El Goce de Existir



¿Alguna vez te has preguntado por qué estás aquí, a qué has venido?

Yo creo que uno de los motivos más importantes por el que estamos aquí es porque hemos venido a recordar y experimentar lo que es la plenitud.

La PLENITUD. A estar PLENOS con mayúsculas, a ser inmensamente felices, a dar lo mejor de nosotros, a disfrutar de lo lindo amando y siendo amados, experimentando de tantas formas diversas…

El problema empieza cuando yo quiero definir mi versión de la felicidad. Cuando yo estoy tan convencido de que yo sé lo que me va a hacer feliz, que me separo de mi vida para tratar de obtener únicamente la felicidad en la forma que me cuento que voy a ser feliz. Y deshecho todo lo demás.

Deshecho el momento por considerar que no es lo suficientemente interesante para ser vivido, porque es aburrido, porque no me gusta, porque estoy pensando en que otro paisaje, otro momento, me haría más feliz que éste.

Y así nos engañamos. Le damos el poder a las circunstancias de hacernos infelices, le damos al otro el poder de hacernos infelices. Cuando en realidad nada ni nadie tiene ni el más mínimo poder sobre mí. A menos que yo se lo quiera dar, claro está. Entonces sí que lo tendrá, pero no porque lo tenga, sino porque yo me creeré que lo tiene, y pasaré a sufrir la circunstancia o la persona en concreto.

Y me veo viviendo una circunstancia que pienso que es totalmente inaceptable. Y desde esa creencia en su inaceptabilidad, paso a rechazarla, paso a no querer sentirla, la expulso de mi conciencia, la dejo fuera, sin haberla sentido, sin haberla integrado, sin haberla permitido.

Pero fíjate que aquí y ahora esto es lo único que está pasando: estoy en mitad de una discusión, llegando tardísimo ante un semáforo en rojo, mi hijo está saltando encima de la cama pese a mis advertencias a que deje de hacerlo, el informe me está saliendo rematadamente mal porque no logro dar pie con bola, la gente se está riendo de mí por algo que he dicho (y con lo que no quería hacer gracia), me siento triste porque alguien ha dicho algo que me parece que me hiere…ya está. Fíjate que en ese instante, no puedes evitarlo. Ya estás sintiendo esto, ya está ocurriendo eso.

La invitación ahora es… ¡Vívelo! Siente esa intensidad en tu pecho, en tu cuerpo, siente la angustia, la prisa, la vergüenza, la tristeza…permítelas, hazte uno con ellas. Ninguna de ellas puede hacerte ni el más mínimo daño porque las has creado tú.

Las has creado tú, recuerda, porque querías aprender a amar todas las cosas…porque querías experimentarte en todo lo que sientes, en todo lo que ves, en todo lo que piensas…por el puro placer de ser todas las cosas, de experimentarlo todo, de Serlo todo…

Y desde ese recuerdo, desde tu aceptación plena, todo se transforma, toda tristeza, toda intensidad, todo enfado…todo se vuelve paz, todo se vuelve al amor desde el que nació.

Vuelve, vuelve al origen de todo, vuelve a tu centro…retorna al placer de sentirlo todo, de permitirlo todo, de volver a ser quien eres…pura luz, pura vida, puro amor, pura aceptación, pura consciencia, pura eternidad, sin tiempo.

Tu tienes la capacidad de experimentarte en Todo y en todos…y de recordar así quién eres, de verte libre como las espigas naciendo en el campo, como las nubes pasando por el cielo…nada te sujeta, nada te atrapa, nada tiene poder sobre ti… vuelves a retomar tu poder, tu único y verdadero poder: tu capacidad de aceptarlo todo y de amarlo todo.

Y así, caminas por el mundo sin ser del mundo. Estás en el mundo, pero el mundo no te limita. Sabes que eres de aquí, y de mucho más allá. Eres todo cuanto ves, y todo aquello que aún no ves. Lo sabes, te reconoces.

Te experimentas como pura alegría, como pura paz, como pura plenitud. Nada puede contenerte, retenerte ni limitarte. Eres infinito. Eres libre, totalmente libre.

Sólo tienes que aceptar tu libertad y permitir que ella te lleve. Y crecer como los lirios del campo, con el puro placer de asomarse al sol, sin miedo a desaparecer, simplemente gozando por el hecho de existir y experimentarlo todo.

¡Feliz y plena experiencia!

Maricarmen Pérez
Instructora de mindfulness y meditación, terapeuta transpersonal (facilitadora del perdón) y maestra de reiki.
www.escueladeplenitud.com


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