ELIXIRES FLORALES



Hace casi 100 años que el Dr Bach desarrolló los elixires florales, una forma de poder regular nuestros estados emocionales de una forma aparentemente sencilla y sin efectos secundarios. Estas alteraciones emocionales las enfoca como causa primera de todas las enfermedades, es decir, todos los procesos patológicos parten de un desorden más profundo. Cuestión con la que yo estoy totalmente de acuerdo, ya que nuestro organismo está dotado de los mecanismos adecuados para regenerarse en cualquier situación, como en el caso de un traumatismo. Poseemos en el interior de nuestro cuerpo la farmacia más completa que pueda existir. Empleando hormonas, enzimas, péptidos, neurotransmisores y así un largo etc. sin embargo la enfermedad nos acompaña prácticamente toda nuestra vida, bien sea a través de síntomas funcionales o en muchos casos en graves patologías, que de una forma u otra limitan nuestra vida.

La pregunta sería la siguiente, ¿Porque se enferma el organismo aun siendo capaz de regenerarse o autocurarse en cualquier situación?. La respuesta está ahí, en que somos nosotros mismos los que con nuestra forma de pensar, nuestras emociones, nuestra forma de actuar, de ver la vida, nuestras creencias de nosotros mismos, nuestro entorno y nuestros comportamientos, nos enfermamos. Sometemos a nuestro organismo a un estrés que lo desborda, y lo acabamos deteriorando. Todo esto nos puede llevar a dar una respuesta de por qué con todos los avances que hay hoy en día en la medicina, las inversiones multimillonarias en investigación y las mentes privilegiadas trabajando en ello, no sean capaces de curar una sola enfermedad crónica, ni las más simples, como una hipercolesterolemia o una hipertensión esencial, y ya no hablemos de problemas más graves, como una E.L.A., una artritis reumatoide o una enfermedad neurodegenerativa. Si observamos, siempre nos van a dar medicamentos sintomáticos, de por vida y siempre nos vamos a encontrar con la etiqueta de etiología idiopática, es decir, sin causa conocida.

El Dr Bach aquí tenía muy claro y era consciente, de que si nos quedamos en la materia, en el simple organismo, no vamos a encontrar respuestas. La enfermedad parte de un desorden más profundo, de esa parte invisible que son nuestros pensamientos y nuestros estados emocionales. Encontró la respuesta en la naturaleza, en concreto en las flores, de las que en vez de extraer el principio activo físico, se limitó a extraer esa parte que al igual que nuestros pensamientos y nuestras emociones es invisible, como es la energía de la flor. Con un resultado que a día de hoy es evidente, después de casi 100 años se siguen utilizando y cada vez más. Hasta no hace muchos años, esto de la energía no se entendía muy bien, excepto en la sabiduría de algunos místicos, especialmente en la zona de oriente. Pero desde hace unos años, aparece en nuestras vidas la física de partículas, la mecánica cuántica que nos demuestra de una forma científica (a través del microscopio electrónico) que el átomo, lo que hasta entonces se creía que formaba la materia, es realmente un vacío, el 99,9999% es vacío y sólo el 0,000001% es materia, pero además es una materia que no corresponde a las leyes del tiempo y del espacio, además aparece y desaparece. Lo que se observa es que ese vacío no es un vacío tal cual, sino que está lleno de energía, de frecuencias, de información y de consciencia, es decir, todo lo que compone el universo incluidos nosotros mismos (ya que estamos compuestos al 100% de esos átomos) es energía, y aquí es donde podemos entender por qué funcionan los elixires florales.

Si somos energía, vibramos y cuando hay una alteración emocional estos átomos giran más despacio, es decir, hay una baja vibración y si damos la energía de la flor con una vibración más alta en el plexo emocional donde se encuentra el bloqueo, podemos subir la vibración de éste y mejorar el estado emocional a ese nivel. Este es básicamente el proceso en el que funcionan los elixires florales. Pero tenemos que tener en cuenta otros factores muy importantes como son las frecuencias, en qué frecuencia energética se encuentra esa emoción porque, como es lógico, no es lo mismo una emoción de miedo o inseguridad que se ha creado por un hecho reciente, que un miedo o una inseguridad que venimos arrastrando desde la infancia y que nos ha condicionado toda nuestra vida. Es evidente que no están en la misma vibración, en la misma frecuencia por lo que habría que tratarlo con la misma flor pero en frecuencias diferentes. En esta parte entra mi libro “Elixires Florales Más Allá. De la 3ª a la 7ª dilución”.

Hasta la fecha y desde que el doctor Bach desarrolló la Terapia Floral y otros sistemas que han sido seguidos por muchos terapeutas así como todas las referencias Bibliográficas, han utilizado siempre una segunda dilución. Es decir, el preparado que se adquiere que ya viene en una primera dilución, le hacemos la mezcla al paciente en una segunda dilución, y de esta forma estamos actuando en un rango de frecuencia específica, pero puede que la alteración emocional no se encuentre en ese rango, sino en otro, por lo que el paciente no va a notar la mejoría adecuada y esto ocurre en muchas ocasiones por lo que hay pacientes que dicen no experimentar mejoría con los elixires florales.

En estos 23 años de investigación he estado estudiando qué es lo que ocurre cuando utilizamos otras diluciones, en concreto de la 3ª a la 7ª y aquí sí que llegamos a todos los rangos de frecuencias donde se encuentran estos estados emocionales alterados, llegando a una efectividad de prácticamente el 100% de los casos tratados. En mi libro detallo toda esta investigación así como en los talleres online que imparto.

Miguel Ángel – madise77@gmail.com

 


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