LA PERSECUCIÓN DE LA PROFETA DE DIOS Y DE LOS SEGUIDORES DE JESÚS DE NAZARET en la actualidad



La historia de la crueldad de la iglesia y el estado

A lo largo de todos los tiempos la casta sacerdotal con sus dogmas, ritos, ceremonias y actos rituales -en el pasado muy frecuentemente con violencia- ha atado a las personas a sí misma y de este modo les ha impedido encontrar el camino hacia el Espíritu Libre, Dios en nosotros. Él, Dios, el Eterno, no ha fundado ninguna religión ni ha ordenado sacerdotes. Él, el Uno Universal, es el Dios Padre-Madre, el Creador de toda vida. Él es el amor eterno, que vive en cada uno de nosotros. Por eso no necesita intercesores ni mucho menos “representantes” en la Tierra. Él se encuentra en nosotros mismos, en el alma de cada persona.

Por amor a sus hijos humanos Dios, el Eterno, envió una y otra vez a Sus mensajeros, Sus profetas -seres elevados procedentes del Reino de Dios, que enseñaron a los seres humanos la ley de Dios, el amor a Dios y al prójimo, e instruyeron sobre el Espíritu Libre, Dios en nosotros. Dios no tiene el lenguaje de los seres humanos. Para poder hablar a las personas Él, el Eterno Uno Universal, necesita un traductor, un portavoz. Como los adversarios de Dios querían impedir que los seres humanos percibiesen la voz de Dios, atacaron a los portavoces. Los enviados de Dios siempre han sido perseguidos y combatidos con todos los medios posibles por la casta sacerdotal gobernante en cada época. Tal y como los hombres sacerdotes se burlaron de los profetas de Dios de los israelitas, los calumniaron, pusieron al pueblo en su contra e hicieron asesinar de forma cruel a muchos de ellos, de igual modo hicieron torturar cruelmente hasta la muerte a Jesús de Nazaret, el profeta más grande. Y así, con la mentira y la calumnia, con el fuego y la espada, también procedieron contra todos aquellos que se unieron a la revolución espiritual de los primeros cristianos que empezaron a vivir en comunidad de acuerdo con el Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret.

Pero la voz del Eterno, del Espíritu Libre, no puede ser silenciada.

En la actualidad, en nuestro tiempo, Dios, el Uno Universal, regala a toda la humanidad Su palabra eterna desde la Sabiduría divina, con una plenitud como nunca antes en la historia de la humanidad: a través de Gabriele, Su profeta y enviada en nuestro tiempo.

En la Palabra Eterna, la palabra del Espíritu Libre a través de Gabriele fluye el amor infinito de Dios por todos Sus hijos. Cristo, el Hijo de Dios y corregente del Reino de Dios, va tras cada hijo, cada oveja, también tras las ovejas que están contra Él, tal y como Jesús de Nazaret dijo: dejo a noventa y nueve justos para ir tras una oveja descarriada. A través de Gabriele, el Espíritu de Dios guía a los seres humanos y a las almas hacia la ley eterna del amor a Dios y al prójimo, hacia la paz y la libertad, hacia la verdadera vida que es la unidad.

Sin embargo, también indica quien ha estado llevando por el camino equivocado a Sus hijos humanos durante casi dos milenios, distorsionando y pervirtiendo Su simple enseñanza abusando del calificativo de “cristiano”.

Por eso, en los primeros años de la obra mundial del Cristo de Dios, que fue erigida a través de Gabriele, el Reino de Dios se dirigió directamente a las autoridades eclesiásticas, para mostrarles el espejo de su alejamiento de Dios y al mismo tiempo tenderles la mano y ofrecerles una conversación directa con el Cristo de Dios. Los dignatarios eclesiásticos tuvieron así la oportunidad única de reconocer el milenario camino erróneo de la casta sacerdotal, sus propias actitudes erróneas y, por lo tanto, el engaño a la humanidad; bajo la guía directa de Cristo podrían haber cambiado muchas cosas a mejor y podrían haber iniciado un proceso de reparación.

Quien quiera leer estas cartas al papa en Roma, así como a los obispos católicos y luteranos de los países de habla alemana, podría ponerse en contacto con los archivos secretos del Vaticano. Tal vez usted, querido lector, querida lectora, averigüe también los nombres de todos los “encargados de sectas” del Vaticano que trabajan allí. Esto ha de ser probablemente posible de encontrar en los 85 kilómetros de estanterías que tienen los archivos secretos.

En lugar de tomar la mano del Cristo de Dios, los portadores de vestiduras talares del tiempo actual actuaron como los cultos sacerdotales de todos los tiempos, injuriando la palabra eterna de Dios.

Los representantes institucionales reaccionaron primeramente guardando silencio al ofrecimiento para conversar que venía desde el Reino de Dios, ni siquiera consideraron necesario contestar las cartas. Cuando los seguidores de Jesús de Nazaret publicaron las cartas prácticamente un año después, en diciembre de 1981, junto con una manifestación del querubín de la Sabiduría divina, los funcionarios institucionales desataron una increíble campaña difamatoria contra la obra del Cristo de Dios y contra Su profeta, Gabriele. Esta campaña va a ser descrita y documentada ampliamente y con muchos detalles en este libro.

Esta documentación contiene hechos y datos esenciales; pero no puede reflejar ni mucho menos aproximarse a todo lo que Gabriele, la enviada de Dios, tuvo que soportar durante décadas debido a las campañas de persecución realizadas por la iglesia, la crueldad mental, injusticias, asesinato moral, ridiculización y difamación de la palabra Eterna de Dios y de su persona, mientras que al mismo tiempo, por amor a Dios, a sus semejantes y a la Creación ella construía la obra del Cristo de Dios que ha llegado a ser de alcance mundial.

De Abrahán a Gabriele es la palabra eterna, una corriente única, un amor único, Dios. Y de Abrahán a Gabriele son los adversarios de Dios, los portadores de vestiduras talares, quienes persiguen a los enviados de Dios, los profetas y a Su palabra del amor y de la unidad.

«Este libro documenta en base a hechos, a lo largo de 663 páginas, cuán intensamente y con qué perversidad y rencor las Iglesias oficiales en Alemania, en unión con el Estado, han actuado contra la Palabra Eterna del Reino de Dios. Durante 40 años ha sido así: persecuciones y más persecuciones. Los hombres sacerdotes temen perder su poder sobre las personas, así como sus títulos y medios, y por eso instigan contra la profeta instructora y enviada de Dios, Gabriele, a través de la que Dios, el Uno Universal, proclama Su Palabra Eterna: la palabra del amor, de la libertad, la unidad y el pacifismo -Dios en nosotros, sin religiones, sin sacerdotes, sin superiores, sin ceremonias, sin ritos ni cultos religiosos.»

Copia literal del Libro “La persecución de la profeta de Dios y de los seguidores de Jesús de Nazaret – La historia de la crueldad de la Iglesia y el Estado”. www.EditorialGabriele.com – teléf. 689 886 056


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