La Sabiduría de Oriente



Desde hace décadas, muchos occidentales han buscado respuestas a los grandes interrogantes existenciales en la sabiduría de Oriente, que no sólo mira hacia afuera sino, de modo muy especial, hacia adentro. Esta demanda se ha hecho creciente dada la excesiva externalización e hiperactividad que exige la sociedad occidental moderna, que ha producido una era de ansiedad sin precedentes en la que son millones y millones de personas las que padecen ansiedad, abatimiento, desconcierto vital, profundo sentimiento de soledad y miedo difuso. Por otro lado, el pensamiento asiático, y especialmente el indio, es tan rico e inspirador que desde el siglo XVII, ya muchos de los grandes pensadores occidentales y un gran número de célebres escritores, comenzaron a interesarse vivamente por el mismo.  

Como relato en mi obra AUTOBIOGRAFÍA ESPIRITUAL (Editorial Kairós), hay una serie de principios de Sabiduría que fui metabolizando racional e intuitivamente desde joven. Algunos son:

  • El verdadero poder reside en uno mismo, y la búsqueda no debe ser sólo hacia afuera sino, sobre todo, hacia adentro, donde reside la lámpara que uno debe encender.
  • Hay una ley de dualidades o pares de opuestos (dentro-fuera, arriba-abajo, amargo-dulce) que rige la vida exterior y la vida mental, pero que hay que aprender a unificar y aún trascender para ir más allá de lo aparente y conectar con la última realidad. Hay que conciliar estas dualidades, como en el Tao se concilian el yin y el yang. Mediante la meditación y otros métodos se trata de ir más allá de este conocimiento dual, parcial y limitado, para recobrar un conocimiento más transformativo y liberador. La sabiduría sobreviene de la conjunción de los contrarios y entones uno trasciende lo ilusorio.
  • La gracia viene del interior.
  • Dios reside en el propio corazón, que es el templo que hay que visitar.
  • No hay que moverse por creencias, sino por experiencias. Sólo la experiencia libera y transforma. Para ello se requiere un método, el sadhana, que exige disciplina y perseverancia.
  • Todo es vibración en expansión.
  • Los fenómenos, todos ellos, son transitorios y, por tanto, impermanentes. El ego es el gran obstáculo que hay que superar.
  • Desde hace milenios hay solventes enseñanzas espirituales y procedimientos psicosomáticos y psicoespirituales para poder elevar el dintel de la consciencia y recobrar la propia naturaleza original.
  • En último lugar uno es su propio  maestro  y nadie puede alcanzar la liberación por otro.
  • El conocimiento ordinario o conceptual es del todo insuficiente y es necesario desarrollar otros tipos de cognición y percepción para aproximarse a la Sabiduría y la completa libertad interior.

También, como especifico en mi AUTOBIOGRAFÍA ESPIRITUAL, encontré en el yoga el sistema más completo en cuanto al autodesarrollo, donde nada se ha dejado librado al azar y todo ha sido experimentado y verificado a lo largo de milenios. Yo había pasado por distintas vertientes del genuino esoterismo (no del bisuterismo, término que acuñé para diferenciar el esoterismo real del ocultismo barato), del gnosticismo, de la mística cristiana oriental, del zen y de otros sistemas liberatorios, pero hallé en el yoga las enseñanzas y técnicas más fiables y, a la vez, eficaces  para el autodesarrollo integral, que incluye el cuerpo, las energías, la mente y las emociones, y que es además una técnica o actitud de vida. Por otra parte, todos los sistemas de liberación mental de Oriente, y aún varios de Occidente, se han servido de los métodos del yoga, que encontramos tanto en el budismo theravada como en el tibetano, en el sufismo, el jainismo o el monacato oriental. El yoga revalorizó el cuerpo como herramienta para cultivar la atención mental y la interiorización, lo que otros muchos sistemas libratorios no han hecho, habiendo ignorado la corporeidad. Con razón, Mircea Eliade, asevera que el yoga es “el eje espiritual de Oriente” y yo añadiría que, en muchos sentidos, también de Occidente. Ha sido la primera psicología del mundo y el precursor de la ciencia psicosomática.

La profundidad del pensamiento indio y, en general, de la sabiduría oriental, es tal que se requieren muchos años de seria investigación para comenzar a familiarizarse con la misma, pero un punto esencial al respecto es que, tras la realidad aparente, hay una realidad cierta que cuando se capta hace posible un cambio total de mentalidad y se produce una mutación en la psique y sobreviene una manera de ser mucho más armónica, superándose así venenos de la mente como la avaricia, el odio y tantos otros.

Como ya anunciara Tagore, lo idóneo, es que se matrimonien lo mejor de Oriente y lo mejor de Occidente, y que de esa manera puedan caminar codo con codo, fructíferamente, la mística y la ciencia, el progreso exterior y el interior, procurándole a la vida un sentido y un propósito, y sobre todo el significado de servirnos de ella para humanizarnos y lograr una mente más clara y un corazón más compasivo.

Ramiro Calle
www.ramirocalle.com


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