sutiles y rítmicos para recuperar la firmeza de la piel y paliar la flacidez.

Según nos vamos haciendo mayores, nuestro organismo va reduciendo la creación de colágeno y elastina, proteínas que forman parte de los tejidos conectivos (ligamentos, huesos, tendones), y dan firmeza a la piel, esta disminución es producida por la disminución hormonal del cuerpo, que se lleva a cabo con el crecimiento. A partir de los 25 años comenzamos a disminuir la producción hormonal, después, sobre los 40 años la disminución es mayor. Los factores y hábitos de vida tales como la mala alimentación, el tabaco, exposiciones excesivas de sol, etc., también conllevan una pérdida de la producción de colágeno y elastina.

Al igual que realizamos ejercicio físico para mantener nuestro cuerpo firme, también podemos definir esta técnica como ejercicio facial, ya que trabajamos todos los músculos de la cara para tonificarlos y mantenerlos en las mejores condiciones, además también actúa sobre los nervios faciales, con ello conseguimos que la circulación sanguínea y linfática se active en la zona, ayudando a eliminar toxinas y células muertas.

El tratamiento comienza con la activación linfática y relajación, para después pasar a la activación muscular y los movimientos específicos de levantamiento de la piel facial, terminamos con una masaje denominado camino de la belleza, que nos ayuda a arrastrar todas las toxinas hacia la linfa para ser eliminadas.

Este masaje es el método preventivo natural más eficaz para luchar contra el envejecimiento de la piel del rostro por el paso del tiempo, vamos a retrasar la aparición de arrugas y atenuar las ya existentes. Además vamos a aportar una relajación profunda a todo nuestro sistema nervioso central y periférico, reduciendo el estrés y el nerviosismo.

Una vez que sabemos, de manera general, a qué edad nuestro cuerpo empieza a perder la producción de colágeno y elastina, podemos observar de manera más concreta las arrugas y tensiones que se producen de manera prematura en el rostro, lo que nos puede indicar un desequilibrio del organismo que podemos trabajar y reequilibrar de manera refleja, mediante presiones concretas en los puntos reflejos del rostro.

Al igual que en los pies y manos, en el rostro también tenemos zonas reflejas con el mapa de todo el sistema visceral de nuestro organismo. Las zonas reflejas son partes de nuestro cuerpo que se comunican entre sí a distancia a través de diversas conexiones nerviosas. Por lo que el término reflejo indica un fenómeno que aparece de manera involuntaria en forma de respuesta motora, frente a determinados estímulos como consecuencia de una especial actividad del sistema nervioso.

Las arrugas prematuras, descamaciones, cambios de color, etc., nos advierten de un desequilibrio de nuestro sistema visceral, Con ésta técnica terapéutica vamos a trabajar estos puntos concretos con presiones y determinados movimientos para recuperar el equilibrio del organismo, y así mismo el equilibrio mental y emocional.

Ana Torres
Paso consulta en Madrid.
Telf. 913 069 648 – 659 685 701
www.tecnicasmasajeanabel.blogspot.com.es


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